Tarea pendiente

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La tarea pendiente que dejó Panamá en 2014 es mejorar los indicadores de igualdad social y reducción de la pobreza, indica el reporte de diciembre de 2014 de Datanalisis Centroamérica y el Caribe.

A su vez, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), en un comunicado de prensa del pasado mes de octubre, dio a conocer que según datos de la Encuesta de Hogares de Instituto de Estadística y Censo, los índices de pobreza e indigencia entre los panameños, han venido disminuyendo paulatinamente, de 27,6% en 2011 a 25,8% en marzo de 2014.
De igual modo indica el MEF, analistas del Banco Mundial revelan que cada día le resulta a Panamá más difícil reducir la pobreza, puesto que la cifra ya está en niveles mínimos si se le compara con otros países. La situación es muy similar en Chile y Costa Rica.

Por su parte, el cuarto informe de Panamá 2014, Objetivo de desarrollo del Milenio (OM), rubricado por el Coordinador Residente del Sistema de las Naciones Unidas, Martín Santiago Herrero, manifiesta que Panamá en los últimos años ha experimentado un alto crecimiento económico, de los más altos de la región latinoamericana, lo cual representa un contexto favorable para el logro de las metas, sin embargo la existencia de importantes brechas y desigualdades, son un obstáculo para avanzar más rápido y asegurar que todos los grupos humanos y regiones puedan alcanzar las metas en igual medida.

Añade, este escenario de desigualdad presenta un desafío profundo para lograr traducir el crecimiento económico en desarrollo y mayores oportunidades para todos los grupos humanos que constituyen Panamá. La reducción de la pobreza y la desigualdad debe darse de manera simultánea, mediante la formulación e implementación de políticas dirigidas a generar capacidades en la población, producir empleos de calidad y promover un incremento en la calidad de vida.

Santiago Herrero, expone en que para esto se deben combinar tanto acciones de corto y mediano plazo destinadas a ofrecer una red de protección social integral para las poblaciones que enfrentan mayor vulnerabilidad, como el desarrollo de las capacidades de las personas y un contexto social y económico favorable para que las transformaciones redunden en un desarrollo humano sostenible en el largo plazo.

Como primogénito de una familia campesina del corregimiento de Mendoza, en el distrito de La Chorrera, hoy Panamá Oeste, y a mis 54 años de edad considero que la educación es el mejor camino a seguir. Por ello, es urgente brindar una formación de excelencia académica y con valores firmes para reducir la desigualdad y reducir la pobreza en nuestro amado país.

José Hilario Gómez
jgomez@capital.com.pa
Capital Financiero

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