Tecnología e innovación, las claves para resolver la crisis del agro

Tecnología e innovación, las claves para resolver la crisis del agro
Hay que apostar por nuevas herramientas como los drones y la Inteligencia Artificial| Fotolia

Es por todos sabido que el sector agropecuario vive una prolongada crisis que se ha acrecentado durante las dos últimas administraciones, donde la falta de políticas de Estado y las importaciones descontroladas han llevado a los productores a protestar en las calles.

Se trata viejos problemas sin resolver, pero en medio de esta situación, la pregunta obligada es: ¿Cuál es la mejor forma de enfrentar y resolver los problemas del sector agropecuario?

Recientemente, la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresas (Apede) realizó el foro “La producción agropecuaria al 2025 con visión del país”, donde expertos nacionales e internacionales evaluaron el tema.

Para Delia Cervantes Godoy,  analista de Políticas Agropecuarias del Departamento de Comercio y Agricultura de la  Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde), la mejor forma de impulsar al sector agropecuario es invirtiendo en innovación,  extensión, inocuidad y en recabar información estadística del sector.

Destacó que esta fórmula es más efectiva que otorgar subsidios y establecer regulaciones de precios, ya que estas son soluciones artificiales.

Godoy indicó que si bien invertir en nuevas tecnologías requiere de mayor tiempo y recurso, resulta más funcional y sostenible.

Igualmente indicó que los subsidios es un tema que, dentro de la Ocde, incomoda tanto a Estados Unidos (EE.UU.) como Europa, ya que se han convertido en un asunto político, por el tiempo que llevan otorgándose. 

En su opinión, los subsidios deben ser bien estructurados y concederse por un periodo determinado de tiempo, de otra forma se terminaría apoyando la ineficiencia.

Por su parte, el representante en Panamá de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Tito Díaz, destacó que para llegar a acuerdos en materia agropecuaria se debe contar con información estadísticas que todos respeten.

Destacó que el problema de América Latina no está en la producción, sino en cómo lograr que los productos lleguen al consumidor.

Indicó Díaz que lo que se necesitan son políticas que garanticen que lo que se produce pueda ser distribuido y llegue a los mercados.

También destacó que soberanía alimentaria no es autoabastecerse, sino la capacidad que tiene un país de producir sus propias políticas en materia agropecuaria, porque ninguna nación puede autoabastecerse totalmente.

Argentina, Australia y EE.UU. son los únicos países exportadores netos, ya que más del 50% de los alimentos que producen son para exportación.

Díaz advirtió que “la economía global y los acuerdos comerciales entre países inciden en las tendencias del comercio, por lo que la dependencia excesiva de las importaciones de alimentos es un riesgo para cualquier país”.

Mientras que Felipe Argote, vicepresidente de Apede, advirtió que “mientras sigamos recogiendo las cosechas con la manos será difícil competir”.

Igualmente cuestionó la política de establecer control de precios, que no generó desabastecimiento en el país debido sólo a que el precio del petróleo bajó significativamente.

Argote detalló que el Gobierno importa productos agropecuarios para hacer clientelismo, con lo que está arruinando a los productores locales, a quienes, además, les paga los subsidios de forma tardía.    

De acuerdo con el director general del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (Iica), Manuel Otero,  hay que dejar de debatir tanto e ingresar a la agricultura 4.0, incluyendo el uso de nuevas herramientas como los drones y la Inteligencia Artificial (IA).

Hay que dejar de mirar por el espejo retrovisor, adaptarse a la realidad y estar a la altura de las circunstancias, expresó.

Y puso como ejemplo que en otros países se utiliza la biomasa para producir energía y productos médicos, algo que en Panamá no se hace.

El experto indicó que la articulación pública privada es fundamental para elevar la competitividad del sector agropecuario.

También destacó que los nubarrones proteccionistas que están surgiendo, representan una buena oportunidad para que los países de América Latina  se acerquen e incrementen el intercambio comercial entre ellos.

Para el 2050 se prevé que la demanda global de alimentos se incremente en un 60%, se reduzca en un 25% el área cultivada y aumente en un 50% la demanda de agua.

En Panamá, el 32.2% de la población vive en áreas rurales, el 30.4% de la superficie corresponde a tierra agrícola y el 9% de las exportaciones corresponden productos agroalimentarios.

En el foro agropecuario de Apede, también intervino el presidente de la Unión Nacional de Productores Agropecuarios de Panamá (Unpap), Rogelio Cruz, quien señaló que a los productores se le vendió la idea que con la firma de los Tratados de Libre Comercio (TLC) se abrían las oportunidades de llegar nuevos mercados, pero nunca se hicieron las adecuaciones y ahora se están pagando las consecuencias (Ver recuadro: ¿Quién gana con los TLC?).

Añadió que los gobiernos no han sabido administrar los TLC, pese que 1.8 millones de panameños dependen del sector agropecuario.

En opinión de Cruz no se requiere hacer nada extraordinario para ordenar las exportaciones, sólo con que los funcionarios encargados de la vigilar el estado de los alimentos que ingresan al país “hagan su trabajo” se resuelve el 70% del problema.

El dirigente expresó que se ha puesto en peligro el futuro del 42% de la población para beneficiar a un grupito de importadores.

Destacó el hecho que la Ley de la Autoridad Panameña de Seguridad de Alimentos (Aupsa) establece pena de cárcel para el funcionario que retrase las importaciones, pero para el funcionario que ponga en peligro la sanidad del país no existe ningún tipo de sanción.

En ese sentido,  Aristóteles Flores, asesor del Comité Ejecutivo de la Cámara de Comercio Industrias y Agricultura de Panamá (Cciap), destacó que existen algunas  distorsiones que afectan a la producción eficiente, como  legumbres, donde el precio lo pone el más ineficiente, por lo que propone que se establezca una calificación como ocurre con los cortes de carne y de pollo.

Puso como ejemplo el caso del ají pimentón, donde el precio lo pone el que siembra de manera tradicional y en cantidades pequeñas y vende en el mercado de abastos, ya que aunque los grandes comerciantes no compran en ese mercado utilizan sus precio como referencia.

Flores  también hizo un llamado a los importadores “para que sean más conscientes, ya que si hacen desaparecer  a lo que están del puente para allá, en 10 años no habrá quien les compre nada”.

Destacó “la necesidad de añadir valor agregado a los productos del sector agropecuario, siendo la innovación la herramienta principal para mejorar la oferta para el sector comercial, acompañada con el uso de las herramientas disponibles para realizar inteligencia comercial con el fin de  maximizar las oportunidades que brindan los TLC”.

Por su parte, Felipe Rodríguez destacó que se debe hacer énfasis en la eficiencia y no estar de espaldas, sino conectarse con la demanda.

Destacó la importancia de establecer alianzas público privado, como ha ocurrido con el Plan Maestro de la Región Occidental.

Manuel Luna
mluna@capital.com.pa
Capital Financiero

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