Sistemas que dejan mucho que desear

Sistemas que dejan mucho que desear

Alma Solís

asolis@capital.com.pa

Capital

Hacer un trámite de traspaso de un vehículo o bien cualquier transacción referente a este puede tomar una hora si eres afortunado o podrías ser de los que te toma hasta días.

El problema es que llegar al lugar es como ir a un mercado persa. Hay filas de personas por todas partes y la verdad si no conoces el trámite estarás perdido porque en el lugar no hay orden.

No sería justo decir que no hay quien te informe, sí los hay, pero con todo y eso la información y la ubicación de las personas destinadas a esto no es suficiente y lo que es peor a veces hasta no te informan bien.

Tanto en la oficina de la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT) como en el Municipio de Panamá, te tocará jugar a la sillita, sí porque el sistema es tan moderno que vas sentándote en el orden de llegada y te piden que vayas corriéndote hasta llegar a la primera silla.

El sistema es tan estricto como el humor de la persona que te atiende. Claro, puedes correr con suerte nuevamente y que esta persona no te pida muchos detalles o te exija al pie de la letra que el comprador o vendedor esté presente, si es suficiente con una carta de autorización o no.

Hablando del personal lo curioso es que mientras en el Municipio pude ver letreros de no se permite uso de teléfono celular, la persona que me atendió tenía dos y ambos los usó mientras me atendía. Como consecuencia tuve que hacer una fila equivocada por 25 minutos debido a que me dio instrucciones erradas.

En la ATTT, por otro lado, me llamó la atención que la joven que atendía a mi lado usaba audífonos para escuchar la música de su preferencia mientras cumplía con su trabajo.

Tras esta experiencia no puedo más que concluir que los modelos de atención en ambas entidades públicas son ineficientes y necesitan ser modernizados, lo que significa buscar mejor tecnología,  capacitar mejor al personal y establecer un sistema de supervisión de calidad permanente.  Sin duda aún nos falta mucho para ser un país de primer mundo.

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