Un llamado de atención

Un llamado de atención

Trump + Ramos

La forma en que el periodista de origen mexicano, Jorge Ramos, fue expulsado de una conferencia de prensa ofrecida por el precandidato del Partido Republicano a la presidencia de los Estados Unidos (EE.UU.), Donald Trump, no puede verse como un hecho aislado o anecdótico dentro de una campaña política. Es, más que nada, una muestra de lo que puede ocurrir si el gobierno de ese país, hasta ahora considerado por muchos como un ejemplo de democracia y libertad de expresión, es asumido por las corrientes conservadoras más radicales, las cuales impulsan una agenda de discriminación racial.

Jorge Ramos es el reportero más conocido en la comunidad hispanoparlante, además de ser ciudadano estadounidense. Su origen mexicano no ha sido obstáculo para desarrollar su carrera, por el contrario, su profesionalismo lo ha llevado a ser uno de los periodistas más respetados no solo en EE.UU., sino también en toda América Latina.

Desde su columna en el New York Times, que además es difundida por varios diarios del continente, el hoy director de noticias en la cadena Univisión se ha convertido en el vocero de las minorías hispanas de EE.UU.

La semana pasada, más específicamente el pasado miércoles, Ramos fue expulsado de una rueda de prensa ofrecida por el multimillonario Donald Trump en el estado de Iowa, al tratar de interrogar al ahora precandidato republicano sobre sus  propuestas frente a la inmigración ilegal.

Con gestos desafiantes y en forma intimidante, el señor Trump trató de silenciar a un periodista que es símbolo de la comunidad latina. Fue una demostración de arrogancia que debió ser enmendada ante la reacción que produjo entre los asistentes a la rueda de prensa.

Posteriormente el señor Trump, en otra muestra de arrogancia, permitió el retorno de Ramos a la sala, y ocurrió lo que se esperaba. Ante las preguntas del comunicador hispano sobre si utilizaría al ejército de los EE.UU. para confinar a los inmigrantes y luego expulsarlos, Trump no dudó en ratificarlo, agregando alguno de sus más ofensivos comentarios. Repitió así la estrategia que aplicó contra una periodista que en el debate con los candidatos republicanos  le hizo una pregunta que no fue de su agrado: La intolerancia y la agresividad.

Las acciones del señor Trump generaron un profundo malestar no solo en la comunidad hispana estadounidense, sino también en los principales gremios de prensa del continente.

De hecho, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) emitió un comunicado en el que criticó el  nuevo exabrupto contra la prensa del precandidato republicano a la presidencia de EE.UU. por su actuar contra el periodista Ramos.

El presidente de la SIP, Gustavo Mohme, director del diario peruano La Republica, resaltó la importancia del trabajo de la prensa de buscar y difundir informaciones, lo que incluye confrontar a los interlocutores, en especial a las figuras públicas y candidatos. Es ese sentido, agregó que obstaculizar ese trabajo perjudica el derecho del público a estar debidamente informado.

Por su parte, el presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP, Claudio Paolillo, director del semanario uruguayo Búsqueda, expresó su preocupación ante el hecho que la actitud ofensiva de Trump ya manifestada de forma personal y grosera contra varios periodistas, pueda convertirse en la norma que habrá de soportar durante esta larga carrera por la presidencia de ese país.

Sin embargo, lo realmente preocupante es que el señor Trump mantiene el favoritismo del partido al cual pertenece, lo cual manda un mensaje difícil de entender. ¿Será que el radicalismo que encarna el pintoresco aspirante está ganado adeptos, llegando a aceptar sus propuestas discriminatorias que hacen recordar al fascismo alemán? La otra preocupación es si la sociedad estadounidense, caracterizada por el respeto a las libertades, está dispuesta a aceptar que la segregación racial se imponga de nuevo en su país. 

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