Turismo: Una visión de largo plazo

Turismo: Una visión de largo plazo

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El turismo ha adquirido relevancia internacional; por ejemplo, hoy representa casi el 9% del producto interno bruto mundial, el 6% del comercio internacional y el 29% de la exportación de servicio, y genera 1 de cada 10 empleos. Es además fuente importante para la generación de ingreso, así como la creación de empresas y estímulo a la inversión.

El mismo ha crecido exponencialmente pasando de 25 millones de turistas anuales en 1950, a una cifra de 1.800 millones en la actualidad. Hasta ahora, los destinos más visitados habían sido Europa y Asia; sin embargo los expertos estiman que las economías emergentes en el 2030 captaran 57% de los turistas, mientras que las economías avanzadas el otro 43%, lo que beneficiará al hemisferio suramericano, y a Panamá.

Esta tendencia de  crecimiento ha sido consustancial como la que ha tenido la actividad económica en  Panamá. Por ejemplo, en el 2004 llegaron al país aproximadamente 1 millón de turistas, para el 2011 esa cifra se había duplicado, y se espera que para el año 2017, asumiendo un crecimiento de 10%, alcancemos 3 millones (consistente con la meta anunciada por el Gobierno) 

Solo para el 2014 se estima que la divisa generada por esta actividad alcanzará $5.400 millones, un aumento de 8% respecto del 2013. El sector hoy genera casi 135.000 empleos directos e indirectos, y representa un 10% del Producto Interno Bruto (PIB).  Más aun, se espera que para el 2020 lleguen al país 4,2 millones de turistas, y para el 2030 este monto se halla más que duplicado.

Sin embargo, para mantener ese crecimiento hace falta identificar áreas de mejora potencial.  Por ejemplo, de acuerdo con el ranking de Competitividad Turística 2013, elaborado por el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés), Panamá ocupa el sitial 4 (aceptable, considerando que la región incluye a Estados Unidos, Canadá y Barbados) y 37 a nivel mundial.

Los pilares donde Panamá presenta mayores fallas, sin embargo, son recursos humanos, infraestructuras y marco regulatorio; por ende, falta desarrollar las habilidades del personal incluyendo  el manejo de idiomas así como otras destrezas. Igual ocurre en cuanto a la necesidad de simplificar las regulaciones para fomentar el desarrollo de nuevas inversiones. 

Otro desafío consiste en lograr una mayor conectividad facilitando la entrada de nuevos agentes  al mercado de transporte interno carretero y aéreo para que el servicio sea de mayor calidad y ofrezca tarifas competitivas. Igualmente implica el desarrollo de infraestructuras incluyendo agua potable, tratamiento de desechos, energía eléctrica, escuelas y centros de formación técnica para capacitación.

Un objetivo adicional seria promover inversiones en el sector rural, principalmente donde se presenta una menor oferta de hoteles, lo cual se lograría en parte mediante la última modificación hecha a la Ley de Turismo. 

Pero, quizás el elemento más importante sea la puesta en marcha de un enfoque de conglomerado  que implica una interacción continua entre los agentes privados y públicos que conforman el sector, sobre todo de cara a un objetivo estratégico el cual es el desarrollo turístico de polos rurales con potencial.

En ese mismo sentido, se requiere reforzar la marca de ciertas regiones como el área del Caribe, Coclé y Chiriquí, así como el clúster ecológico y el cultural. Todo lo anterior se traduciría en una disminución significativa de la pobreza, y la integración de comunidades rezagadas como la indígena, contribuyendo a mejorar el bienestar y la capacidad de crear riquezas logrando a la vez una mayor integración territorial y socioeconómica del país.    

Roger Durán
Analista del Centro Nacional de Competitividad

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