Reforestación y conservación: una tarea pendiente

Reforestación y conservación: una tarea pendiente

El éxito que respiramos como consecuencia del crecimiento económico que vive Panamá, no nos ha permitido ver que mientras ese gran desarrollo se da, actividades como la construcción, nos están recortando el oxígeno que necesitamos para seguir viviendo bien,  pues su apresurado paso no toma en cuenta los impactos, que su andar tiene en la transformación de nuestro entorno.
Miles de metros se están construyendo tanto en el área de infraestructura como en el inmobiliario, lo cual dinamiza la economía. Sin embargo, en forma paralela esta actividad está provocando la eliminación de áreas verdes en la ciudad y sus alrededores.
No es que el desarrollo urbano sea malo, por el contrario es fuente de riqueza, pero un balance entre ésta actividad y la conservación de los recursos naturales sería lo ideal y rendiría mayores beneficios.
En esta edición presentamos un artículo en donde se demuestra que en los últimos 40 años hemos reducido en un 50% nuestra cobertura boscosa, por diversas índoles, y una de ellas y quizás la más dañina es la actividad de la construcción.
Aunque en Panamá la ley vigente establece que los proyectos inmobiliarios deben tener  un 10% de área verde, la misma es irrespetada porque dentro de esa cifra se cuentan las aceras, lo que le da margen al constructor para desarrollar verdaderas selvas de concreto a todo lo largo del país con su consecuente perjuicio para el medio ambiente.
La reforestación y conservación del medio ambiente, en especial en el sector de la construcción es una tarea pendiente. Todavía no hay un proyecto inmobiliario que dentro de sí ofrezca a sus potenciales clientes el establecimiento de parques con árboles no solo ornamentales, sino también frutales. Lo más cercano son la siembra de palmeras. Tampoco hay un proyecto que conserve los árboles que están en el entorno del lugar de construcción, sino todo lo contrario, derriban todo cuanto está a su paso.
Es tiempo de que entiendan que la tierra no sólo se debe ver como un espacio para edificar y que cada centímetro de concreto cuenta, porque al final estamos condenando a nuestra sociedad a sufrir los efectos  drásticos del cambio climático. Sólo veamos las inundaciones y desastres que ocurren en algunas áreas residenciales. En gran parte se producen por alteraciones del ecosistema. Aunado a esto está la pérdida de la fauna propia de los lugares.
La reducción de nuestra cobertura boscosa ha encendido una señal de alerta sobre el futuro destructivo que estamos impulsando con el descontrolado paso del progreso. No atender esta situación será un irresponsabilidad.

Más informaciones

Comente la noticia

Ver todas las noticias

Patrocinado por BANCO GENERAL