Turbulencia política brasileña pesa sobre el mercado agrícola

Turbulencia política brasileña pesa sobre el mercado agrícola

La debilidad de la moneda ha ayudado a las exportaciones de café, soja, maíz y azúcar

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La corrupción, las acusaciones de conspiración y la batalla por un juicio político: la turbulencia que rodea la política brasileña no ha estado ausente en la mente de los comerciantes de productos básicos agrícolas durante los últimos meses.

La crisis política y económica ha deprimido la moneda brasileña, lo cual a su vez también ha deprimido los precios de los productos básicos agrícolas conforme el país sudamericano ha estimulado las exportaciones de soja y maíz.

Brasil siempre ha sido el principal exportador de azúcar y café, y el real ha ejercido una fuerte influencia sobre los precios de esos productos básicos. Pero conforme el país se ha convertido en el mayor exportador de soja y uno de los mayores vendedores de maíz, la correlación entre estos mercados y el real también ha aumentado.

Con la mayoría de las materias primas agrícolas con precios en dólares estadounidenses, la depreciación del real brasileño aumentó la competitividad de las exportaciones del país. Esto provocó una avalancha de venta de azúcar, café y soja desde el país latinoamericano hacia los mercados internacionales, deprimiendo los precios.

El último giro ha sido un fuerte repunte del real a raíz del proceso de juicio político en contra de Dilma Rousseff, la presidenta del país. Esto ha provocado que las ventas vinculadas a la moneda hayan disminuido un poco.

El real ha estado en una caída constante desde 2011 y perdió la mitad de su valor entre 2014 y 2015. Sin embargo, la moneda se ha recuperado en más de un 12% desde el comienzo del año, cotizándose a aproximadamente $3,53 reales frente al dólar, y es una de las monedas con mejor desempeño este año.

Preocupado por el impacto negativo sobre las exportaciones del país, el banco central de Brasil intervino a principios de este mes con el fin de evitar que el real se apreciara aún más.

La agricultura ha sido el único punto brillante para la economía en problemas del país. El banco central quiere apoyar al sector exportador, dice Michael McDougall, de Société Générale en Nueva York.

El deseo de mantener cierta debilidad del real no es nada sorprendente. Brasil exportó niveles históricos de café en 2015. El país representa alrededor del 40% del mercado de exportación de arábica, el grano de mayor calidad, y los analistas dicen que las ventas al extranjero no han disminuido a pesar de la apreciación del real de este año.

La venta continua ha afectado los precios, pero el sector de café de Brasil ahora está vigilando el cultivo de robusta del país, conocida como conilon. Las zonas de cultivo de conilon han estado excesivamente secas, y aunque se espera que la cosecha de arábica de este año sea grande, de alrededor de 40 millones de sacos de 60 kilogramos, según Carlos Mera, analista de Rabobank en Londres, los bajos volúmenes de producción de robusta han empezado a afectar el precio de arábica, la cual se cotiza actualmente apenas por encima de $1,20 la libra, según el señor Mera.

Brasil impulsó las ventas de soja en los mercados internacionales el año pasado en casi un 20% hasta los 54 millones de toneladas, según datos de la aduana del Centro de Comercio Internacional. Envió más de las tres cuartas partes del total a China, ampliando su ventaja sobre EE.UU. hacia el mayor comprador mundial de la semilla oleaginosa. Este año, las lluvias excesivas en Argentina, un importante exportador de harina de soja, han elevado los precios, y la semilla oleaginosa ha repuntado casi un 17% desde el comienzo del año, por encima de los $10 por bushel.

En los mercados de maíz, Brasil exportó la cifra histórica de 29 millones de toneladas del producto básico en el año 2015, convirtiéndose en el segundo mayor vendedor al extranjero después de EE.UU. Hace menos de cinco años, la cosecha de maíz de Brasil se le vendía casi exclusivamente a la industria ganadera doméstica. Pero el repunte de exportaciones del año pasado ha provocado una reducción de los suministros internos, y el gobierno se ha visto obligado a reducir el arancel sobre las importaciones de maíz. El maíz actualmente se cotiza de forma inestable a $3,80 por bushel a causa de las preocupaciones de que el clima seco afecte la cosecha brasileña.

Emiko Terazono
Financial Times

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