Temer hereda un Brasil en plena tormenta

Temer hereda un Brasil en plena tormenta

El presidente interino ha estado preparándose durante meses para asumir la Presidencia

Temer

El presidente interino de Brasil, Michel Temer, tendrá ahora que demostrar si el juicio político que ayudó a orquestar contra su antigua aliada Dilma Rousseff hará revivir la fortuna de la mayor economía de América Latina.

Temer tomó posesión del cargo tras meses de turbulencia en Brasil sobre el destino de Rousseff, quien se hizo a un lado el pasado jueves para enfrentar un juicio político en el Senado, acusada de haber violado las leyes de responsabilidad presupuestaria de la nación.

La mandataria niega los cargos. Rousseff estará suspendida de su función de presidenta por hasta seis meses durante el juicio. Si es destituida, Temer completará su mandato, que se extiende hasta finales de 2018.

El pasado jueves, poco después de recibir la notificación oficial de su suspensión, Rousseff pronunció un discurso desafiante. La mandataria dijo que el gobierno que sustituirá el suyo será ilegítimo y prometió luchar contra las acusaciones en su contra con todas las herramientas legales disponibles.

La presidenta evitó mencionar a Temer por nombre durante su discurso, pero dijo a sus seguidores frente al palacio presidencial después de su discurso que estaba sufriendo el dolor de ser traicionada.

Miembro del partido político más grande e influyente de Brasil, el Pmdb, Temer todavía necesita la ayuda de un Congreso volátil y el respaldo de un público irascible que lo tiene en baja estima. Mucho dependerá de si su gobierno puede adoptar rápidamente políticas para poner fin a la recesión brutal de la nación y unir a un electorado amargamente dividido.

Un abogado aristócrata y poeta aficionado, el presidente interino, de 75 años, ha estado preparándose durante meses para asumir la presidencia. De este modo, Temer ahora se convierte en el centro de la atención que ha evitado cuidadosamente durante su larga carrera política como negociador tras bambalinas.

Rousseff es el pasado. El foco ahora estará en Temer, dijo el analista político Carlos Paulo Calmon, de la Universidad de Brasilia. Tendrá una pequeña ventana para mostrar su temple.

La prioridad de Temer es la moribunda economía de Brasil, país que está sumido en la peor recesión desde la Gran Depresión. El Producto Interno Bruto (PIB) se contrajo 3,8% el año pasado y está en camino de reducirse una cifra similar en 2016. La deuda, el déficit y las tasas de interés se han disparado. El desempleo ha alcanzado cifras de dos dígitos y la inflación está flotando cerca de 10%.

Temer ha señalado que va a ejercer presión en busca de recortes profundos de gastos, reformas a los subsidios y privatizaciones de algunos servicios públicos para apuntalar las precarias finanzas del Gobierno y restaurar la confianza de los inversionistas.

Tenemos que mostrar que tenemos un camino claro, creíble para luchar contra la crisis económica, dijo Wellington Moreira Franco, un veterano político del Pmdb y asesor de Temer.

Los mercados han repuntado en las últimas semanas ante la perspectiva de un gobierno de Temer. Pero el público brasileño está menos enamorado del presidente interino, a quien algunos ven como un oportunista traidor que destronó a Rousseff en una pelea por el poder.

Paulo Trevisani y Marla Dickerson
Brasilia Dow Jones

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