¿Qué esperar en el 2017?

El inicio del año 2017 trae consigo una amplia lista de temas con la capacidad de tener un impacto importante en los mercados financieros. Entre estos se encuentra el conflicto en Siria; la continuación de las tensiones en el mar del Sur de China entre las dos grandes potencias a nivel mundial y un aterrizaje forzoso por parte de su economía mientras se implementa la transición hacia una economía de servicios.

Sin embargo, desde nuestra perspectiva, la entrada de la nueva administración de Donald Trump en  Estados Unidos (EE.UU.), las próximas elecciones en tres países de la eurozona y la divergencia en la política monetaria entre los países desarrollados se encuentran entre los principales temas a observar en el 2017.

La nueva administración de Trump se está alineando a favor de la implementación de grandes paquetes de estímulo. Del lado positivo, los llamados a complementar la política monetaria expansiva que ejecutó la Reserva Federal (FED, por sus siglas en  inglés)  con un aumento en el gasto público pudieran ser correspondidos por Trump. Su programa de gobierno, teñido por una abundante escasez de detalles, se enfocará en abrir las arcas del Estado para revitalizar la infraestructura y aumentar el gasto militar. Sin embargo, en una economía cuyo desempleo se ubica cerca de lo que la FED considera pleno empleo, una política de esta índole corre el riesgo de acelerar las presiones inflacionarias, obligando a acelerar el aumento de las tasas de interés para contrarrestarlo.

Otra de las políticas centrales promocionadas por Trump ha sido la reducción de los impuestos corporativos. Entre los pocos detalles que se conocen, la nueva administración buscará reducir impuestos corporativos hasta el 15%, al igual que establecer un impuesto único del 10% para incentivar la repatriación de fondos mantenidos en el extranjero. De implementar esta política, los ingresos corporativos verían un aumento inmediato y la repatriación de los fondos pudiera impulsar la inversión privada. Sin embargo, esta medida no es compatible con una reducción en el endeudamiento del Estado, y aún menos si es combinada con un aumento en el gasto público.

Finalmente, el posicionamiento proteccionista de Trump, de llegar a acciones concretas, es un riesgo latente para el sector privado. Luego de décadas de globalización, las compañías han transformado sus líneas de producción y suministro en operaciones que abarcan múltiples países. El proteccionismo pondría a estas estructuras en riesgo, aumentando las probabilidades de una aceleración en la inflación al obligar a las compañías a contratar mano de obra estadounidense  (más costosa) y reducir las eficiencias ganadas. En adición, el riesgo de retaliación por parte de los socios comerciales de EE.UU. sería cada vez más significativo y una guerra comercial no traerá muchos beneficios.

Del otro lado del Atlántico los riesgos políticos continuarán surgiendo en el 2017 con elecciones presidenciales en Alemania, Holanda y Francia. El riesgo en estas elecciones emana de un común denominador: La creciente popularidad de partidos cuyas propuestas van decididamente en contra del establecimiento. Estos partidos se pronuncian en contra de la Unión Europea  (UE) y llaman constantemente a la salida de sus respectivos países, buscan parar la inmigración y consideran al Islam y sus practicantes como una fuerza subversiva. Tras la decisión de los votantes británicos de salir de la UE, la victoria de un partido nacionalista en un país de la eurozona puede dificultar aún más la permanencia de la unión y del euro.

En términos de política monetaria, la FED y los demás bancos centrales de países desarrollados avanzan en direcciones opuestas. En EE.UU. las cifras macroeconómicas dan muestra de una recuperación más robusta, manteniendo una tasa de desempleo cercana al pleno empleo y una tasa inflacionaria acelerando hacia la meta de la FED. En conjunto, estos factores han hecho a la FED entrar en un ciclo de alza de tasas, con el mercado esperando tres alzas para este año. Por su parte, en Europa y Japón los bancos centrales continúan enfrentando presiones deflacionarias con programas masivos de compra de activos implementados y tasas de interés de referencia sumamente bajas. Esta divergencia, de mantenerse, soporta el argumento a favor de un dólar estadounidense fortalecido, que a su vez podría presentar mayores retos para países emergentes teniendo que defender sus monedas y pagar deudas denominadas en dólares estadounidenses.

Un nuevo régimen de mercado parece estar tomando forma en EE.UU. con una reversión de la tendencia de las tasas de interés, un dólar estadounidense más fortalecido y las expectativas de un impulso fiscal a la economía. Por su parte, será el turno de Europa de dominar el entorno político a medida que se aproximen las próximas elecciones, cuyo resultado podría ejercer una nueva presión sobre la cohesión de la eurozona. Sin duda el 2017 se perfila como un año dominado por la política, donde las expectativas se enfrentarán a la realidad y la retirada de la marea de bajas tasas de interés y un dólar debilitado expondrá a aquellos que no tomaron previsiones.

Hilario E. Gimón
Analista Financiero
Prival Securities, Inc.

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