Superar todos los retos del país pasa por una mejor educación

Superar todos los retos del país pasa por una mejor educación
El principal reto para la educación no está en el nivel superior, sino en la Premedia y Media.| Fotolia

Podemos llegar a múltiples conclusiones sobre los avances que registra la educación superior en Panamá; sin embargo, no es correcto olvidar ni por un segundo que para que el país pueda superar los retos que tiene por delante, debemos seguir la senda del crecimiento económico y garantizar que ese crecimiento se transforme en bienestar para todos los panameños.

Para ello lo primero que debemos hacer es mejorar la calidad de la educación en todos sus niveles; algo que será más fácil si nos disponemos a utilizar las herramientas tecnológicas que disponemos en la actualidad, para que nuestros jóvenes permanezcan en las aulas de clase, en lugar de saltar al mercado laboral de forma prematura, sin la preparación y las habilidades necesaria para tener éxito en el mundo competitivo de hoy.

Cuando decimos que el país registra importantes avances en materia educativa, muchos pueden pensar que se trata de una falacia; sin embargo, la realidad es que la educación superior, tanto a nivel particular como estatal, registra importantes avances.

Basta mencionar que según un estudio realizado por la Asociación de Universidades Particulares de Panamá (Aupp) el total de estudiantes inscritos en los centros de educación superior particular se ubica en 71,000, lo que se sumado a los 68,000 estudiantes matriculados en la Universidad de Panamá un total de 139,000 personas. 

Además, el desarrollo de las nuevas Tecnología de la Información y la Comunicación (TIC) está revolucionando la educación superior al punto que, hoy en día, es posible no solo cursar diversas materias de manera virtual, sino que ya es factible cursar en su totalidad carreras tan tradicionales como Derecho.

Pero para Adriana Angarita, rectora de la Universidad del Istmo y presidenta de la Aupp, la oferta académica y generar alianzas con el sector productivo forman parte de los retos de la educación superior panameña, ante las exigencias del mercado laboral.

Angarita, quien abrió el foro Formación Técnica Profesional y Virtualización: Los Nuevos Caminos de la Educación Superior, organizado por Capital Financiero, señaló que es necesario generar programas completos que tomen en consideración las expectativas del empleador: Un objetivo que no se está cumpliendo, ya que en la actualidad el 56% de las empresas grandes en Panamá tienen dificultades para cubrir sus puestos de trabajo; en particular, por tres causas básicas: 27% por falta de experiencia; 21% de los solicitantes carecen de habilidades duras y 16% por escasez de aspirantes; es decir, hay plazas de empleo que no tienen un candidato para ocuparlas.

Una situación que podría agravarse, debido a los cambios que experimenta la economía panameña, toda vez que la proyección hacia el 2022 es que la demanda de mano de obra se moverá a la agroindustria, los servicios logísticos, la construcción, el turismo, los sistemas de información y el comercio.

Por otra parte, si entre el 2009 y el 2014 los empleos requerían ocho años de escolaridad, hacia 2022 se les exigirá a las personas entre 11 a 13 años de escolaridad. En la actualidad el promedio de escolaridad en Panamá es de 10.6 años, por lo cual esta perspectiva impone un desafío a la academia, al Estado y a la empresa privada.

Lógicamente, una alternativa para capacitar a nuestra población joven a fin que pueda ocupar las plazas de empleo que se generarán en estos sectores es la formación técnica; sin embargo, Stanley Muschett, rector de la Universidad Interamericana de Panamá (UIP), advierte que este camino no debe ser asumido por la empresa privada como una vía para obtener mano de obra barata, sino como una vía para facilitar la capacitación de aquellos que consideran que el futuro está más allá de las carreras liberales que dominan el mundo académico tradicional y, por tanto, merecen el nivel de reconocimiento debido, social y material, ya que deben atravesar el mismo proceso de acreditación.

No obstante, el principal reto para la educación no está en el nivel superior, sino en la Premedia y Media.

Así lo advierte el especialista en temas laborales René Quevedo, quien considera como tema preocupante que la deserción escolar, en estos niveles, alcance ya el 56% en los últimos seis años; es decir, unos 13,000 estudiantes por año.

Una situación que responde a varios factores, entre los que destacan: La pérdida de valor del estudio como instrumento de progreso y movilidad social, pero también los altos niveles de resistencia al cambio que existe en el sistema educativo, y que se refleja en el rechazo al uso de las TIC en el aula de clases, lo cual aleja aún más a los jóvenes del aula.

En todo caso, es claro que el tema más importante que deberán abordar durante la actual campaña electoral quienes aspiran a dirigir el país es, precisamente, cómo sacar a la educación panameña de la crisis por la que atraviesa desde hace ya varias décadas: Modernizando su marco normativo y favoreciendo el uso de la nuevas tecnologías, un proceso al que deberán incorporarse los gremios docentes, las organizaciones de padres de familia y los propios estudiantes, pero siempre con mente abierta y disposición al cambio.

Tengamos en cuenta que Panamá es un país que al cierre de 2018 el país registró un crecimiento de su Producto Interno Bruto (PIB) nominal de 4.4% y, para este año 2019, se espera que se inicie un nuevo proceso de ascenso económico y, por tanto, tenemos que contar con la mano de obra calificada para ocupar las plazas de empleo que se han de generar para que esto se traduzca en mayor bienestar para todos los panameños; de no ser así, las empresas se verán obligadas a buscar fuera de nuestras fronteras al personal capacitado que necesitan para crecer, mientras que los nacionales tendrán que conformarse con empleos de baja remuneración, lo que sin duda podría ser caldo de cultivo para posiciones populistas y mesiánicas que, al final, atentan contra la democracia y la estabilidad económica que goza el país. 

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