Taboga, un viaje por la isla mágica

Taboga, un viaje por la isla mágica
A media hora en lancha de la ciudad de Panamá se encuentra este paradisiaco refugio| Violeta Villar Liste

Queda “a un paso” de  la ciudad de Panamá y en apenas 30 minutos en bote, puede desandar la frontera marina y llegar pronto a Taboga.

La más próxima de las islas del archipiélago de Las Perlas, también conocida como la isla de las flores, eternas habitantes de este pueblo con encanto, tiene una población cercana a los 800 residentes, según cifras de la Autoridad de Turismo de Panamá (ATP).

Rogelio Sinán, uno de los grandes autores de las letras panameñas y latinoamericanas, nació en Taboga y justo su novela La isla mágica, tiene como escenario este pueblo de larga historia, cuna de políticos, escritores y artistas

Consuelo Molina, quien se ha hecho famosa por sus empanadas de langosta y pulpo, cuenta que durante la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) las visitas fueron masivas y el movimiento no se ha detenido.

En particular, están llegando turistas de Estados Unidos (EU) y Francia, atraídos por esta isla que hace suya la bandera del ecoturismo.

Llegar, dormir y soñar
En bote propio, alquilado o en servicios que salen de la Calzada de Amador, se puede regalar un fin de semana o unos cuantos días de aventura.

Incluso disfrutar de los populares “pasa días” que le incluyen el traslado, la comida y las bebidas.

Si reserva con tiempo, dormir no es problema. Taboga dispone de hoteles familiares que en su mayoría incluyen el desayuno o también ofrecen restaurantes propios.

En el pueblo también hay locales de amplia carta (carne, pollo y mariscos), pero si lo suyo es no moverse ni un milímetro de la orilla de las playas Restinga y  Honda, jóvenes muy diligentes le llevan la comida para que la disfrute bajo la sombrilla.

Cuando el calor gane terreno, no deje de disfrutar de la piña colada de Taboga.

Como elemento curioso, le sirven la popular bebida en el cuerpo de la dulce fruta y, para más gusto, las rodajas extraídas luego del ritual necesario para convertir la piña en la mejor copa, también se la obsequian para que comer y beber sea parte del mismo goce.

Ya con cama, comida y playa, ¿qué más hacer en Taboga?

La lista se adapta a sus gustos. Puede practicar senderismo (lo esperan Cerro de la Cruz, Vigía y San Pedro), canopy, avistamiento de aves, deportes acuáticos con instructores especializados que incluso le dan lecciones de buceo y, en temporada, avistar ballenas.

En 2018 la ATP invirtió $1.6 millones en mejoras del pueblo, que presume de paseo, miradores y un muelle rehabilitado, si bien los pobladores esperan que se concrete el proyecto de manejo de residuos sólidos y el tratamiento de aguas servidas.

Los habitantes de la isla saben que Taboga está llamada a convertirse en una referencia de turismo sostenible.

Otro atractivo del lugar lo constituyen las ventas de artesanías, visitar la histórica iglesia de San Pedro o caminar sin prisas entre sus calles apretadas, con flores desbordadas y alegría de amarillos y azules.

Los pobladores son una cara amable y servicial y saben que el turista mueve su economía doméstica, además del oficio de la pesca artesanal.

Cuando la noche descansa, el espectáculo de los barcos dormidos en el mar, la brisa que se devuelve entre los árboles, las cenas cerca del muelle y el encanto de la paz, dan razones para ir a Taboga, la isla mágica siempre en flor.

Violeta Villar Liste
Violeta.villar@capital.com.pa
Capital Financiero

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