Puerto Rico necesita un alivio de su deuda

Aerial view of Northeast Puerto Rico

El gobernador de Puerto Rico declaró sin rodeos que la deuda de $72.000 millones del Estado Libre Asociado es impagable. El asunto ahora es cómo llegar a un plan creíble que vuelva a levantar las finanzas y la economía de la isla.

Un nuevo reporte encargado por el gobernador Alejandro García Padilla deja claro que Puerto Rico no está generando suficientes ingresos para proveer servicios públicos y repagar sus deudas. Y ni siquiera recortes significativos en el gasto y aumentos en los impuestos van a poder arreglar el problema fundamental, según el informe emitido por tres exfuncionarios del Fondo Monetario Internacional (FMI) y oficiales del Banco Mundial.

El señor García Padilla dice que está listo para hacer sacrificios, incluyendo más recortes en los gastos. Desde el 2009, los empleos en el Gobierno de la isla se redujeron en unos 70.000, a 230.000. Pero él quiere que los acreedores del Estado Libre Asociado, entre los que se incluyen fondos mutuos, fondos de alto riesgo y otros inversionistas, reduzcan el principal de varios préstamos y otorguen más tiempo para pagar otras deudas.

Este plan podría funcionar solo si el Congreso actúa. Los legisladores federales deben permitir que las corporaciones públicas de la isla, como su empresa de electricidad y su Autoridad de Carreteras, reestructuren su deuda de $25.000 millones en la corte de quiebras (tal como pueden hacerlo ciudades y negocios propiedad del gobierno en el resto de la nación). Ya se sometió un proyecto de ley en la Cámara de Representantes para modificar la ley de quiebra, pero no ha avanzado por la oposición de algunos fondos de alto riesgo.

En cuanto a los otros $47.000 millones restantes en la deuda de la isla, García Padilla está pidiendo a los acreedores que le den a Puerto Rico más tiempo para pagar esos bonos. Aunque hacer eso les perjudique, los inversionistas perderían mucho más dinero si la isla dejara de pagar su deuda, una acción que conduciría a una larga batalla legal.

A cambio de un alivio en la deuda, los inversionistas y el Congreso deberían presionar a Puerto Rico para que haga reformas regulatorias sustanciales. García Padilla debería hacer las cosas más fáciles para que se puedan hacer negocios en la isla, reduciendo el tiempo que toma obtener los permisos del Gobierno y registrar la propiedad, algo que en la isla toma mucho más tiempo que en los otros estados, según el reporte Haciendo Negocios del Banco Mundial.

El Estado Libre Asociado también deberá actuar para bajar el costo de la electricidad, que es casi el doble del promedio en los estados continentales. Un buen punto de partida podría ser la separación de la producción de energía eléctrica y la distribución, que está a cargo de una utilidad gubernamental ineficiente. A largo plazo, el Gobierno necesita promover que las compañías privadas generen electricidad a partir de gas natural y fuentes renovables como el sol y el viento, en lugar de usar el petróleo importado.

En el pasado, el gobierno federal apoyó la economía puertorriqueña otorgándole créditos contributivos a las empresas que invertían en la isla, pero esos beneficios se acabaron en el 2006 y es poco probable que se vuelvan a dar. Dicho eso, el Congreso puede hacer cosas para ayudar a la Isla de otras maneras. Los legisladores deberían permitir que barcos no estadounidenses transporten mercancía entre la isla y el continente, algo que está prohibido por la Ley Jones de 1920 para proteger la industria naviera nacional. Eso bajaría los costos de transportar mercancía a Puerto Rico, incluyendo los costos para el petróleo y el gas natural, un elemento importante para la economía de una isla.

La tasa de desempleo del Estado Libre Asociado de 12,4% es el doble de la tasa nacional. En años recientes, ante la frustración por la falta de trabajo, decenas de miles de puertorriqueños se han mudado a los estados continentales. García Padilla necesita darle a más gente una razón para quedarse. En años recientes, en la isla se han hecho inversiones de parte de las industrias farmacéutica y aeroespacial, lo que da motivos para ver algo de esperanza.

A pesar de sus problemas, Puerto Rico tiene fortalezas que podrían ser mejor explotadas. La isla podría ser un destino turístico mucho más grande de lo que es. Muchos de sus vecinos, como la República Dominicana y Cuba, atraen más visitantes que Puerto Rico. La isla tiene una gran cantidad de trabajadores educados y bilingües. Necesita un plan económico que saque provecho a esas ventajas. 

Editorial de The New York Times del viernes 3 de julio de 2015, reproducido por el diario El Nuevo Día de San Juan, Puerto Rico.

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