Todos tendremos que hacer sacrificios por la CSS

Todos tendremos que hacer sacrificios por la CSS
Proponen además que se realicen las auditorias e investigaciones y se sancione a quienes lesionaron los recursos de la CSS producto de las obras inconclusas,| Archivo

El director de la Caja de Seguro Social (CSS), Enrique Lau, no ha podido ser más claro, en 2018 y 2019 la entidad utilizó unos $274 millones de las reservas del programa de Invalidez, Veje y Muerte (IVM) para hacer frente al pago de pensiones, una situación que nos coloca ante una dura realidad: La crisis actuarial de ese programa; y más específicamente, del subprograma de reparto puro  o solidario, nos está tocando la puerta y todos los que participan del financiamiento de este programa en el país tendremos que hacer nuestros aportes para superar esta situación antes que termine por poner en riesgo los ingresos de los 200,000 pensionados y jubilados, así como de aquellos que están próximos a jubilarse en los años venideros.

En este contexto, es realmente positivo que el movimiento sindical, a través de Consejo Nacional de Trabajadores Organizados (Conato) haya tenido la iniciativa de presentar al resto de la sociedad una lista de siete propuestas que a su juicio se deben adoptar para poder superar el déficit actual que evidentemente enfrenta el IVM, algunas de las cuales pueden ser de gran utilidad, aun cuando en general la cúpula sindical del país insiste en tratar de evadir una realidad: Para salvar el IVM y estabilizar las finanzas de la CSS todos los sectores de la sociedad tendremos que hacer aportes y sacrificios.

Entre las propuestas de los trabajadores destacan la necesidad de volver al sistema solidario de pensiones, recuperar los fondos producto de la evasión en el pago de las cuotas obrero patronales por empresas morosas y mejorar el rendimiento de los fondos depositados en el Banco Nacional de Panamá (BNP).

También, esta propuesta sindical apunta a la necesidad de permitir la inversión de las reservas de la seguridad social en la economía, como prestamista de segundo piso del Estado para financiar al Canal de Panamá, la construcción de puertos, autopistas, aeropuertos, y la compra de bonos del Estado.

Proponen además que se realicen las auditorias e investigaciones y se sancione a quienes lesionaron los recursos de la CSS producto de las obras inconclusas, y se concluyan las obras necesarias para el mejor desarrollo de la institución en beneficio de toda la población asegurada, al igual que ampliar la cartera de préstamos hipotecarios.

Es evidente que algunas de estas iniciativas son a todas luces positivas y deben ser consideradas en un futuro diálogo por la CSS; sin embargo, es importante señalar que hasta no contar con estudios actuariales que establezcan la magnitud del déficit que enfrenta el programa de pensiones, cualquier propuesta que se presente a debate carece de fundamento científico.

Además, el objetivo subyacente tras la iniciativa de Conato, es evitar cambios en los parámetros establecidos para acceder a la jubilación, como el número de cuotas, los años de aportación, o de las edades necesarias para acogerse la jubilación.

Evidentemente, es una aspiración poco realista ya que debido al aumento de la expectativa de vida de los panameños, quienes se jubilan hoy en día viven en promedio más de 20 años, por lo que reciben cifras muy superiores a sus aportes al IVM, una situación que es insostenible en las condiciones actuales.

Por otra parte, la vuelta al sistema solidario también suena más a una aspiración ideológica que a una propuesta fundamentada en estudios.

Esta iniciativa supone que las nuevas generaciones deben aportar recursos (cuotas obrero patronales) para garantizar las jubilaciones de su padres y abuelos, pero tiene un talón de Aquiles, ya que los jóvenes de hoy apuestan cada vez más al emprendimiento y formas flexibles de relaciones laborales y por tanto sus aportes a la seguridad social son más limitados que los que hacían generaciones anteriores.

No obstante, tal como lo ha señalado el Director de la CSS, la sociedad panameña debe  valorar todas las opiniones, lo que incluye a las que provienen del movimiento sindical, para que, en su momento, cuando se cuente con los estados financieros debidamente auditados, refrendados y con las corridas que permitan determinar la verdadera situación financiera del programa IVM, sean consideradas en un amplio diálogo nacional del que deberán salir un paquete de recomendaciones consensuadas que le brinde estabilidad y sostenibilidad al sistema de pensiones, pero no debemos olvidar que esto sin duda alguna implicará aportes y sacrificios de patronos, obreros y del Estado.

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