Soltando los perros de la guerra cambiaria

Soltando los perros de la guerra cambiaria

Nicholas Hastings 

Dow Jones

El Banco Nacional de Suiza (BNS) podría haber soldado a los perros de la guerra.

A medida que la recuperación económica mundial sigue perdiendo fuerza y los exportadores de todo el mundo encuentran que su vida se hace cada vez más difícil, más bancos centrales se verán bajo presión para manejar sus monedas más cuidadosamente. 

En otras palabras, deben asegurarse que sus monedas sigan siendo competitivas mientras se intensifica la batalla en los mercados de exportación.

Esto es lo que el BNS acaba de hacer.

Su decisión de limitar la apreciación del franco frente al euro ciertamente ha complacido a los ejecutivos del sector industrial suizo, quienes durante meses han estado quejándose de que los flujos de capitales extranjeros que buscan refugio en su moneda estaban perjudicando a la economía helvética.

El problema es que muchas otras economías están en una situación similar.

Como se han apresurado a señalar funcionarios del Tesoro de Estados Unidos, Suiza es un caso especial debido a su estatus de paraíso seguro, el cual distorsiona el impacto de la política monetaria sobre su moneda.

Pero Noruega, que ya ha visto un fortalecimiento de su moneda como refugio alternativo para el franco, ha advertido que reducirá sus tasas de interés si necesita proteger a su economía.

Suecia, que también podría encontrar a su corona en la línea de fuego, bien podría seguir el ejemplo de su vecino.

Todo esto está sucediendo con el telón de fondo de un relajamiento de la política monetaria en la mayoría de las economías más importantes, incluidas Estados Unidos, la zona del euro, el Reino Unido y Japón.

De hecho, hay rumores persistentes de que Japón también tendrá que intervenir para frenar la apreciación del yen, ya que la moneda está siendo afectado por su estatus de refugio como el franco.

No obstante, hay varios otros países que podrían ver una apreciación de sus monedas debido a que el interés de los inversionistas en las principales monedas sigue disminuyendo.

Esos países también verán a sus exportaciones enfrentar presión, especialmente si los principales motores del crecimiento mundial, como China, siguen propiciando una desaceleración de sus economías.

Ciertamente hay pocas señales de una recuperación mundial temprana, luego que los datos de esta semana mostraran que los pedidos de maquinaria en Japón se derrumbaron nuevamente, el último informe del libro beige de la Fed sugiriera que el crecimiento de Estados Unidos casi se ha estancado, y que en lugar de estabilizarse como se esperaba, la tasa de desempleo en Australia ha escalado aún más.

Con la decisión de Suiza de tomar los asuntos en sus propias manos, sin ninguna consulta aparente con sus socios comerciales, se espera que otros países hagan lo mismo.

Incluso Canadá, uno de los países con menores probabilidades de tomar medidas poco ortodoxas, señaló esta semana que el endurecimiento de su política monetaria será puesto en espera para proteger el crecimiento del país.

Brasil, que ha advertido desde hace tiempo sobre el riesgo de guerras cambiarias y ha pasado el último año tratando de usar controles de capital para frenar la escalada del real, podría estar entre los primeros -junto a Chile y Colombia- en comenzar a amenazar con recortes de tasas.

Y al otro lado del mundo, Marc Ostwald, de Monument Securities, identifica a Filipinas, Corea del Sur e Indonesia como los principales candidatos a comenzar a ajustar sus políticas en lo que podría transformarse en una guerra de divisas generalizada para proteger a las exportaciones.

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