Se requiere más que buena voluntad

Se requiere más que buena voluntad

Es importante establecer normas legales que sancionen ejemplarmente a las empresas dedicadas a la comercialización de medicamentos que incurran en actos de comercio desleal

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El pasado jueves el presidente de la República, Juan Carlos Varela, sostuvo una extensa reunión de cuatro horas con los miembros de la Junta Directiva y los más altos ejecutivos de la Caja de Seguro Social (CSS) para tratar de encontrar los mecanismos que permitan estabilizar esa institución en momentos en que atraviesa una profunda crisis, debido a los altos niveles de desabastecimiento de medicamentos e insumos médico-quirúrgicos, así como a la baja calidad del servicio de atención médica.

 Al concluir la reunión el presidente Varela aseguró que: Con el esfuerzo del Ejecutivo y la junta directiva podremos lograr la estabilización del sistema, es decir, lograr hasta un 95% de abastecimiento y valorar el recurso humano.

Es por ello que solicitó a los directivos de la CSS que utilicen todas las facultades que le confiere la Ley para cumplir con las necesidades de la población. Que el debate de los temas no dure más del tiempo que requiere un paciente, debemos cubrir la saciedad de la población por falta de atención.

Además, el jefe del Ejecutivo hizo un llamado para  que se den los pasos necesarios para la creación de un Centro Nacional de Medicamentos Unificado entre el Ministerio de Salud (Minsa) y la CSS, a fin de evitar situaciones como las que enfrentan hoy en día las farmacias de los centros de salud y hospitales regentados por el Minsa, Hospital de Santo Tomás y la propia CSS.

La preocupación del Primer Mandatario del país por la falta de medicamentos es legítima porque este es un tema que requiere la atención urgente de la actual Administración ya que no solo está impactando negativamente en la opinión que los panameños tienen del presidente Varela y su equipo de trabajo, sino, y más importante aún, porque está poniendo en peligro la salud y la vida de miles de panameños.

Sin embargo, hay que admitir que la compra de medicamentos es un tema altamente complejo y por tanto no se resolverá de la noche a la mañana, por lo que se requiere más que buena voluntad para enfrentarlo.

Lo primero que hay que admitir es que la Ley 1 de Medicamentos de 2001 requiere ajustes para adecuarla a la realidad actual. Esta norma jurídica se aprobó con la finalidad expresa de permitir el ingreso al mercado panameño de los medicamentos genéricos a fin de ofrecerles a los consumidores la posibilidad de comprar medicamentos más económicos pero con el mismo principio activo que los llamados medicamentos innovadores o de marca. Y aunque ese objetivo se logró, con el paso del tiempo sus falencias han dado origen al problema de desabastecimiento que hoy enfrentamos.

Otro problema es que los procedimientos establecidos en la norma han facilitado el desarrollo de algunas prácticas empresariales carentes de ética. Hoy en día es normal que las licitaciones convocadas tanto por la CSS como por el Minsa terminen declarándose desiertas debido a que de esta forma algunas empresas farmacéuticas o importadoras de medicamentos obligan a esas instituciones a realizar compras directas, lo que elimina el factor competencia e impide obtener el mejor precio posible. Por lo que es importante establecer normas legales que sancionen ejemplarmente a las empresas dedicadas a la comercialización de medicamentos que incurran en actos de comercio desleal.

Por otra parte, la Dirección de Farmacia y Drogas del Minsa carece del personal y las herramientas necesarias para procesar debidamente las miles de solicitudes de Registros Sanitarios tanto para medicamentos como de cosméticos, así como la renovación de los mismos, lo que ha impedido que algunas empresas puedan participar en actos públicos.

Igualmente se hace necesario modificar la Ley 51 Orgánica de la CSS, de forma que se cierre la puerta a las especulaciones de que estamos siendo víctimas todos los ciudadanos, permitiendo una mayor concurrencia en los actos públicos y mejorando los sistemas logísticos de abastecimiento para garantizar que los medicamentos que son adquiridos lleguen a todos los rincones del país.

Ante este panorama hay que admitir que la solución de este problema no es fácil ni puede ser una sola. Es decir, comprar medicamentos por volumen, aun cuando puede ser más eficiente y económico para la CSS y el Minsa, es solo una de las medidas que se deben adoptar para enfrentar el problema actual de desabastecimiento.

Finalmente, debemos comprender que el creciente envejecimiento de la población panameña y nuestros malos hábitos alimenticios han generado en los últimos años un incremento de la prevalencia de enfermedades degenerativas como la hipertensión arterial, deficiencia renal y la diabetes, lo cual está poniendo gran presión sobre el sistema de compras tanto de la CSS como del Minsa, pese a que estas enfermedades se podrían controlar mejor llevando una dieta balanceada, haciendo ejercicio por lo menos tres veces a la semana y manteniendo un control médico preventivo.

En todo caso, es evidente que el país debe pasar del actual modelo de salud curativo a uno preventivo, donde la sana alimentación y la práctica de actividades deportivas de bajo impacto, como caminar, ayuden a las personas mantenerse saludables.

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