Reforestación tendría importantes beneficios ambientales

Reforestación tendría importantes beneficios ambientales

Ayudaría a mejorar la calidad del aire, el agua y la vida silvestre

La producción de madera mediante la reforestación comercial de terrenos degradados podría no solo convertir a Panamá en destino para un gran número de empresas procedentes de países europeos, Estados Unidos y Canadá, interesadas en procesar materia prima certificada como no procedente de bosques naturales, sino también grandes beneficios ambientales como la recuperación de algunas especies vegetales y animales que se han visto mermadas por la desforestación de los bosques naturales.
Según  la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés) en un futuro próximo, pese a todos los bosques que se están plantando en este momento, habrá en el mercado internacional un déficit de madera de 500 millones de metros cúbicos.
Este difícil se debe a factores como el crecimiento demográfico, las presiones de grupos ambientalistas para prohibir la tala de bosques nativos, la alta tasa de deforestación (que se incrementa un 1,8% anual acumulativo) y la incorporación de China, India y otros mercados emergentes, a la demanda global.
Como consecuencia de esta situación el precio de la madera se ha incrementado significativamente, por ejemplo, la Bolsa de Materias Primas de Chicago, en los últimos 180 años, la revalorización de la madera ha superado en un 2% el precio al resto de las Materias Primas. Por otro lado el precio del metro cúbico de las maderas nobles también ha seguido ese camino
El crecimiento de la demanda de las maderas nobles, unido a la incorporación de mercados emergentes en zonas geográficas en crecimiento y la disminución en la oferta internacional apuntan al rápido aumento del precio de la madera.
Según las previsiones de Wood Resources International, la demanda de madera para fines industriales pasará de 1.600 millones de metros cúbicos a 2.700 millones en 2030 (1.600, de coníferas y el resto de no coníferas).
Este crecimiento de la demanda procederá básicamente de los llamados países desarrollados (Europa, Estados Unidos, Canadá y Japón) y también de las economías emergentes del Sudeste Asiático y de China.
Para Marisa Vallarino, presidenta de la Asociación Nacional de Reforestadores y Afines de Panamá (Anarap) es evidente que además de beneficios económicos como la atracción de empresas interesadas en obtener madera certificada (que cuente con la constancia de que es producto del cultivo y no de la depredación de los bosques naturales), la reforestación puede traer grandes beneficios ambientales para el país.
Como ejemplo mencionó la posibilidad de utilizar especies de árboles nativos de gran valor, pero cuyo cultivo requiere un proceso de entre 30 y 40 años, período en el cual ayudarán a mejorar la calidad del aire, el agua y la vida silvestre, ya que pueden ser utilizados por aves y mamíferos en peligro de extinción como habitad temporal.
Vallarino señaló que la reforestación también podría ayudar a mitigar los efectos del cambio climático en el país e incluso puede ayudar al país a obtener financiamiento mediante los denominados bonos verdes, a través de los cuales los países desarrollados subsidían a los países emergentes con reservas naturales para compensar el impacto de sus emisiones de gases de efecto invernadero.
Este criterio es compartido por la Agencia de Cooperación de Estados Unidos (Usaid, por sus siglas en inglés) que en un informe sobre el potencial económico de la reforestación con fines comerciales en Panamá advirtió que esta actividad también ofrece  servicios ambientales como:
  Captura de carbono generados para el conjunto de la sociedad que está fuera del control del operador forestal, protección de ríos aguas arriba lo cual se traduce en agua dulce y limpia tanto para poblaciones río abajo, como para el aprovechamiento del recurso acuático para transporte de personas y productos.
  Protección de los suelos, al mitigarse la erosión  que tiene consecuencias negativas en otras zonas.
  Conservación de la biodiversidad, incluyendo ciertas especies de fauna clave que son parte de la dieta alimenticia de muchas comunidades indígenas, o del valor de paisaje que atrae el turismo de país.
Para el administrador de la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam), Silvano Vergara, no hay dudas de que el desarrollo a gran escala de la reforestación con fines comerciales ofrecería al país grandes beneficios en materia ambiental, por lo que se mostró dispuesto a colaborar con la Anarap para impulsar una nueva legislación que establezca incentivos tangibles para las personas o empresas que desean dedicarse a esta actividad.

Hitler Cigarruista
hcigarruista@capital.com.pa
Capital Financiero

Más informaciones

Comente la noticia