Relación deuda/PIB de Panamá se ubicó en 69.5% en 2020, debido al impacto del COVID-19 en la economía y las finanzas públicas, revela estudio del CNC

Relación deuda/PIB de Panamá se ubicó en 69.5% en 2020, debido al impacto del COVID-19 en la economía y las finanzas públicas, revela estudio del CNC
El promedio de la relación PIB/Gasto de la última década es de 21.7% que no ha mostrado mayor variación.Archivo

Los ingresos del Estado tienen una relación directa con el desempeño de la economía, esto quiere decir que al momento que la economía está cayendo los ingresos del Estado también y de manera directa, generando una caída de los ingresos fiscales que se ha visto cubierta mediante un incremento de la deuda pública la cual cerró el 2020 en $36,959.9 millones y cuya relación con el Producto Interno Bruto (PIB) del país se ubica ahora en 69.5%.

Se trata de una situación que se hizo evidente cuando la economía panameña, en el periodo 2011-2019, experimentó una desaceleración económica, para el año 2011 crecía en 11% hasta el 2019 que su tasa de crecimiento se ubicó en 3%.

De la misma manera sucedió con los ingresos, de crecer en 13% en el 2011 pasaron a decrecer en el 2019 en -3.7%. pero que debido a la pandemia de coronavirus (COVID-19) se agravó en 2020, ya que las medidas sanitarias de distanciamiento y de restricciones de movilidad afectaron a la economía por ambos lados (demanda y oferta de bienes y servicios), afectando ambas variables.

Como consecuencia de ello al tercer trimestre del 2020 el PIB cayó en -23.6% y los ingresos experimentaron una caída muy similar de un -23.4%, reveló un estudio del Centro Nacional de Competitividad (CNC).

Por el lado del gasto, se han incrementado casi el doble pasando de $7,722.9 millones en el 2011 a $14,386.6 millones en el 2019.

El promedio de la relación PIB/Gasto de la última década es de 21.7% que no ha mostrado mayor variación.

Al desagregar el gasto Estatal en Gasto Corriente y Gasto de Capital o en inversión. Para el año 2011 el 65.1% del gasto era corriente y el 34.9% de capital, mientras para el 2019 la proporción fue de 75.2% gasto corriente y 24.8% de capital.

Para el tercer trimestre del 2020 la proporción se inclina mucho más hacia el gasto corriente por la situación de pandemia de COVID-19 que vive el país porque tiene que enfocar sus recursos al sector salud y otros tipos de gasto para afrontar dicha emergencia.

Sin embargo, el gasto corriente en años anteriores en situaciones normales no debe aumentar su proporción, ya que el funcionamiento del Estado debe volver más eficiente y utilizar más recursos para inversiones productivas.

Otra variable de suma importancia que debemos considerar en la situación de las finanzas públicas es el Ahorro Total que es la diferencia de los Ingresos Totales y los Gastos Corrientes. Este coeficiente tuvo un incremento en el periodo, pasando de 5.8% en el año 2011 a 6.6% en el año 2013, hasta caer al 2.2% en el 2019, una caída de 4.4 puntos porcentuales. Mientras que, al cierre del tercer trimestre del 2020, la caída se ubicó en -5.7%. Esto nos indica que los ingresos fueron menores que los gastos. Además, dicho indicador debe mantener positivo para que el Estado pueda financiar la inversión o parte, recurriendo menos al financiamiento externo.

El financiamiento es una herramienta que permite obtener fondos para financiar proyectos de inversión, es decir, que les permita crecer y desarrollarse. La deuda como tal, no representa un problema en sí misma, sino más bien su manejo y su uso. Un aspecto a tener en cuenta, además del monto de la deuda pública, es la estructura de la deuda.

La deuda pública de Sector Público No Financiero (Spnf) al 31 de diciembre de 2020 alcanzaba los $36,959.9 millones. Ésta cifra corresponde al total de compromisos financieros adquiridos con organismos multilaterales, acreedores y fuentes privadas del extranjero (81%), además del financiamiento interno (19%) proveniente de fuentes privadas y del sector público (bancos oficiales), sin incluir los compromisos de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), proyectos llave en mano y las empresas estatales.

El indicador de deuda pública/PIB es utilizado para medir la capacidad que tienen los países para cubrir sus obligaciones.

En estas condiciones la evolución de la deuda pública como porcentaje del PIB nominal, que en el año 2011 era de 37.3% registró una disminución de 2.3 puntos porcentuales en comparación al 2013, año donde el coeficiente fue el más bajo en 20 años.

Entre los años 2013 al 2019 se incrementó su proporción de 35% a 46.4%. Parte de los resultados fue la desaceleración de las tasas de crecimiento del PIB. Para el 2020 se ha estimado el PIB nominal (-20.4 acumulado al tercer trimestre) para realizar el cálculo, dando como resultado una relación deuda/PIB del 69.5%, llevando a retroceder el indicador casi dos décadas.

El indicador en cuestión es uno de los referentes para las calificadoras de riesgo y los mercados financieros internacionales. El indica que a mayor porcentaje del coeficiente hay una afectación negativa.

Es importante mantener un manejo prudente de las finanzas públicas, de manera que el balance financiero del sector Público esté siempre dentro de la Ley de Responsabilidad Social Fiscal (Lrsf), que se supone inversiones socialmente más rentables para el país, a costos financieros más reducidos (situación que también se le traslada al sector privado).

El escenario ideal de la ecuación se presenta cuando el resultado del Balance Fiscal es positivo (superávit) al mismo tiempo que el crecimiento del PIB sea constante y sostenible entre 5% y 7%, permitiendo disminuir el indicador, que es beneficioso para abaratar el costo de los créditos y mejorar las calificaciones de riesgo país y por ende la competitividad del país.

Hitler Cigarruista
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Capital Financiero

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