Un debate necesario y urgente

Un debate necesario y urgente

Hasta la fecha, la actual administración de Estivenson Girón no ha realizado los estudios financieros y actuariales pertinentes

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Nadie sabe, a ciencia cierta, cuál es la situación financiera de la Caja de Seguro Social (CSS); sin embargo, este hecho es particularmente verdadero para el Programa de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) debido a que, hasta la fecha, la actual administración de Estivenson Girón no ha realizado los estudios financieros y actuariales pertinentes, de forma que los panameños que ya están jubilados y los que están próximos a jubilarse puedan saber, con certeza, si podrán cobrar o no sus pensiones de vejez.

Girón y su equipo de Finanzas han asegurado públicamente que la CSS y el Programa IVM cuentan con suficientes reservas para seguir sufragando las pensiones y que el déficit actuarial, del cual se ha hablado, se limitaría al sub programa de reparto puro del IVM y se haría efectivo entrada la década del 2020.

Sin embargo, este tema no es el único que está afectando negativamente la imagen de la CSS y generando preocupación en diversos sectores de la sociedad panameña. De hecho, el propio presidente de la República, Juan Carlos Varela, se ha visto obligado a exigirle públicamente al señor Girón que encuentre la solución al problema de desabastecimiento de medicinas en las farmacias de dicha entidad; situación que ha forjado un profundo malestar entre la población asegurada, debido a que el suministro de medicamentos es un derecho adquirido en virtud del pago de las cotizaciones.

Y como suele ocurrir, ante semejante emplazamiento público, el señor Girón ha encontrado una alternativa conocida por todos, y que le ha traído graves problemas legales a más de un funcionario de la administración anterior de Ricardo Martinelli: Para cumplir con la orden del mandatario ha procedido a realizar una compra directa. En este caso, la compra abarcará un total de 267 medicamentos, de los cuales unos 62  son considerados de difícil adquisición, por un valor de $24 millones.

Pero la pregunta es: ¿Resuelve la compra directa el problema de desabastecimiento de medicamentos de la CSS?  Por supuesto, la respuesta es no.

La solución pasa por la adopción de varias medidas y una gran voluntad política que faciliten una verdadera reestructuración de las CSS.

El presidente de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura (Cciap), Jorge García Icaza, ha dado en el clavo al proponer que el eje central de esa reestructuración sea la separación administrativa del Programa de IVM de los Programas de Administración y de Salud y Maternidad, así como la reforma de la Ley 51 de Medicamentos, que se ha convertido en un obstáculo para la importación no solo de medicamentos, sino también de cosméticos y otros productos que requieren de registro sanitario y de la aprobación de la Dirección de Farmacias y Drogas del Ministerio de Salud.

Seguramente estas iniciativas de la Cciap chocarán con las suspicacias y el rechazo de los principales gremios sindicales del país, quienes no desean modificar ni una sola letra de la Ley Orgánica de la CSS, aunque ello signifique que miles de personas que visitan los hospitales de la entidad deban retirarse con las manos vacías de las farmacias o que, al momento de jubilarse, simplemente encuentren un programa insolvente y tengan que seguir laborando durante su tercera edad.

No obstante, la realidad es que estos son temas que los panameños no podemos seguir postergando, pues estamos obligados a debatirlos y a encontrarles una solución, si lo que queremos es que la CSS no sólo se mantenga vigente, sino que comience -de una vez por todas- a ofertar servicios médicos y prestaciones económicas de calidad.

Por ello es importante que el presidente Varela y el señor Girón recojan el guante lanzado por la Cciap y convoquen cuanto antes a un gran debate nacional por la CSS, en el que deberán estar representados todas las fuerzas sociales y políticas del país, sin excepciones; porque al final la CSS, al igual que el Canal de Panamá, nos pertenecen a todos los panameños y es nuestro deber preservar dicha institución para que atiendan las necesidades de las generaciones presentes y futuras.

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