Se enfría la Constituyente

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No hay duda que una cosa es lo que se dice en medio de la campaña política y otra la que se hace cuando se llega al Gobierno, y uno de los  ejemplos más palpables de esta situación lo constituye el tema de la convocatoria a una Asamblea Constituyente.

El pasado 1 de julio, en la Asamblea Nacional de Diputados, el presidente de la República, Juan Carlos Varela, anunció que la convocatoria a la Constituyente había sido postergada, porque no es el momento. Hay paz, pero se necesita todavía más.

Sin embargo, el 4 de diciembre de 2013, mientras presentaba su Plan de Gobierno, señaló su intención de cambiar la Constitución en los dos primeros años de su Administración.

Hoy el tema de la Constituyente ha pasado a segundo plano, parece que todos los mandatarios se sienten cómodos con la actual Constitución, y al parecer esa misma comodidad también arropa a los sectores de la oposición.

Se está perdiendo un tiempo valioso, y hay un famoso refrán que dice: No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy, porque puede que nunca lo hagas o en su defecto se tenga que pagar un precio más alto.

En medio de la actual situación del país, urge que se renueven todas sus estructuras, porque no se puede avanzar hacia la modernidad con reglas de juego obsoletas y con instituciones desgastadas y débiles, dirigidas por funcionarios desprestigiados.

Creemos que la discusión en torno a una nueva Constitución es impostergable, y si los panameños han logrado ponerse de acuerdo en temas fundamentales como el Canal, no hay razón para creer que no se pueda llegar a buen puerto en materia constitucional.

Mientras no se cambien las reglas del juego, se seguirán cometiendo abusos, como los sucedidos en el gobierno pasado, y se continuará nombrado a los amigos del mandatario de turno, sin que los méritos y la reputación tengan ningún valor.

La actual administración tiene la última palabra, pero creo que seguir postergando esta discusión no es lo más recomendable, mientras más cerca del próximo periodo electoral se realice el debate, es más fácil que los interés políticos se sobrepongan a los interés nacionales.

En materia constitucional ya hay un camino recorrido, un punto de partida, lo que hace falta ahora es la voluntad política para llevar adelante este proyecto, que sería uno de los más importantes legados que podría dejarle la administración Varela a la próximas generaciones.

Manuel Luna G.
mluna@capital.com.pa
Capital Financiero

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