Tratados comerciales no son una solución rápida para el Brexit

Tratados comerciales no son una solución rápida para el Brexit

Ahora resulta que quienes apoyaron la salida de la UE pueden haber cometido la insensatez de ignorar la advertencia referente al final de la fila

Mariano Rajoy recibi a Obama en La Moncloa

Hace un par de meses, Barack Obama se involucró en el debate del Brexit al implicar que el Reino Unido estaría en el final de la fila si intentara llegar a un acuerdo comercial con Estados Unidos (EE.UU.) una vez que se hubiera salido de la Unión Europea (UE).

La declaración del presidente de EE.UU. enfureció a numerosos partidarios del Brexit. Ellos argumentaron que, después de todo, uno de los beneficios de salirse de la UE es que un Reino Unido independiente debiera ser capaz de negociar sus propios acuerdos con rapidez, sin la burocracia de Bruselas. Y EE.UU. parecía ser un lugar obvio para empezar, debido a que ya es el mayor destino de las exportaciones del Reino Unido, con un valor de mercado de 3,5 mil millones de libras esterlinas.

Además, Washington ha estado tratando de distanciarse del comentario del final de la fila, en particular porque ha provocado críticas provenientes de algunos republicanos. Si tenemos acuerdos comerciales con otros países, debiéramos tener un acuerdo con el Reino Unido, nuestro aliado ancestral, expresó Tom Cotton, un senador republicano de Arkansas, la semana pasada.

Pero ahora resulta que es probable que los partidarios del Brexit hayan cometido la insensatez de ignorar la advertencia. A medida que los funcionarios estadounidenses comienzan a examinar los aspectos prácticos de cualquier acuerdo comercial futuro, están advirtiendo que pudiera ser terriblemente difícil llegar a una conclusión sin una larga espera. De hecho, probablemente existan pocas posibilidades de que EE.UU. le ofrezca alguna ayuda al Reino Unido durante años.

Uno de los problemas es que, desde que el Reino Unido votó para salirse de la UE, los funcionarios de comercio de Washington están convencidos de que aún no pueden iniciar conversaciones. Un acuerdo entre el Reino Unido y EE.UU. sólo se realizará después de que se realice un acuerdo entre la UE y el Reino Unido, aseguró Michael Froman, un representante de comercio estadounidense. Es muy difícil pensar en qué tipo de relación tendremos con el Reino Unido hasta que no sepamos qué relación tendrá el Reino Unido con Europa.

Debido a que es improbable que algún acuerdo entre el Reino Unido y la UE surja rápidamente, cualquier conversación entre el Reino Unido y EE.UU. pudiera retrasarse. Según los observadores de Washington, no hay nada que prevenga las conversaciones informales antes de eso, pero los funcionarios estadounidenses opinan que no sucederán: el Reino Unido no tiene suficientes funcionarios de comercio y diplomáticos calificados para comenzar a negociar en varios frentes al mismo tiempo. Incluso en el caso de EE.UU., los recursos pudieran ser insuficientes.

Por supuesto, tal y como pudieran señalarlo los partidarios del Brexit, un acuerdo bilateral no es la única opción. El señor Cotton, por ejemplo, piensa que la mejor alternativa para el Reino Unido sería volverse miembro del actual Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Tlcam), que une a Canadá, EE.UU. y México.

Otra opción, opina el señor Froman, sería ofrecerle al Reino Unido membresía en el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés). Este acuerdo, que la administración firmó en febrero y que ahora tiene que pasar a través del Congreso, involucra a 12 países y al 40% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial. Y, aunque el Reino Unido no se encuentra ni siquiera cerca del Pacífico, es posible que pudiera unirse si contara con el apoyo de EE.UU.
También está el Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (Ttip, por sus siglas en inglés), que la UE está tratando de discutir exhaustivamente con EE.UU. En teoría, este acuerdo también pudiera extenderse al Reino Unido, aunque se encuentre fuera del bloque de la UE.

Sin embargo, ninguna de estas opciones ofrecería un rápido alivio. De hecho, dado el estado de la política estadounidense, puede que no ofrezcan solución alguna. Donald Trump, el presunto candidato republicano a la presidencia, se opone enfáticamente a la implementación del TPP. Y hasta Hillary Clinton, su contraparte demócrata, ha expresado reservas. Las negociaciones han estado en marcha durante tres largos años y todavía están lejos de llegar a su fin. El Tlcam es cada vez más impopular entre los votantes estadounidenses. Los funcionarios de comercio estarían reacios a añadir nuevos miembros por miedo a desencadenar otra controversia.

Tal vez eso no importe en simples términos económicos. Después de todo, esos 3,5 mil millones de libras esterlinas en exportaciones ya están fluyendo desde el Reino Unido a EE.UU., a pesar de que la UE no tiene un acuerdo comercial formal con EE.UU.

Pero el punto crucial es el siguiente: si la facción en pro del Brexit quiere anotar simbólicas victorias comerciales rápidas en el escenario mundial para reforzar la confianza y compensar la pérdida de su estatus en la UE EE.UU. no es el mejor lugar para lograrlas. Partidarios del Brexit, considérense advertidos.

Gillian Tett
Financial Times

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