Propaganda en tiempos de Wikileaks

Propaganda en tiempos de Wikileaks

La ola de cambios que remese el marketing político hace que aquella publicidad tradicional que promueve bondades del adalid, mientras apenas roza defectos del competidor parezca cosa del pasado.

Desde candidatos, los ahora gobierno calzan una corriente mundial que propone un estilo de propaganda estigmatizada como sucia por denunciar con nombre propio, pifias, carencias y vicios del enemigo.

Ya en la campaña 2008-09, este grupo apeló, y con maestría, a mensajes negativos. Difícil no creer ciegamente, cuando entregaron a Martinelli el tercer triunfo más holgado en siete décadas. Ni siquiera el poderoso coronel Remón Cantera en 1952 sacó 20% al liberal Roberto Chiari. Yo dediqué todo un libro que analizó la entonces novedosa, cruda, pero, muy efectiva, publicidad negativa.

sta redujo en la mente ciudadana las alternativas a dos opciones simples: una, el indeseado continuismo de un PRD tradicional cuyos gobernantes entran limpios y salen millonarios, versus apostar a Martinelli y su Gran Alianza por el cambio. Aún intentamos separar qué tanto debe el triunfo a esta comunicación ramplona y rallante en el insulto, qué tanto al desgaste del entonces oficialista PRD. Ante préstamos a miembro de la campaña CD por un socio del encausado David Murcia, el gobierno esquiva quedar a la defensiva, y contraataca. Propone dos cuñas duras que traslucen confianza ciega en aquella estrategia de variar los significados.

En 2009, el equipo transmuta la insinuación de demencia, en un slogan devastador, los locos somos más. El estratega de las cuñas ya conoce que lo primero es provocar en el elector una inclinación emocional favorable al buen gobierno. Su interesante retórica persuasiva, en un audaz toque sincero, admite de entrada la percepción ciudadana de un Martinelli prepotente. El texto subsiguiente busca justificar la malsana idea autoritaria por el fin ulterior de mandar para el bien común. Las dos piezas actuales, impecables en definir claramente santos y diablos, identifican como los buenos a un gobierno paternal y su líder fuerte.

Nótese, apenas apelan a pietajes viejos del presidente, para poner distancia del lodo que despide la batalla. ¿Y quiénes los malos? Los lobos PRDs con piel de oveja, la sociedad civil y el periodista Santiago Cumbrera de La Prensa. Y así, desempolvan una psicología de guerra tan de campaña. Las masas añoran un presidente paternalista que interponga su fuerza para protegerlas. Las cuñas proponen esa imagen cuando aducen, aquél usa su autoridad para otorgar los B/. 100 para los 70s y la Beca Universal. Igual que entonces, demuestran lo mucho que es posible con presupuestos de producción bajísimos cuando existe qué decir.

Mas, las cuñas de idéntica fórmula a la que funcionó hace dos años, no reparan en que corren tiempos de Wikileaks. Las piezas apuestan por voceros mediáticos líderes en popularidad, la gobernadora Mayín Correa, y un ministro Guillermo Ferrufino quien en encuestas recientes, ve caer la suya. También presentan una correcta argumentación. Mas, su potencia persuasora trabaja en la medida en que un emisor-gobierno alivie los efectos consecuentes, según el propio mandatario, de una campaña orquestada para acabar con una credibilidad ciertamente huidiza. ¿De no pautarlas, podría el presidente Martinelli caer más en encuestas? Puede ser. Las desclasificaciones exacerban un ambiente crispado. La dirigencia PRD, por primera vez en 20 años, exige la renuncia del mismísimo. El ministro Mulino advirtió todos podemos salir cortados. ¿Erosionan los Wikileaks por igual la imagen de gobierno y oposición? ¿Qué tan cerca-lejos estamos de provocar una ruptura estilo 68, cuando el desprestigio permitió que una nueva clase que desde Remón emergía, los militares, pusiera una pausa de dos décadas a una democracia imperfecta? ¡Oh vergüenza! nuestra clase política luce demasiado fácil en la infidencia política para rogar no sé que favores de los del norte. Esto diferencia a la única fuerza que nunca entrega secretos a la embajada: el partido en formación de izquierda Frente Amplio Democrático. Preocupémonos.

Jaime Porcell
Investigador
de Mercados

Más informaciones

Comente la noticia

Ver todas las noticias

Patrocinado por BANCO GENERAL