Recuperación amenazada por mayor seguridad bancaria

Recuperación amenazada por mayor seguridad bancaria

Richard Barley
Dow Jones

Basilea III, te presento a Solvencia II. Los reguladores que busquen hacer que los bancos y las aseguradoras sean más seguros podrían estar trabajando en direcciones opuestas. Ahora que los bancos necesitan más capital y financiación a más largo plazo, las aseguradoras podrían estar menos dispuestas y ser menos capaces de ofrecérselo. Esto podría hacer escasear y encarecer aun más el crédito, lo que supone un problema ahora que los bancos europeos se enfrentan a refinanciaciones por 1,7 billones  de Euros en los próximos tres años y que la recuperación económica sigue siendo frágil.
Solvencia II busca ajustar mejor el capital de las aseguradoras al riesgo, principalmente al relacionado con el mercado como los tipos de interés, la bancarrota, etc. Esto podría desviar los flujos de inversión hacia instrumentos de menor riesgo como los bonos estatales, que tienen cero requisitos de capital, pese a la crisis de deuda soberana. Dentro de los mercados crediticios, costará menos mantener las titulizaciones a corto plazo con una elevada valoración que titulizaciones de mayor vencimiento y menor valoración. Las carteras de valores también podrían verse deterioradas. Mientras tanto, bajo Basilea III, a los bancos se les pide cada vez más que ajusten mejor sus activos y sus pasivos aumentando los préstamos de más largo plazo con el fin de reducir los riesgos de liquidez, y para recaudar más capital.
A las aseguradoras probablemente les resulte más fácil ajustar sus inversiones a su capital y viceversa. Así que incluso aunque las normas tienen aún que entrar en vigor, los mercados podrían estar sintiendo los efectos. En el año transcurrido hasta el 18 de febrero, la emisión de deuda senior no garantizada en euros descendió a 30.000 millones de Euros desde 64.000 millones de Euros en el mismo periodo de 2010, afirma Morgan Stanley.

Tres cuartas partes de los bonos vendidos vencen en cinco años o antes. Pero la emisión de cédulas hipotecarias con alta valoración y ajustados a Solvencia II se ha disparado a 58.000 millones de Euros, casi el doble que los 35.000 millones de Euros de 2010.
La deuda senior sigue siendo una herramienta vital de financiación. Las cédulas hipotecarias, con todos sus beneficios, no pueden sustituir totalmente a otras formas de financiación dado que deben ser sobregarantizadas; en efecto, los bancos podrían ver la necesidad de emitir deuda senior para financiar esta sobregarantía. Pero usar cédulas hipotecarias resulta problemático dado que los mejores activos de los bancos están protegidos y por lo tanto no están al alcance de los acreedores senior, lo que incrementa potencialmente las pérdidas que sufren durante una bancarrota. Y parece probable que en el futuro, los tenedores de deuda senior no estén al mismo nivel que los depositantes y por eso podrían sufrir pérdidas que hasta ahora han evitado durante la crisis.
Todos estos factores podrían incrementar más el coste de la deuda bancaria senior mientras los bancos centrales buscan reducir los préstamos de emergencia. Al ser el mercado de titulizaciones una sombra de lo que fue, y al verse la deuda bancaria senior reducida por los cambios regulatorios, las entidades podrían verse obligadas a reducir sus balances, reduciendo la oferta de créditos. Los reguladores podrían lograr su objetivo de conseguir un sector financiero más seguro, aunque otros correrán con los costes.

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