Sin integración económica no habrá unidad continental

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Una vez más Panamá se convierte en el escenario para facilitar el diálogo y la integración del continente americano. La VII Cumbre de las Américas, en la que se darán cita esta semana los presidentes y jefes de Estado de 35 países ratifica una vez más el papel histórico de Panamá como punto de encuentro para facilitar el diálogo y la reconciliación.

Se espera que unos 5.000 funcionarios acompañen a los mandatarios del continente, también se darán cita en ciudad de Panamá los rectores de 400 universidades de la región y 800 empresarios del más alto perfil, a lo que hay que sumar a 2.000 periodistas tanto del continente como de otras regiones del mundo.

En total, más de 8.000 personas acudirán a la cita de Panamá. Y el tema central del evento no puede ser más importante: Prosperidad con equidad. El desafío de la cooperación en las Américas.

El problema es que pese  a todos los discursos políticos sobre integración o cooperación, América todavía no ha encontrado el camino para convertirse en un bloque económico capaz de poner de lado sus diferencias político-ideológicas en función de garantizar un desarrollo económico y social que le ofrezca una vida digna para los millones de seres humanos que todavía viven en situación de pobreza en el continente.

En ese sentido, la VII Cumbre de las Américas sin duda alguna será una oportunidad de oro para que nuestro sector empresarial, nuestra comunidad académica, nuestra sociedad civil y nuestra dirigencia política discutan ampliamente qué camino debe seguir el continente para aprovechar todas sus riquezas y potencialidades para generar bienestar para sus habitantes, tal como lo han sabido hacer otros bloques económicos, como la Unión Europea y Asia.

No obstante, hay algo que debemos tener claro. El progreso del continente depende de cuán integrada esté su economía. Lógicamente esto significa identificar las fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas que enfrenta cada uno de los países del continente y definir las áreas en las que se pueden desarrollar cadenas de valor o en las que existen sinergias que pueden potenciar el crecimiento de todos.

Ya es sabido que el comercio intrarregional en América es significativamente más bajo que el registrado en la Unión Europea o entre los países asiáticos. Entonces, todo indica que el incremento del intercambio comercial, sin duda, sería un buen primer paso para adelantar un proceso de integración económica de largo plazo.

Ciertamente este incremento del intercambio comercial deberá dar paso posteriormente a un proceso de integración económica en el que deberá imperar el respeto a la independencia, la dignidad y la libre determinación de cada país.

Pero sin duda alguna, la decisión de Estados Unidos y Cuba de normalizar sus relaciones diplomáticas y económicas abre para el contienente, por primera vez en más de 50 años, la posibilidad de establecer un  debate abierto y franco en el terreno político, mientras que paralelamente se adelantan los procesos de integración económica, o por lo menos el intercambio comercial, que potencie el crecimiento y el desarrollo de cada uno de sus integrantes y de América como bloque. 

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