Salud, entre nuevas fronteras y viejos problemas

Universidades privadas están dispuestas a colaborar para reducir el déficit de profesionales en el interior

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La posibilidad de unificar los sistemas de atención médica del Ministerio de Salud (Minsa) y la Caja de Seguro Social (CSS), la falta de formación para atender adecuadamente los dolores crónicos, el arribo al país de medicamentos de nueva generación y la necesidad de establecer mecanismos para que las universidades privadas puedan colaborar en la reducción el déficit de médicos y otros profesionales de la salud en el interior del país, fueron los principales temas debatidos en el foro Salud: La nueva frontera organizado  por Capital Financiero. 

El evento se inició con la intervención de Sergio Alemán, director Nacional de Planificación de la CSS, quien explicó que el nacimiento de los sistema de seguridad social se dio a fines del siglo IX y principios del siglo XX, gracias al desarrollo de la revolución industrial. Indicó que en el caso de la CSS, creada por iniciativa del presidente Arnulfo Arias Madrid, se emuló el modelo alemán en el que el sistema de seguridad social es sostenido de forma conjunta por los empleadores, los trabajadores y el Estado, ofreciendo no solo atención médica para los cotizantes, sino también a sus familias, así como un plan de pensiones basado en un sistema de reparto puro que apeló a la solidaridad generacional.

Alemán agregó que la principal fuente de ingresos del programa de salud y maternidad de la CSS son los aportes de los trabajadores (0,5% de su salario), los empleadores (8% del salario de cada trabajador), los jubilados y pensionados (6,75% de sus pensiones) y el Estados ($25 millones al año), lo que en 2013 representó ingresos por el orden de los $954,5 millones, a lo que se sumaron ingresos financieros por $30,1 millones, para un total de $984,6 millones.

Dinero que según el alto funcionario de la CSS permite sostener un sistema de atención de salud compuesto por 81 instalaciones, de las cuales 40 son centros de atención primaria, 26 son policlínicas y 15 son hospitales, ofreciendo un total de 7,4 millones de consultas al año, lo que incluye 61.225 cirugías.

Sin embargo, Alemán admitió que esta estructura de atención afronta grandes retos debido a que la CSS no solo ofrece atención médica sus cotizantes, que suman 1.156.395 personas, sino también a 255.229 pensionados y 1.337.300 dependientes, una situación similar a la que enfrenta el Minsa, por lo que actualmente se discute la posibilidad de unificar el sistema de salud.

Finalmente, Alemán advirtió que este proceso de unificación, que aún no es una decisión definitiva, sin duda sería complejo y tomaría varios años, pero ayudará a maximizar el uso de los recursos del Estados y mejoraría la calidad del sistema de salud pública. 

Medicamentos y suministros

Posteriormente el doctor Ricardo Sandoval, director médico de Healthlgivin of Panama, describió las razones por las que los medicamentos biológicos se han convertido en un nuevo hito en los esfuerzos de los seres humanos para combatir las enfermedades y extender sus expectativas de vida.

Recordó que la historia de los medicamentos biológicos comenzó con la vacuna desarrollada en 1796 por el médico inglés Edward Jenner para prevenir la viruela, al procesar líquidos de las pústulas de una mujer que padecía la viruela bovina (menos mortal que la viruela humana) e inyectarla a un niño de ocho años.

No obstante, Sandoval destacó que un nuevo hito en el desarrollo de los medicamentos biológicos, los que definió como aquellos originados a partir de micro organismos, sangre u otros tejidos, es la denominada Medicina Genómica, es decir, la aplicación del conocimiento del genoma humano a la práctica de la medicina.

Explicó que al determinar la secuencia del ADN, de una parte del genoma de una persona, y analizar su significado biológico es factible, no solo diagnosticar las enfermedades genéticas con relativa facilidad, sino también prevenir que dichas enfermedades se presenten o tratarlas de forma más adecuada, lo que sin duda redundará en tratamientos personalizados capaces de alargar la vida de los seres humanos.

Por su parte, el doctor Augusto Hernández, director médico de la farmacéutica Grünenthal para América Latina y el Caribe, dedicó su participación en el foro Salud: La nueva frontera para destacar la necesidad de que las universidades y las autoridades gubernamentales vinculas en la formación de médicos y otros profesionales de la salud, así como en la atención pública, reciban los conocimiento y el entrenamiento necesario para manejar uno de los mayores problemas de salud que enfrenta la población a nivel mundial: El dolor.

Destacó que el dolor es un problema grave porque las personas que lo padecen de forma recurrente se ausentan a sus labores 20 veces más y realizan 40% menos actividad física que aquellos que no lo sufren.

Hernández agregó que en América Latina la situación de las personas que padecen dolor es más grave, ya que por razones culturales se piensa que el dolor forma el carácter de la persona y las hace fuertes, por lo que las personas que sufren dolores crónicos fluctúan entre 27% y 42% de la población, siendo Brasil el país con mayor porcentaje de personas con dolor recurrente.

A juicio de Hernández, esto se debe a que ni los doctores ni la mayoría de otros profesionales de salud han sido formados y entrenados para manejar adecuadamente el dolor, por lo que en muchas ocasiones recetan medicamentos que no resuelven el problema, reflejando de paso profundo temor a que sus pacientes se vuelva adictos a determinados medicamentos.

En tanto, Lucas Verzbolovskis, presidente de la Asociación de Representantes de Distribuidores Farmacéuticos de Panamá, destacó que con sus productos las casas farmacéuticas buscan salvar vidas, mejorar la calidad de vida de las personas que padecen alguna enfermedad y extender la expectativa de vida de los seres humanos.

Manifestó que todos los días aparecen en el mercado nuevos medicamentos que no solo son más eficaces que los existentes, sino que una vez son liberadas sus patentes son fabricados con marcas genéricas y colocados a una fracción ínfima del valor de sus versiones innovadoras por lo que las autoridades de salud deben estar siempre en búsqueda de nuevos tratamientos y mejores precios.

En este sentido destacó que la Ley 1 de Medicamentos de Panamá es un instrumento formidable en la lucha por ofrecer a los pacientes de nuestro sistema de salud lo último en medicamentos y al mejor precio, ya que permite la compra de medicamentos genéricos siempre que sean bioequivalentes a los medicamentos de marca o denominados innovadores, pero aclaró que esto requiere de un verdadero seguimiento para garantizar su calidad, su seguridad y su eficacia.

Destacó que ciertamente Panamá tiene serias dificultades para atraer oferentes a las licitaciones públicas, debido al pequeño tamaño del mercado, por lo que sugirió la posibilidad de que el país realice gestiones conjuntas con otros países de Centroamérica y el Caribe para realizar compras conjuntas que abaraten el costo de los medicamentos.

Panel de rectores

La última etapa del foro Salud: La nueva frontera consistió en un panel de decanos de facultades de medicina en el que participaron las autoridades de cuatro universidades y debatieron sobre el papel de las universidades en la formación de médicos en el país y sobre cómo afrontar el creciente déficit de galenos, enfermeras y otros profesionales de la salud que enfrenta el país y especialmente las provincias del interior.

Jorge Medrano, decano de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad Latina de Panamá, destacó que el reto que enfrentan las universidades privadas es proveer una educación de calidad para formar médicos y profesionales capaces de entender que la salud no es solo ausencia de enfermedad, sino un estado de bienestar, por lo que más que atender a un paciente y recetar medicamentos los galenos deben poder trabajar en equipo para ayudar a mejorar los factores ambientales, culturales y socioeconómicos que contribuyen a la generación de una gran variedad de enfermedades.

Sin embargo, admitió que el país tiene una gran necesidad de contar con el recurso humano debidamente capacitado para cubrir el creciente déficit de médicos y especialistas de la salud, lo que constituye un gran reto para las universidades públicas y privadas, pero también plantea la necesidad de desarrollar una debate sobre qué incentivos se necesitan para que los jóvenes que egresan de las facultades de medicina se interesen por trabajar en el interior del país.

Medrano explicó que esto implica la necesidad de desarrollar facultades de medicina en las principales ciudades del interior y las comarcas indígenas, pero también es necesario desarrollar programas para incentivar a los jóvenes de esa áreas que están egresando de los colegios secundarios para que tengan la oportunidad de estudiar medicina y otras profesiones vinculadas a las ciencias de la salud.

Por su parte, la doctora Gianna Ruedas, decana de la Facultad de Ciencias Médicas y Clínicas de la Universidad Especializada de las Américas (Udelas), coincidió con el doctor Medrano en que la demanda de médicos y profesionales de la salud supera grandemente la oferta de egresados de las universidades públicas y privadas.

En este sentido, destacó que es una responsabilidad social realizar los esfuerzos necesarios para ampliar su cobertura de forma que se pueda llevar los programas de educación superior en salud a las áreas que están demandando mano de obra calificada, para responder a las necesidades de los empleadores, la comunidad y las autoridades públicas para poder hacer realidad las políticas de salud que el país ha definido.

La doctora Ruedas admitió que tanto para Udelas, que es una universidad pública, como para cualquier universidad privada es sumamente oneroso establecer una sede de su facultad de ciencias médicas y de la salud en las provincias, que es, a su juicio, la única forma de enfrentar el déficit de médicos, especialistas y enfermeras que se registra en esas regiones, por lo que sugirió la posibilidad de que se establezcan alianza para llevar, conjuntamente, sus programas educativos a la población que hoy no tiene acceso a ellos.

No obstante, advirtió que igualmente se requiere que el Ministerio de Educación (Meduca) y el Instituto para la Formación de Recursos Humanos (Ifarhu) incentiven y apoyen a los estudiantes del interior del país y las comarcas indígenas para que opten por estudiar el bachillerato en ciencias para que puedan estudiar medicina u otras profesiones de salud. 

Mientras, el doctor Abraham Saied, decano de la Faculta de Medicina de Columbus University, advirtió que si la falta de médicos es un problema en Panamá, la situación se agrava en las regiones del interior del país, de forma que las probabilidades de sobrevivencia de una persona que sufre un infarto en la ciudad de Panamá son infinitamente superiores a una persona que enfrente la misma situación en una comarca indígena.

Destacó que esto se agrava porque los problemas de salud han variado, en parte debido al envejecimiento población, a los malos hábitos alimentarios, al excesivo consumo de azúcar y a la falta de actividad física, lo que genera problemas de obesidad y enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión arterial y la deficiencia renal, cuando en el pasado los principales problemas de salud eran las enfermedades infecciosas que atacaban a los niños como la poliomielitis o varicela.

El doctor Saied coincidió con sus colegas Medrano y Ruedas, en la necesidad de incrementar el número de estudiantes del interior del país que tienen acceso a los programas para la formación de médicos, a lo que se debe agregar una acertada política de incentivos económicos, para que esos profesionales de la salud se interesen por ofertar sus servicios fuera de la ciudad de Panamá.

Finalmente, el doctor Rigoberto Centeno, decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Americana, dijo que la buena noticia es que Panamá es un país de desarrollo medio y, por tanto, cuenta con los recursos económicos para afrontar el creciente déficit de médicos, enfermeras y otros profesionales de la salud existente en la actualidad, pero aclaró que para superar esa situación deben existir la decisión política.

Destacó que el país cuenta hoy con un presupuesto general del Estado que ronda los $20.000 millones, lo que evidencia que  hay recursos económicos, por lo que el país necesita planificar la formación del recurso humano que demanda el sistema de salud pública, respaldando la expansión de los programas de educación en medicina y ciencias para la salud en el interior del país, de forma que quienes curse esos estudios tengan un mayor incentivo para ofertar sus servicios en sus propias comunidades.

Centeno coincidió con el doctor Saied en que efectivamente hay que incentivar a los médicos que laboran en el interior del país y en las áreas de difícil acceso, sin embargo, advirtió que los planes de incentivos existentes deben ser revisados, ya que en la actualidad no ofrecen una remuneración lo suficientemente atractiva para que los médicos que laboran o aspiran a laborar en la ciudad capital tomen la decisión de movilizarse al interior o las comarcas indígenas.

Agregó que el otro componente que el Estado debe definir, para que las universidades públicas y privadas puedan colaborar en la superación del déficit de médicos y otros profesionales de salud, es cuál es el modelo de atención del sistema de salud pública ya que eso no está claro y las universidades no saben cuántos profesionales deben formar y ni el perfil con el que los deben formar, porque no es lo mismo un médico familiar, un médico integral o un médico interno.

En este sentido, destacó como alentador el diálogo que se ha abierto para discutir la posibilidad de unificar los servicios de salud del Minsa y la CSS, por considerar que la duplicación de esfuerzos de estas entidades públicas, sin duda alguna,  ha agravado el problema del déficit de médicos y profesionales de la salud al concentrar los servicios y los recursos humanos en ciertas áreas. 

Hitler Cigarruista
hcigarruista@capital.com.pa
Capital Financiero

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