Tras las buenas cifras

Tras las buenas cifras

Chile atraviesa un buen momento macroeconómico, lo cual ha impulsado una baja sustancial del desempleo.

El crecimiento del mes de mayo alcanzó a 7,3%, según el Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec). Esta expansión fue impulsada especialmente por los sectores industrial y comercial -las ventas del comercio, si bien algo más moderadas, registran aún fuerte dinamismo.

Así, el país sigue mostrando positivas perspectivas de crecimiento, que hacen muy posible que 2011 concluya con un crecimiento sobre el seis por ciento. Caben, sin embargo, tres consideraciones. Por una parte, es probable que en el segundo semestre comience a ralentizarse el ritmo de crecimiento económico. No será fácil mantener las actuales tendencias, por la más elevada base de comparación y porque ya comienza a sentirse la baja en los estímulos monetarios que viene realizando el Banco Central.

Es de tener presente, además, que el buen ciclo de la economía chilena ha ido aunado a la reconstrucción posterremoto y a favorables expectativas empresariales. Esto debiera moderarse con el transcurso de los meses y, por otra parte, no hay hasta ahora avances sustanciales en términos de productividad que motiven un alza en la tasa de crecimiento potencial.

En segundo lugar, el escenario externo -si bien sigue exhibiendo un claro dinamismo- ha incrementado las señales de interrogación sobre su futuro. Un reciente informe de la agencia calificadora de crédito Standard & Poors vuelve a poner en relieve que toda la evidencia económica apunta a que la recuperación de la economía global está frenándose, tal como lo habían informado anteriormente el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.

Los ojos del mundo siguen puestos en Europa, donde la crisis griega y los problemas de Portugal, España e Italia no parecen solucionarse del todo. Al mismo tiempo, China ha anunciado la cuarta alza de sus tasas de interés, para evitar un calentamiento de su economía, lo cual puede tener alta significación. ¿Cómo se resolverán esas interrogantes? De sus respuestas dependerá parte importante del futuro de esas economías y, asimismo, cuán expansivas o neutrales sean las políticas fiscales y monetarias, tanto de países desarrollados como emergentes.

Finalmente, pese a las expectativas de moderación del crecimiento, la economía chilena está atravesando un buen momento en términos macroeconómicos, lo cual, entre otros efectos, ha impulsado una baja sustancial del desempleo. No obstante, la paradoja es que todo eso no se ha reflejado en un aumento de la popularidad del Gobierno, desalineándose nuevamente -como ocurrió con el gobierno de Bachelet, pero en sentido inverso- la realidad económica con la percepción de aquél. Esto recuerda que la realidad económica por sí sola no asegura réditos políticos, al menos en el corto plazo.

Editorial del diario 

El Mercurio de Chile,

del viernes 8 de julio de 2011.

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