Se financia el consumo y no la producción agropecauria

Se financia el consumo y no la producción agropecauria

Uno de los problemas del sector agropecuario panameño es la falta de una banca de fomento y los préstamos a la producción agropecuaria.  El sistema bancario panameño, cuando desglosa su cartera de crédito, se destaca que los préstamos al consumo (personales, educativos y de diversión), más las tarjetas de crédito es de mayor impacto y volumen, seguido de los préstamos inmobiliarios, al sector construcción, comercio y minería.  El sector agropecuario se ubica en el último lugar.

La creación del FECI como instrumento de promoción al crédito agropecuario fue una idea excelente, pero no se han aprovechado todas las oportunidades que este mecanismo establece.  El análisis de las actividades agropecuarias que adquieren financiamiento en cantidades grandes es el sector ganadero, que por su facilidad, bajo riesgo, garantías y estabilidad del mercado, es el preferido del sector bancario.  Así lo demuestra la cifra de préstamos concedidos a este sector en lo que va del 2011 en $625 millones.  Las otras actividades agropecuarias muestran cifras mínimas de financiamiento, probablemente por sus riesgos naturales, mercados de temporadas, inestabilidad de precios y falta de infraestructuras sólidas y eficientes en los canales de distribución.

Para que el sector agropecuario se desarrolle se requiere de un amplio conocimiento científico y tecnológico de la actividad productiva, además de infraestructuras de producción, comercialización y mercadeo.  Para que esto pueda lograrse se requiere de financiamiento.  Sin crédito, el sector no podrá desarrollarse.

Es necesario también que se ofrezca un seguro agropecuario de manera científica y profesional, dotado de tecnología y de profesionales que eviten el fraude como ha ocurrido en el pasado, cuando fueron aseguradas siembras en cantidad y variedad no reales, para después cobrar el seguro por lo que ni se sembró, ni se cosechó.  Obviamente esta situación se ha dado, por carecer de un sistema judicial que penalice ejemplarmente a quienes cometen fraude en el seguro agropecuario y en los Certificados de Ahorros Tributarios (CAT).

En el pasado, el Banco de Desarrollo Agropecuario fue politizado, teniendo acceso a los créditos solo los militantes de los partidos políticos del gobierno o los allegados a la casa presidencial.  Con esta práctica sin criterio, ningún banco de desarrollo agropecuario puede tener éxito y contribuir al desarrollo del sector.

Panamá ha pesar de tener un fuerte sistema bancario, la mayoría de los bancos tiene poca o ninguna cartera agropecuaria significativa, dejándole el peso del financiamiento al Banco Nacional de Panamá, o se dedican sólo al financiamiento de las actividades ganaderas, porcino cultura, y actividades avícolas.  Los demás rubros de producción no tienen diseñados productos financieros que permitan el financiamiento, dependiendo de la experiencia productiva, tecnología, garantías y estacionalidad de la producción.

Si el Gobierno Nacional no diseña productos financieros para el sector agropecuario, el desarrollo de la agricultura será difícil.  Para insertar la producción agropecuaria nacional en el mercado globalizado o en los Tratados de Libre Comercio firmados, el financiamiento al igual que la tecnología serán factores claves para el éxito del sector.

A pesar de que la producción de comida es un gran negocio, los riesgos de la actividad producen que las instituciones financieras sean muy cautelosas en los otorgamientos de créditos, sin embargo es más fácil conseguir crédito para el consumo, la diversión y los lujos, que para quienes se dedican a la digna tarea de producir alimentos.

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