Raíz de todos los males

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La literatura antigua como la moderna, han documentado como reinos, corporaciones y personas honorables en su momento, sucumbieron ante el dios dinero.

El apóstol Pablo en la primera carta a Timoteo, capítulo seis, versículo diez, señala porque el amor al dinero es raíz de toda clase de males; y hay quienes, por codicia, se han desviado de la fe y se han causado terribles sufrimientos.

Los panameños no escapamos a estos males. La ambición y el deseo desenfrenado por adquirir riquezas están presentes en toda la estructura de nuestra sociedad.

¿Por qué hombres y mujeres que han sido beneficiados con poder, autoridad y salarios o ingresos sustanciales, son seducidos por la codicia? Por ejemplo, el colega Michael Shapinker de Financial Times, tituló: HSBC y por qué las buenas empresas hacen cosas malas.

Pero ese banco no es la única compañía que ha tratado de proyectar una imagen responsable, para después verse salpicada por el mal comportamiento de algunos empleados.

La coima y el soborno en el mundo de los negocios es una tarea titánica a vencer. Según Shapinker un tema central en los escándalos financieros corporativos es la cultura empresarial, debido a que pocas empresas globales tienen una sola cultura. En el caso de HSBC la falta de integración permitió que persistieran diferentes culturas y normas.

El escritor de Financial Times, señaló como dijera Warren Buffett en un mensaje de 2006 a los directivos: Las tres palabras más peligrosas en los negocios bien pueden ser Todos lo hacen. sa es la razón por la que la gente a menudo paga sobornos.

Entre tanto, en Panamá nos preguntamos, ¿cómo hombres y mujeres que lo tienen todo y han escalado profesionalmente son acusados y hasta condenados por enriquecimiento y falsedad?

Uno de estos casos, es la condena a 60 meses de prisión al exmagistrados de la Corte Suprema de Justicia, Alejandro Moncada Luna, tras aceptar su culpabilidad en un acuerdo de pena entre la fiscalía por enriquecimiento injustificado y falsedad ideológica.

A su vez, están privados de su libertad varios funcionarios del pasado gobierno, por presunto malos manejos de los recursos financieros del Estado. Lo inédito en la presente coyuntura es la condena de uno de los miembros de la máxima instancia de justicia del país.

Los panameños que claman por justicia y consideran que se cometieron varios ilícitos en la pasada gestión de gobierno, califican la condena de Moncada Luna como ejemplar. Por otro lado, el expresidente Ricardo Martínelli y los que le apoyan califican las acciones judiciales como persecución política.

Independientemente, de quien tenga la razón, lo que sí es cierto que nadie está por encima de la ley, y que la codicia y el amor al dinero traen consigo mucho sufrimiento. El dinero como servidor es bueno, pero el dinero como amo esclaviza.

José Hilario Gómez
jgomez@capital.com.pa
Capital Financiero

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