Resultados de la segunda vuelta en Perú

Resultados de la segunda vuelta en Perú

F inalmente, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) procesó el 100% de las actas de la segunda vuelta electoral, por lo que, a la espera de la proclamación por parte del Jurado Nacional de Elecciones, no queda duda de que Ollanta Humala es el nuevo presidente de la República por los próximos cinco años.
Esta saludable lid democrática, ciertamente reñida y polarizada, deja sin embargo una serie de tensiones que es necesario despejar. En tal sentido, ante la incertidumbre que habían despertado sus propuestas económicas iniciales en el empresariado, es positivo que Humala se haya reunido con los directivos de la Confiep y de la Sociedad Nacional de Industrias.
Allí ha asegurado que sus políticas públicas y nuevos programas de inclusión social, a los que da gran énfasis, no interrumpirán el desarrollo.

Y, en diversas entrevistas periodísticas, ha remarcado la solidez de nuestra economía y descartado cualquier intencionalidad estatizadora. También ha dicho que continuará tanto la política de responsabilidad fiscal cuanto la monetaria ?basada en metas de inflación y en la autonomía del BCR? dentro del actual modelo económico, que ha permitido generar millones de puestos de trabajo e incrementar la recaudación.
Son buenas señales que han calmado al mercado y a los ciudadanos, en un contexto de saludable acercamiento con el empresariado, que debe continuar. Para ello es imprescindible que el nuevo gobierno aplique lo declarado en la hoja de ruta y no en el plan inicial, la gran transformación, y que el empresariado dé señales claras de compromiso con el futuro del Perú, de ser competitivo y de continuar invirtiendo con responsabilidad social.
Recordemos que el modelo de economía social de mercado, que obviamente demanda ajustes, es el que ha permitido crecer sostenidamente en los últimos lustros, reducir la pobreza e implementar la inversión pública y los programas sociales masivos.
Dicho esto, sin embargo, no queda aún clara la concepción del nuevo gobierno respecto del rol subsidiario y empresarial del Estado, y menos la necesidad de una reforma constitucional. Ello reclama un amplio debate nacional, técnico y desapasionado, en vista de los temores que causó el primer plan de gobierno de corte estatista. En el pasado hemos sufrido la desastrosa experiencia de las empresas públicas del Gobierno militar, que solo dejaron un enorme forado fiscal y mucha corrupción; aunque, por otro lado, hay en el mundo experiencias interesantes de gestión estatal, en asociación con el sector privado, cuya aplicación local tendría que ser evaluada en todos sus ámbitos.
Debe también explicarse cómo se incrementará la presión tributaria y la recaudación fiscal, así como las consecuencias de la nueva carga fiscal a la actividad minera o de hidrocarburos y el modo de financiar el programa Pensión 65. Como telón de fondo persisten una serie de conflictos sociales, que claman por una política de diálogo y soluciones que deben darse sin violencia ni politización, dentro del marco de la ley y el desarrollo económico y social de las regiones.
Así, las iniciales declaraciones del próximo mandatario Ollanta Humala han sido ponderadas y tranquilizadoras. Sin embargo, obviamente son aún incompletas en un escenario político en el que hay que considerar seriamente las diversas corrientes que anidan dentro del grupo ganador de las elecciones. Se espera que cuando retorne de su interesante gira internacional, explique más detenidamente los lineamientos básicos de su gestión futura, así como la composición de su Gabinete Ministerial, especialmente los cargos de primer ministro y ministro de Economía y Finanzas, así como quién presidirá el BCR.

Editorial publicado por el diario El Comercio, en Perú,
el viernes 10 de junio de 2011

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