Regionalización, el camino para crecer

Regionalización, el camino para crecer

La BVP inició operaciones el 26 de junio de 1990 con ocho puestos y transacciones por $35 millones

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Un crecimiento cuantitativo y cualitativo significativo registra el mercado bursátil de Panamá en los últimos 25 años, al tomar como punto de referencia el inicio de operaciones de la Bolsa de Valores de Panamá (BVP), el 26 de junio de 1990.

La venta y compra de valores se ha dado desde la fundación de la República pero de manera privada y la regulación del mercado de valores del país, tiene como punta de partida el Decreto de Gabinete 247 de 16 de julio de 1970, con la creación de la Comisión Nacional de Valores adscrita al Ministerio de Comercio e Industrias (Mici).

En tanto, la BVP inició operaciones luego de la crisis política y económica de finales de la década de 1980 que concluyó con la invasión de los Estados Unidos (EE.UU.), el desmantelamiento de las Fuerzas Defensas y la captura del general Manuel Antonio Noriega.

La bolsa, una iniciativa del sector privado tenía como objetivo el operar un mecanismo centralizado de negociación en donde confluyesen libremente las fuerzas de oferta y demanda de valores, bajo los preceptos de transparencia y equidad, indica su reseña histórica.

El volumen de transacciones de $3,3 millones en 1990 ascendió hasta $2.639 millones en 2010. Este avance fue el resultando tanto de un entorno positivo, caracterizado por el retorno de la estabilidad política, acompañado de profundas reformas económicas así como por la equiparación en el tratamiento fiscal que recibían los diferentes instrumentos financieros, lo cual permitió eliminar los sesgos tributarios que existían hasta el año 1991 y que funcionaban en contra del mercado de valores, destaca la BVP.

Para fortalecer el crecimiento de la Bolsa, en 1997  inició operaciones la Central Latinoamericana de Valores (Latinclear), compañía que brinda los servicios de compensación y liquidación de las operaciones bursátiles.

Otro hecho importante, en los primeros 25 años de la BVP, fue la organización de la misma y de la empresa hermana Latinclear en la sociedad Latinex Holding, cuyas nuevas acciones comunes fueron autorizadas para su negociación en 2011 por la Superintendencia del Mercado de Valores (SMV).

Los pioneros

La historia bursátil del país, está dispersas en varias publicaciones a lo largo del tiempo, periódicos, revistas, ensayos, monografías, instituciones públicas y privadas. No hay una centralización de documentos sobre los orígenes y desarrollo del mercado de valores panameño. En 2003 esta dificultad fue documentada por Angélica Inés Coite y Hugo Enrique Romero en la monografía La Bolsa de Valores de Panamá, publicada en www.monografias.com.

El diario Panamá América, documentó en el año 2005 al entrevistar a dos ejecutivos fundadores de la BVP y que aún se mantienen en la empresa, Myrna Palomo (Subgerente general) y Roberto Brenes (vicepresidente ejecutivo y gerente general), que fueron ocho las transacciones realizadas en la primera jornada y cuyo volumen fue de $70.605.

Este primer corro que fue físico y a viva voz como en la Bolsa de Valores de Nueva York, negoció certificados de depósitos de inversión (Cedis) de Banco General y de Banco del Istmo, así como bonos emitidos por el Hospital de Chiriquí. Entre 1991 a 1999 el volumen de transacciones en la bolsa, ascendió $2.594 millones.

Proveer nuevas fuentes de financiamiento para las empresas panameñas y promover la transparencia del mercado bursátil de manera organizado, son los principales objetivos de la BVP y a 25 años de su fundación aún son los mismos, debido a que la llamada democratización del capital es baja y no se ha logrado que empresas emblemáticas del país como el Canal de Panamá, lleve parte de su deuda y paquete accionario a los inversionistas panameños.

Por su parte, SMV indica en su sección histórica que la BVP inicio operaciones con ocho puestos de bolsa, 20 empleados y transacciones por $35 millones. Mientras que para el año 2000 contaba con 18 puestos de bolsa y negociaciones por $925 millones en el mercado primario y más de $200 millones en el mercado secundario.

Hoy los investigadores pueden iniciar su trabajo consultando a dos fuentes primarias, el regulador (www.supervalores.gob.pa) y a la Bolsa (www.panabolsa.com). Además, el hecho de ser un mercado pequeño, aunque ha logrado ciertos avances en los últimos 25 años, sus actores se caracterizan por ser poco prolijos a la hora de dar información, generar comentarios y análisis, especialmente en momentos de turbulencia.

Opiniones especializadas

Para el ex presidente de la Comisión Nacional de Valores (hoy SMV), Carlos Barsallo, el mercado bursátil cuenta con más y mejores profesionales. Ha pasado de un mercado cerrado, de unos cuantos, a un número mayor de participantes.

Junto a su gente, el mercado presenta como fortaleza un marco fiscal y tributario favorable para el modelo de negocio de la BVP; difícil obtener hoy en muchos otros países, puntualizó Barsallo. A la vez, señaló la necesidad de incrementar la cantidad de inversionistas.

Por su parte, la vicepresidenta senior de  Banca de Inversión de MMG Bank Corp., Marielena García Maritano, calificó de buena la regulación del mercado de valores, pero dijo que debe evolucionar manteniendo la competitividad.

En el campo de las emisiones, el reto es convencer a las mejores empresas de la región que esta plaza es una alternativa interesante, así como a los operadores regionales, destacó.

Igual que otras fuentes del mercado bursátil, García Maritano ve en la internacionalización de la plaza local la oportunidad para crecer, junto a la calificación de riesgo para todas las emisiones y convertirse en una plaza regional.

En tanto, la vicepresidenta senior de Banca Privada e Inversiones de Global Bank Corporation, Mónica de Chapman, compartió que la BVP y sus participantes en estos 25 años de intermediación han logrado con éxito acercar a emisores de valores con inversionistas o ahorristas. El mercado primario de renta fija ha sido muy exitoso y también lo ha sido el mercado primario de renta variable, aunque este último se ha explotado menos.

Agregó que a lo largo del tiempo ha ido mejorando la actividad y liquidez en los mercados secundarios de acciones y deuda, pero tenemos que seguir trabajando en incrementar y profundizar la liquidez y bursatilidad, lo cual produciría mejores precios de referencia, y a su vez atraería más inversionistas y más emisores de valores.

El presidente de SFC Investment, Santiago Fernández Castro, también considera que Panamá tiene potencial para convertirse en un hub de valores que logre atraer a otras bolsas y centrales de custodia de valores.

El desarrollo del mercado bursátil parte de un big bang que podría darse con la venta de un paquete de acciones de diferente empresas mixtas a los panameños y al sector financiero local, que permita atomizar y distribuir los dividendos entre locales, expresó Fernández Castro.

Mientras que la Dirección de Crédito Público del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), dirigida por Katyuska Correa, sostuvo que no cabe duda que el aporte de la BVP ha resultado valioso para el desarrollo del mercado local de capitales de Panamá; siendo un elemento fundamental en la visión del Gobierno Nacional de diversificar sus fuentes de financiamiento y ampliar la base de sus inversionistas de forma tal que los recursos captados localmente lograsen   financiar de manera parcial los proyectos de inversión social que formaron parte de los Planes Estratégicos de cada administración.

A partir de marzo de 1998, y a través de la emisión de títulos de deuda pública a corto plazo (Letras del Tesoro), el Gobierno Nacional inició su vínculo con la BVP.

Desde entonces se han colocado más de $10.000 millones en títulos desglosados de la siguiente manera: $5.557 millones en Letras del Tesoro (instrumentos con vencimientos menores a un año), $3.162 millones en Notas del Tesoro (instrumentos con plazos mayores de un año y menores de diez años) y $1.464 millones en Bonos del Tesoro (plazos mayores a 10 años), compartió la Dirección de Crédito Público con Capital Financiero.

Por su lado, el superintendente del Mercado de Valores, Juan Manuel Martans, expresó que la meta del regulador es fortalecer la institucionalidad de la entidad  y la supervisión para que la plaza bursátil panameña sea sólida y estable.

Agregó que la columna vertebral de la SMV es la supervisión de todos los agentes del mercado y sancionar a los que no cumplan con las normativas. 

José Hilario Gómez
jgomez@capital.com.pa
Capital Financiero

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