¿Se devaluará el dólar estadounidense bajo una Administración Biden?

¿Se devaluará el dólar estadounidense bajo una Administración Biden?

Donald Trump se postuló como presidente de los Estados Unidos (EE.UU.) en la campaña electoral del 2016, con la frase “Hacer a América Grande Otra Vez” (Make America Great Again, en inglés), llevándola como grito de guerra durante los cuatro años de su presidencia, prometiendo restaurar la economía, impulsada mediante el rescate del sector industrial e incentivando las exportaciones. Irónicamente ahora, es Joe Biden el beneficiado de un dólar debilitado y lo que éste representa para la expansión económica de los EE.UU.

Las inequidades en las políticas multilaterales de comercio en especial con China, han sido denunciadas de manera permanente por la administración Trump. China ha tomado ventaja sobre el régimen especial y diferenciado desde su llegada a la Organización Mundial de Comercio (OMC), debido a su clasificación de Nación en Desarrollo, pese a que a nivel comercial es un coloso.

Además de los beneficios que ha tenido bajo este régimen, China ha sido acusada de supuestamente manipular y devaluar su moneda, el yuan, para favorecer sus exportaciones afectando de manera directa la balanza de pagos de los EE.UU. y Europa.

En vista de esto, el presidente Trump tomó medidas para frenar el desbalance comercial introduciendo aumentos arancelarios de productos provenientes de China, desatando una guerra comercial, que también representa una posible amenaza para el Canal de Panamá y el sistema portuario, tomando en cuenta que por esta vía pasa más del 6% del comercio mundial.

Estas medidas a nivel comercial, al igual que otras como las políticas de reducción de tasas impositivas, los cambios regulatorios de incentivo de creación y crecimiento empresarial, y su efecto en la reducción del desempleo, llevaron al fortalecimiento de la economía estadounidense y a un dólar más fuerte.

Si bien es cierto que EE.UU. pudo salir de la crisis económica más rápido que sus socios comerciales, el alto costo del dólar limitó el impacto deseado en las exportaciones. A su vez, el dólar se convirtió en un refugio con relación a otras monedas, incrementando su demanda y su valor en los mercados internacionales y dificultando la compra de productos americanos en un panorama mundial de crecimiento económico tímido.

El índice del dólar (DXY) al momento en que Donald Trump asumió la presidencia en enero del 2017 se encontraba en los 101 puntos, fluctuando entre los 90 puntos y los 102 puntos; se calcula que, durante el gobierno de Trump, el dólar se ha mantenido por encima de su valor promedio con 96 puntos y en más de un 18% con relación a los ocho años de Barack Obama (2009–2017).

La crisis generada por el coronavirus (COVID-19) puso fin al crecimiento del dólar, reduciendo en un 8% su valor y algunos pronósticos estiman que continuará descendiendo en un 3% para finales del 2021.

Las políticas monetarias continuarán manteniendo las tasas de interés bajas para incentivar el consumo, lo cual pondría aún más presión sobre el dólar. Una presidencia de Biden representará una expansión en el gasto público; a esto le añadimos el paquete de ayuda que será prácticamente obligatorio para contrarrestar los efectos del COVID-19 cuya estimación está en los trillones de dólares.

¿Qué significa un debilitamiento en el dólar para América Latina? 

Cuando el dólar baja, las materias primas se valorizan. Lo primero que veremos es el aumento del petróleo, el cual es cotizado en dólares. Para los países de América Latina que son exportadores de crudo, esto significa un crecimiento en aquellos sectores de su economía; en cambio para los importadores de petróleo y refinados, se podrían ver afectados por el aumento de los precios del transporte y lo que esto representa para los demás productos y servicios.

La desvalorización del dólar afectará a los países latinoamericanos dependiendo de sus socios comerciales y sus balanzas de pagos. Aquellos países que sus economías dependen fuertemente del dólar, se les hará más costoso importar desde Europa o los países asiáticos, y buscarán precios más atractivos en la economía de los EE.UU. A la vez sus exportaciones podrían aumentar a aquellos mercados con monedas más valoradas, brindando dinamismo a sus economías.

En cuanto al endeudamiento, si las deudas adquiridas son en Euro, Yen o Yuan, esto generaría situaciones difíciles por el aumento del costo del financiamiento.

Debemos ser conscientes de que nos encontramos en plena pandemia de COVID-19 y suplir las necesidades básicas de nuestros pueblos es de vital importancia. A muchos países latinoamericanos se les hace difícil completar sus cuotas de necesidades alimentarias; en consecuencia, si las materias primas aumentan considerablemente ante la devaluación del dólar, también aumentaría el hambre de los más necesitados.

Si a esto le añadimos los gastos adicionales para contrarrestar los efectos del COVID-19, puede generar fuertes presiones a lo interno de las economías latinoamericanas, lo cual también tendrá un impacto en la economía panameña.

Además, es vital para nuestros países que éstos tengan una base de industrialización fuerte, la que, además de crear trabajos bien pagados y un aumento en la demanda de productos y servicios, contribuye en la generación de los impuestos necesarios para pagar las inversiones que tienen que hacer los gobiernos para enfrentar la pandemia de COVID-19. Todo esto ayuda a la balanza de pagos de nuestros países ya que minimiza el impacto de un posible deslizamiento del dólar.

Lo cierto es que un dólar debilitado significa tanto oportunidades como retos significativos y está en cada uno de nosotros tomar las medidas adecuadas para vivir con esta nueva realidad.

Roberto J. Argüello, Carlos Iván Aizpurúa y Jan Luis Piantini
Argüello es presidente de CEO Advisors,
Aizpurúa es vicepresidente ejecutivo de CEO Advisor
Piantini es consultor senior de CEO Advisors

 

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