Tecnología innovadora, cooperativas y bancarización

Tecnología innovadora, cooperativas y bancarización

Deben utilizar plataformas que proporcionan a sus clientes recursos excepcionales

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Las cooperativas de crédito, financieras y de ahorro desempeñan un papel fundamental en las economías locales de los países de América Latina y el Caribe, ya que actúan como medio vital para el ahorro y crédito de gran número de personas, especialmente aquellos que están en la base de la pirámide de ingresos y que incluso se encuentran, en muchos casos, fuera del sistema bancario tradicional.

Estas organizaciones, cuyo principal propósito es fomentar el ahorro de dinero en personas de recursos limitados, al mismo tiempo que les ofrecen préstamos y acceso al crédito, pueden cobrar intereses más bajos en los préstamos que otorgan (así como dividendos más altos por el ahorro) ya que están estructuradas como cooperativas sin fines de lucro.  En lugar de pagar beneficios a los accionistas, las cooperativas devuelven las ganancias a sus miembros ya sea en forma de dividendos o a través de mejores servicios.

Con estructuras de costos más bajos, estas cooperativas están en mejor posición para proporcionar a millones de latinoamericanos no bancarizados, acceso a los servicios financieros, lo que puede tener un efecto transformador en el desarrollo social y económico de los países de la región. Esta función es particularmente importante en una región donde el 65% de la población, de acuerdo con un estudio de McKinsey Consulting, aún no tiene acceso a servicios bancarios.

A pesar de los beneficios que estas cooperativas ofrecen a grandes segmentos de la población, estas organizaciones sin fines de lucro sencillamente no cuentan con los recursos necesarios para paliar en forma significativa el exorbitante número de personas que carecen de acceso a servicios bancarios en la región.

Entonces la pregunta es, ¿qué pueden hacer estas instituciones para aumentar la eficacia, eficiencia y alcance de productos y servicios esenciales?

Un entorno desafiante

Las cooperativas y los bancos pequeños en realidad, se enfrentan al mismo problema que los grandes bancos: Los consumidores de todo tipo están empezando a exigir la misma agilidad que obtienen como usuarios digitales de todos sus proveedores de servicios, incluidos los financieros.

A medida que plataformas como Facebook se vuelven cada vez más accesibles a personas de todos los niveles sociales y económicos, junto con la impresionante incursión de la telefonía inteligente -para la que se prevé un total de 219,9 millones de usuarios en el 2018- dichos usuarios comenzarán a exigir cada vez más la misma comodidad e intuitiva facilidad de uso en sus servicios financieros.

Afortunadamente, la tecnología de hoy permite a las cooperativas y pequeños bancos utilizar plataformas que proporcionan a sus clientes recursos excepcionales, no solo para satisfacer sus necesidades bancarias, sino también para hacerlo a través de la telefonía móvil de uso amigable que desean y esperan.

Otro problema que presenta un desafío para la industria financiera es la creciente cantidad de requerimientos regulatorios cada vez más caros y engorrosos. La gestión de estas regulaciones añade una enorme carga financiera y de recursos humanos en las pequeñas instituciones llevando a la consolidación que, a su vez, exacerba las dificultades para aumentar la inclusión financiera.

Por último, con la proliferación de la delincuencia cibernética, es de suma importancia para todas las partes involucradas contar con una infraestructura segura que proteja la identidad de los clientes.

La tecnología que cambia las reglas de juego

En todo el mundo, se percibe una tendencia de aumento de la inversión de capital de riesgo en tecnología financiera innovadora que ha dado lugar a nuevos e interesantes modelos de negocio que están transformando, de manera efectiva y eficiente, la industria de servicios financieros tal como la conocemos.

De acuerdo con un reporte de Accenture, el año pasado, la industria de la tecnología financiera atrajo más de $12.000 millones en inversión de capital de riesgo, lo que alentó el desarrollo de innovaciones creativas en los usos de herramientas analíticas para evaluar, aprobar y procesar transacciones financieras que, hoy en día, se están utilizando para expandir el acceso a fuentes de capital, antes prohibitivo, caro y engorroso, de individuos de escasos o medianos recursos así como de pequeñas y medianas empresas (Pyme).

Gran parte de los cambios al paradigma del mercado de servicios financieros está siendo impulsado por la proliferación de la telefonía móvil, en especial el Smartphone, que esencialmente proporciona una tecnología de última generación a los consumidores de todo el mundo. Compañías como M-Pesa, Lenddo, Abra y Konfio son solo algunas de las miles de nuevas empresas que transforman el panorama financiero haciendo que dichos servicios de talla mundial estén también al alcance de las masas.

Sin embargo, ampliar y llevar de manera sistemática estas soluciones a una extensa banda de población sigue siendo uno de los retos más difíciles, incluso para las start-ups que cuentan con mejor financiación.  

La capacidad de asociarse y colaborar con grandes instituciones que cuentan con una base de clientes establecida y los medios para llegar a dichas comunidades podría llevar a ambas, start-ups y cooperativas, a una situación de «win-win.

Esta colaboración, obviamente complementaria, presenta un problema. La mayoría de las cooperativas operan en esquemas de tecnología obsoleta que inhiben, o directamente impiden, la incorporación a sus plataformas de core-banking de soluciones que sean tecnológicamente ágiles.

Se agrega a este reto el hecho de que estas cooperativas no persiguen fines de lucro, ni disponen del tiempo, los recursos humanos y ni el presupuesto para invertir. 

Martín Naor
CEO Bankingly
Global Institute

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