Renuncio

Ricardo González

Capital

Al parecer esta palabra tan corta no existe en el vocabulario de las personas que por alguna u otra razón llegan a ocupar un alto cargo público. Con excepción del director del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan), Manuel González Ruíz, que posiblemente renunció más por cuestiones políticas que por la crisis del agua potable que fue incapaz de resolver, no recuerdo ningún otro alto funcionario que haya renunciado frente a un escándalo.

En Panamá, se inundó la barriada Prados del Este y murieron varias personas, pero al ministro del Vivienda no se le ocurrió renunciar.

En Panamá, murieron envenenadas más de 368 personas con dietilenglycol, pero el director de la Caja de Seguro Social no renunció y se quedó en su puesto hasta que lo tuvieron que sacar.

En Panamá, se quemó un bus llenó de pasajeros que mató a 18 personas, pero al administrador de la Autoridad del Tránsito ni le pasó por la mente renunciar.

En Panamá, se ordenó reprimir violentamente protestas en Bocas del Toro, que dejaron 4 muertos y varias personas lisiadas de la vista, pero ni el Ministro de Gobierno ni el director de la Policía Nacional pensaron un minuto en renunciar a sus puestos.

En Panamá se destapó un escándalo de corrupción de proporciones mayúsculas en el Ministerio Público, pero al procurador no se le ocurrió decir: Renuncio señor Presidente, nuevamente hubo que sacarlo a la fuerza de su puesto.

En Panamá, la basura inundó la ciudad por toneladas, pero para el director de la desaparecida Dirección Municipal de Aseo Urbano y Domiciliario (Dimaud), al parecer la palabra renunció no existía.

En Panamá, quebró British American, que era auditada periódicamente por la Superintendencia de Seguros, que no vio nada extraño, miles de humildes panameños perdieron los ahorros de toda su vida, pero usted cree que el superintendente de seguros se la ha ocurrido mencionar la palabra renuncio.

En Panamá, cinco jóvenes mueren quemados de la forma más inhumana, encerrados en una celda, pero nuevamente ni el Ministro de Gobierno ni el director de la Policía Nacional han dicho renuncio.

Así como estos casos hay muchos otros que escapan a mi mente. Le recuerdo a todas las personas que aunque ocupar un alto puesto viene acompañado de un buen salario y muchas prebendas, decir renuncio ante un escándalo mayúsculo es salir con la frente en alto y no con vergüenza por la puerta de la cocina.

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