Pueblos indígenas son los mejores guardianes de los bosques; Panamá pionero en reconocer sus derechos territoriales

Pueblos indígenas son los mejores guardianes de los bosques; Panamá pionero en reconocer sus derechos territoriales
Panamá fue pionero en la región en reconocer los derechos territoriales de los pueblos indígenasArchivo

La mejora de la tenencia de los bosques por parte de los pueblos indígenas y tribales puede reducir las tasas de deforestación y la pérdida de biodiversidad, evitando las emisiones de C02, pero se necesita más inversión para abordar las crecientes amenazas.

Las tasas de deforestación en América Latina y el Caribe son significativamente más bajas en los territorios indígenas y tribales donde los gobiernos han reconocido formalmente los derechos colectivos territoriales, y mejorar la seguridad de la tenencia de estos territorios es una forma eficiente y rentable de reducirlas emisiones de carbono.

Ese es uno de los hallazgos clave de un nuevo informe –Los pueblos indígenas y tribales y la gobernanza de los bosques– de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe (FILAC).

Basado en una revisión de más de 300 estudios publicados en las últimas dos décadas, el nuevo informe revela por primera vez hasta qué punto la ciencia ha demostrado que los pueblos indígenas y tribales en general han sido mucho mejores guardianes de sus bosques en comparación con los responsables de los demás bosques de la región.

En Panamá, señala el documento, los territorios indígenas fuera de áreas protegidas incluso reducen la deforestación más que los que están dentro. Además, cuando existen áreas protegidas sobrepuestas con territorios indígenas y otras sin indígenas, a menudo las tasas de deforestación y degradación son más bajas en las primeras, dando a entender que la condición de territorio indígena agrega valor más allá de la designación de área protegida.

Panamá fue pionero en la región en reconocer los derechos territoriales de los pueblos indígenas. Creó la primera “comarca” indígena en 1938 (Guna Yala) y su Constitución Política (de 1972) reconoce el derecho de los pueblos indígenas a la propiedad colectiva.

Ya en 1997 había cinco comarcas, con más de 1,6 millones de hectáreas (12% del país).

Entre 2000 y 2014, las tasas de deforestación en los territorios indígenas titulados en el este de Panamá fueron más bajas que en las áreas protegidas sin población indígena.

El documento señala que los indígenas ocupan casi la mitad (48%) de los bosques de Centroamérica, en donde el 37% de las “zonas de uso y ocupación” de los pueblos indígenas está dentro de áreas protegidas. Estas zonas de uso y ocupación corresponden a lo que este informe ha denominado “áreas de ocupación”.

Asimismo, en cuanto al reconocimiento de los derechos colectivos de las comunidades rurales tradicionales sobre sus territorios ancestrales, el informe explica que, con excepción de El Salvador, Surinam y Uruguay, todos los países de Centroamérica y Sudamérica tienen leyes que reconocen estos derechos.

Los territorios indígenas de México y el norte de Centroamérica tienen más de cinco millones de hectáreas de bosques coníferos, sobre todo en Oaxaca, Guerrero, Michoacán, el altiplano guatemalteco y la Costa Caribe de Honduras y Nicaragua.

“Los pueblos indígenas y tribales y los bosques en sus territorios cumplen un papel vital en la acción climática global y regional, y en la lucha contra la pobreza, el hambre y la desnutrición. Sus territorios contienen alrededor de un tercio de todo el carbono almacenado en los bosques de América Latina y el Caribe y el 14 por ciento del carbono almacenado en los bosques tropicales de todo el mundo”, dijo el Representante Regional de la FAO, Julio Berdegué.

Los mejores resultados se observaron en los territorios de los pueblos indígenas que cuentan con títulos legales colectivos reconocidos: entre 2000 y 2012, las tasas de deforestación en estos territorios en la Amazonía boliviana, brasileña y colombiana fueron solo la mitad a un tercio de las de otros bosques con características ecológicas similares.

El informe pide a los gobiernos, a los financiadores climáticos, al sector privado y a la sociedad civil que inviertan en iniciativas que fortalezcan el papel que juegan los pueblos indígenas y tribales en la gobernanza forestal, refuercen los derechos territoriales comunales, compensen a las comunidades indígenas y tribales por los servicios ambientales que brindan, y que faciliten el manejo forestal comunitario.

También afirma la importancia de revitalizar las culturas y los conocimientos tradicionales, fortalecer la gobernanza territorial y apoyar a las organizaciones de pueblos indígenas y tribales, reconociendo el papel fundamental de las juventudes indígenas y de las mujeres indígenas

 

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