Pulpos y erizos de seda y algodón

Pulpos y erizos de seda y algodón

El Comercio / GDA
Ecuador

El tema de los cojines es, en decoración, de gran importancia. Sin embargo, no suele dársele toda la atención que merece. Una buena colección de estos accesorios puede cambiar íntegramente el aspecto de un salón o de un dormitorio.
El cojín permite, explica la decoradora Susana Hidalgo, renovar zonas completas de un ambiente o bien pequeñas parcelas, como por ejemplo un sofá. Al seleccionar estos objetos conviene tener en cuenta que existen al menos dos principios básicos: el estrictamente estético y el del confort.
Es posible optar por una gama de colores fríos (azules, amarillos, grises) o cálidos (marrones, rojos, ocres). Se trate de una o de otra gama, la combinación de estampados puede resolverse de la misma forma: juego de rayas y cuadros, por un lado, distintos tipos de flores, por otro, una variación de formas, colores y de tamaño, añade la especialista.
Conjuntos de cojines de seda bordada, en tonos tierra, causan un efecto muy distinto de aquellos en que predominan las rayas y los cuadros de colores fríos. Ese efecto es más clásico y barroco.
El atractivo decorativo del cojín no acaba, puede continuarse en el sofá, con mantas de colores acordes, en invierno. Mientras tanto que en el verano, con tonos vivos y llenos de gracia.
En el mercado local existen tantos cojines como diseños imaginables: cuadrados, redondos, grandes, pequeños, de un solo color, multicolores, con bordados, con borlas y ribetes.
Los materiales para confeccionar estos objetos son diversos. Hay de algodón, de poliéster y de plumón sintético. La medida tradicional es de 50×50 cm.
En cuanto a las alfombras, Carla Palau, de Dejavú, explica que la tendencia apunta a la combinación de texturas y materiales. Tenemos alfombras de cuero, terciopelo, mezclas de telas, en seda… Además las formas también han cambiado. Los nuevos estilos implican accesorios con pétalos o flores y sin las medidas comunes (rectangulares y cuadradas), agrega Palau.
Los pufs, de igual forma, tienen otros modelos un poco más pequeños, que no son solo estéticos sino también muy funcionales. Con estos objetos también se aplican las combinaciones de colores y texturas. En cuanto a los materiales, asimismo, los hay de cuero, terciopelo, tela.
Los precios se fijan según el tamaño del accesorio. Así, explica Palau, un cojín tradicional puede costar USD 52.
¿Y en cuanto a los muebles? Pues el cuero sigue siendo una opción vigente, tanto por su duración como por su ventaja de adaptarse a los distintos diseños. En cuanto a las formas, los modulares siguen imponiendo su ley y son los más buscados por su versatilidad y precio.

Más informaciones

Comente la noticia