Reforma tributaria, el nuevo reto de Santos

Reforma tributaria, el nuevo reto de Santos

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El gobierno de Colombia presentó una amplia propuesta de reforma tributaria al Congreso el pasado miércoles, en la cual eleva los impuestos a la mayoría de colombianos y ataca la evasión para cerrar una brecha presupuestal causada por la caída en los precios del petróleo.

En juego se encuentra la preciada calificación de riesgo soberano de la cuarta economía de Latinoamérica y los ambiciosos planes del presidente Juan Manuel Santos de modernizar el empobrecido campo. Tanto Fitch Ratings como Standard & Poors advirtieron en meses anteriores que rebajarían la calificación BBB de Colombia a menos que el gobierno encontrara una forma de elevar los ingresos.

Si no hacemos esta reforma, vamos a tener graves problemas, dijo el ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas en una rueda de prensa. Son decisiones difíciles pero hemos actuado con responsabilidad.

La reforma propuesta amplia la base impositiva al obligar a muchos pequeños negocios a declarar ingresos por primera vez y eleva el impuesto al valor agregado sobre los productos alimenticios no básicos de 16% a 19%. La propuesta del gobierno, que será debatida por los legisladores en las próximas semanas, también busca simplificar el código tributario a la vez que promete cárcel para los evasores de impuestos.

El gobierno de Santos está presionando para que se apruebe la reforma antes del final del año, asegurando que es esencial para asegurar la confianza de los inversionistas y mantener programas sociales para los pobres. Pero, el momento no podría ser peor para el presidente, quien perdió capital político el 2 de octubre después que los votantes rechazaran por un estrecho margen el acuerdo de paz que pasó cuatro años negociando con el mayor grupo rebelde del país.

Mientras trabaja para obtener el apoyo de la oposición para un acuerdo de paz modificado, Santos está bajo presión para poner las finanzas del país en orden. Se calcula que Colombia registrará este año un déficit fiscal de cerca de 4% del PIB, el mayor desde 2009. Una rebaja a la calificación de crédito del país elevaría los costos de los préstamos para los planes de desarrollo rural que Santos desea implementar en un nuevo acuerdo de paz.

Colombia perdió su calificación de crédito de inversión a finales de la década de los 90 en medio de una crisis bancaria y fuertes enfrentamientos en las áreas rurales. Los economistas dicen que tomó 12 años de gestión económica sólida el recuperarla.

Colombia ha trabajado tan duro para mejorar su calificación de crédito, dijo Kathryn Rooney Vera, quien realiza investigaciones sobre deuda de países latinoamericanos para la firma de inversión Bulltick, con sede en Miami. Lo último que Santos quiere es una rebaja de calificación junto a un acuerdo de paz fallido sería un gran fracaso.

El código tributario colombiano, engorroso y repleto de tecnicismos que permiten la evasión, necesita desesperadamente una reforma, pero no se tiene claro si Santos podrá obtener los votos necesarios en el Congreso para obtener su aprobación, dijo Horacio Ayala, exdirector de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales. El presidente ya no esta tan seguro como antes de que los parlamentarios van a apoyar lo que proponga, dijo Ayala.

Los rivales de Santos, liderados por el expresidente Álvaro Uribe se oponen vigorosamente a la reforma tributaria, asegurando que afectará a la economía colombiana y la hará menos atractiva a la inversión. Uribe también está presionando para obtener nuevos términos más duros, a medida que su equipo trabaja con Santos para reformar el acuerdo de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc).

El problema social de Colombia no es por la empresa privada, sino por falta de empresa privada, dijo Uribe en un comunicado. Que no la asfixien.

La reforma tributaria, que incluye propuestas para nuevos impuestos a las bebidas azucaradas y los combustibles fósiles líquidos, tuvo que ser implementada con o sin el histórico acuerdo de paz, dijo Cárdenas.

Los ingresos petroleros han caído en más de tres puntos porcentuales del Producto Interno Bruto desde 2014, lo que significa que la materia prima que solía proveer al estado colombiano con cerca de un quinto de sus ingresos ya no es un colchón confiable.

Así que necesitamos asegurarnos  que el centro de gravedad se mueva en dirección a la manufactura, agricultura y turismo, dijo Cárdenas en una entrevista reciente.

En cerca de 70%, la tasa impositiva de Colombia sobre los negocios está muy por encima del promedio de 55% de Sudamérica, según PricewaterhouseCoopers. Pero Ayala asegura que pocas empresas e individuos colombianos pagan las tasas estipuladas por las leyes tributarias, usando generosos tecnicismos para reducir sus pagos. Hay cientos de miles de negocios que se hacen llamar fundaciones u organizaciones sin ánimo de lucro para evadir impuestos, dijo Cárdenas.

Kejal Vyas
Dow Jones

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