Cómo salvaguardar patrimonios familiares empresariales en epocas de crisis financieras

Cómo salvaguardar patrimonios familiares empresariales en epocas de crisis financieras

Una de las estrategias que mejores resultados han dado a las familias empresarias en los últimos años, es contar con comités bien organizados que disponen de asesores independientes patrimoniales pertenecientes o no a la familia, que se dedican a estudiar las características de los mercados, detectando posibles riesgos como también oportunidades de negocios, o posibilidades de inversión y estrategias claras que indiquen un camino a seguir para saber cómo y cuándo invertir  o desinvertir sin poner en riesgo el capital financiero.

Crísis Financiera

Para algunas familias empresarias el tema es de suma relevancia por lo que establecen sus Oficinas Familiares y en las que estratégicamente incluyen miembros de la familia, así como asesores externos que logren desarrollar un trabajo exclusivo y responsable.

Haciendo un análisis de los tiempos de recuperación de crisis anteriores (al menos de las registradas  en los últimos 100 años) que corresponden a más de un total de 20 eventos de crisis, observamos que la recuperación ha sido generalmente entre 6 meses y 18 meses a partir del momento en el que se toca fondo. Sin embargo, en esta oportunidad puedo afirmar que se puede extender a mucho más.

En este momento en que creemos ya haber tocado fondo y estar saliendo, es importante hacer un reflexión de los sucedido para identificar las etapas que las dividieron  y las consecuencias que de éstas se derivaron: Una primera  fase cuando se quebró el famoso fondo hipotecario del Banco Bear Stein que posteriormente fue absorbido por JP Morgan-Chase, con  lo cual se contuvo los efectos más grandes de lo que hubiera podido ocurrir en ese momento. Cabe anotar que ya en esta fase, los indicadores de vivienda como los indicadores del sector financiero eran muy negativos, situación que se trató de paladear no de la manera más ética de parte del sector financiero en general (años 2006 y 2007).

Otra fase lo fue claramente el caso Madoff, esa  gran pirámide de los Estados Unidos donde se vio que no solo hay elementos del mercado en la crisis, sino además temas fraudulentos que generan una  pérdida de confianza absoluta, no solo en el sistema financiero si no en los reguladores y en las agencias calificadoras de riesgos.

Por otra parte está igualmente el caso Lehman, en el que el Gobierno de los Estados Unidos no salió a rescatarla (siendo el cuarto banco de inversión más grande), generando esto un gran pánico que acentuó en profundidad la crisis, sumando al elemento económico el elemento psicológico.

En la siguiente etapa observamos cómo los países actuaron para salvar sus sistemas financieros y tienen que asumir los costos de lo que esto significa. Muy pocos son los que pueden salir airosos de esta situación, en especial ya en retrospectiva cuando se sintió una especie de apocalipsis financiero.

En mi experiencia, he podido observar que dentro de las instituciones que prestan servicios de asesoría  profesional para salvaguardar el patrimonio familiar, que aquellos inversionistas que han mantenido una disciplina y que tienen lo que se conoce como políticas de inversión formales y manejo de riesgo definido, asesorados por expertos independientes (pertenecientes o no a la Empresa Familiar) que analizan los productos que las instituciones financieras ofrecen sin tener conflictos de intereses, han perdido mucho menos o inclusive han ganado más que aquellos que han confiado en asesores  mercenarios  o banqueros comprometidos con sus instituciones y no con el cliente.

La gran conclusión no es preguntarse en qué invertir, sino cómo y en quien asesorarse para invertir. Por otra parte, el manejo de la liquidez de la familia empresaria no debe colocarse en piloto automático, sino por el contrario este manejo debe profesionalizarse y en lo posible al interior de la familia.

Veremos que nos depara este año donde aún se ven algunos nubarrones que impiden tener todavía un panorama más positivo, lo cual nos obliga a estar alerta, tanto a posibles correcciones de los mercados, como también a posibles oportunidades.

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