Un círculo vicioso

Un círculo vicioso

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Las últimas inundaciones registradas en la ciudad capital pusieron al descubierto, una vez más, la mala o nula planificación urbana existente en el país y son muchos lo culpables, incluyendo la propia comunidad.

La principal responsabilidad recae sobre las autoridades que por negligencia o por complicidad ya que por un lado, permiten que los ciudadanos construyan en lugares de alto riesgo, y por otro se hacen de la vista gorda ante las violaciones a las normas en que incurren algunas empresas constructoras a la hora de manejar sus desechos, lo que viene poniendo en peligro la seguridad de cientos de personas.

Pero, los ciudadanos también tienen un alto grado de culpabilidad en las inundaciones registradas recientemente, por insistir en construir en lugares inapropiados e inundar los ríos de basura. Y el resultado de esta irresponsabilidad colectiva son decenas de personas sin viviendas que deberán ser reubicadas en otras regiones, con todo los que esto representa.

La ocasión debe ser oportuna para que las autoridades empiecen a poner en ejecución las leyes y se empiece a propiciar un desarrollo urbano planificado y ordenado, para evitar que cada vez que caiga un fuerte aguacero haya que salir a recoger a cientos de damnificados.

No se puede seguir permitiendo que cada quien haga lo que mejor le parezca, las autoridades y en especial los alcaldes del distrito capital y de San Miguelito deben prestarle atención a este problema. Además, esta situación debe también llamar la atención de las autoridades de los distritos de Arraiján y La Chorrera, ya que si no se toman los correctivos se mantendrá el actual círculo vicioso.

Si bien hay un gran número de personas que requieren una vivienda propia, se deben establecer programas para que este segmento de la población pueda tener una casa digna, pero construida en lugares donde no pongan en riesgo su seguridad.

En muchas ocasiones las autoridades otorgan estos permisos por clientelismo político y sin evaluar las consecuencias a futuro, y en otros casos para favorecer a importantes promotores.

Pero es hora de acabar con esta práctica y de tomar medidas para que se cumplan las leyes. No puede ser que cada vez que llueve se inunden barriadas enteras por la irresponsabilidad de las autoridades, los promotores, los constructores o de los propios residentes.

Y,  como muchos de los problemas existentes en el país, la solución empieza por hacer cumplir las leyes y castigar a quienes las violenten, sin selectividad.

Si lo que se quiere es seguir atrayendo nuevas inversiones, situaciones como estas deben resolverse, pues nadie querrá invertir en una ciudad en donde cada vez que cae una llovizna se registra un caos. Es hora de hacer cosas diferentes, para obtener resultados diferentes.

Manuel Luna G.
mluna@capital.com.pa
Capital Financiero

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