Seguridad alimentaria

Seguridad alimentaria

Fresh vegetables background - harvest concept

El sector agropecuario sigue a la deriva, y no hay visos que las cosas mejoren. Expertos indican que para reflotar la actividad se requiere invertir unos $1.000 millones al año, pero el presupuesto de todas las instituciones ligadas al sector apenas superan los $300 millones, y de ellos un alto porcentaje va dirigido a gastos de funcionamiento.

Los candidatos presidenciales se comprometieron en plena campaña electoral a convocar a un Gran Dialogo Nacional, tan pronto uno de ellos llegará a la Presidencia de la República.

Sin embargo, el Diálogo ha sido convocado por la Comisión de Asuntos Agropecuarios de la Asamblea Nacional de Diputados, que ya ha celebrado varias sesiones de trabajo, un esfuerzo que es mirado con esperanza por unos y con escepticismo por otros.

De todos modos no deja de ser un intento válido, pero la solución de los problemas del agro no sólo depende de leyes, sino de la voluntad del órgano Ejecutivo y de la actitud de los productores, que deben entender que no se pude seguir haciendo las cosas del mismo modo que hasta, hay que apuntar a la tecnología y ver la actividad agropecuaria como un negocio, de lo contrario los fracasos seguirán repitiéndose.

Es hora de hacer un alto, y empezar a empujar en una misma dirección, y establecer una hoja de ruta para que los próximos gobiernos la ejecuten, porque urge contar con una agenda bien definida y a largo plazo.

Hay que darle al sector primario su lugar, lo que pasa por establecer estrategias coherentes, que transciendan  gobiernos, y que incluya a los pequeños productos, los que siguen invisibles, pero que representan un número importante y quienes por no estar organizados son los menos beneficiados de las políticas estatales. En el Plan de Gobierno de la Alianza el Pueblo Primero se propone organizar a las comunidades rurales para que participen en la planeación y ejecución de su bienestar y fortalecer a  las organizaciones de productores agropecuarios para integrarlos a la cadena de comercialización, para garantizar su permanencia en el campo.

También se señalaba que incrementaremos la inversión en investigación, innovación y tecnología en sistemas de producción, ofreceremos investigación aplicada en cosecha y post cosecha.

Es el momento de empezar a ejecutar esas promesas y de allanar el camino para que los productores eleven su productividad. Está en juego la seguridad alimentaria del país.

La  organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) sostiene que la caída de la productividad tendrán serias consecuencias para la seguridad alimentaria. La escasez de suministros alimentarios dará lugar a una elevación importante de los precios de los alimentos, mientras que la mayor variabilidad del clima tendrá como resultado un aumento de la volatilidad de los precios.

Manuel Luna G.
mluna@capital.com.pa
Capital Financiero

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