Reflexiones sobre Isil y Panamá

Reflexiones sobre Isil y Panamá

Protest against the military operation in Fallujah

La semana pasada tuve la oportunidad de participar en un conversatorio con funcionarios del gobierno de Estados Unidos sobre el autodenominado Estado Islámico de Siria, Irak y  el Levante (Isil, por sus siglas en inglés) y la decisión de Panamá de participar en la coalición de 60 países que se han comprometido a combatirlo.

Debo admitir que la decisión de la administración Varela de incorporarse a esta coalición me genera sentimientos encontrados, en primer lugar porque Panamá históricamente ha mantenido una política de neutralidad, atendiendo al carácter de centro de comercio internacional de nuestro país y en segundo lugar porque la justificación para participar en esta cruzada no es combatir el extremismo musulmán, sino más bien acabar con una organización que representa el mal, lo que implica que quienes están en la coalición representan el bien, algo que evidentemente es más un argumento religioso que político.

Espero que estas líneas no se mal entiendan pues en lo personal considero las acciones de Isil en el medio oriente como retardatarias e inhumanas. Sin embargo, creo que utilizar un lenguaje maniqueo o religioso para combatir precisamente el extremismo religioso es tirarle más leña al fuego.

A mi juicio, organizaciones extremistas como Isil surgen cuando los pueblos se ven sometidos situaciones tan precarias que la vida humana pierde todo valor y en donde objetivos religiosos y/o ideológicos se mezclan con elementos sociales y económicos para generar una cosmovisión irracional y genocida, algo que por cierto no es exclusivo de los pueblos del tercer mundo ya que un ejemplo de este tipo de procesos es precisamente el nacimiento y desarrollo del nazismo alemán y su teoría de la raza superior.

Como lógico desarrollo de este argumento, el combate contra Isil, para que sea realmente efectivo, no pasa por la lucha militar abierta y directa, sino por la identificación de las causas sociales que han llevado a un gran número de personas a considerar a esa organización como un vehículo idóneo para imponer una visión extremistas y violenta del islam, porque si se encuentran las causas y se corrigen se puede poner fin al fenómeno sin tener que derramar  la sangre de miles de personas.          

Pero volviendo a Panamá, en el diálogo con los funcionarios estadounidenses quedó claro que su gobierno, que es la cabeza de la coalición, no espera que nuestro país aporte tropas ni recursos militares para combatir a Isil, ya que a su juicio cada nación debe combatir a esa organización extremista desde la trinchera que mejor se ajusta a su realidad. Por tanto la labor de Panamá sería ayudar a frenar el flujo de recursos que alimentan a Isil, lo que implica aplicar medidas para evitar que su sistema financiero no pueda ser utilizado por esa organización.

De acuerdo con las investigaciones de las autoridades estadounidenses, Isil se financia con la venta ilegal de petróleo, el secuestro y el comercio de piezas arqueológicas, así como con las donaciones de personas que simpatizan con sus objetivos, por tanto frenar ese flujo de recursos aplicando medidas para evitar el lavado de dinero es vital para que la coalición tenga éxito.

Realmente no sé qué espera obtener el presidente Varela de su participación en esta coalición. Yo entiendo que posiblemente esto se traduzca en una mejor percepción del sistema financiero de  Panamá entre los países desarrollados que participan en la coalición, lo que nos podría ayudar a salir de las listas de países que no cooperan en un 100% en la lucha contra el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo del Grupo de Acción Financiera (Gafi) o la Organización para el Desarrollo y la Cooperación Económica (Ocde).

Pero me pregunto si alguien, incluyendo los propios estadounidenses, han evaluado qué impacto tendría para Panamá, su centro financiero, su economía y su población, el hecho de que Isil pueda incluirnos en su lista de objetivos militares, porque allí sí que ardería Troya.   

Hitler Cigarruista
hcigarruista@capital.com.pa
Capital Financiero

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