Un nuevo año agrícola

Un nuevo año agrícola

Foto-Agro

El sector agropecuario requiere de una reingeniería y de políticas de largo plazo para poder salir de la actual situación en que se encuentra, en donde se ha registrado una reducción de la producción en la mayoría de los rubros, situación que es inaceptable, en un país que con las condiciones y los recursos para caminar hacia el logro de una soberanía alimentaria.

En esa dirección hay mucho camino por recorrer, pero es necesario que este 2015 se den los primeros pasos para lograr una reactivación del sector agropecuario y lograr que los productores que se retiraron de la actividad vuelvan al campo.

Rubros como el arroz y el maíz han registrado bajas en su producción, una situación que lleva a que cada año se incrementen las exportaciones y en consecuencia el país es cada vez es más dependiente de los mercados internacionales.

Y esa es una tendencia que debe revertirse, puesto que existe mucha volatilidad en los precios internacionales, marcados por los efectos del cambio climático y el deterioro de los suelos.

El Instituto Panameño de Cooperación para la Agricultura (Icca) ha advertido que al no poder difundir las nuevas tecnologías y procesos de mercado eficiente, el productor panameño enfrenta una barrera para su crecimiento y competitividad en los mercados nacionales e internacionales que son aprovechados por otros países.

El sector agropecuario representa algo más del 3% del Producto Interno Bruto (PIB) y genera un 19% de empleos directos e indirectos en el país.

Pero en medio de esta situación el Icca considera que existe la oportunidad de construir un sector dinámico, con posibilidades de crecimiento, mediante el aumento de la producción con productividad, la diversificación y la calidad de los productos, que les permita mayor grado de competitividad en el mercado interno y externo, mejores niveles de vida para las personas que viven de la actividad agrícola y para la sociedad en general.

Por lo que ahora se requiere que las promesas de campaña se hagan realidad y que los programas de financiamientos e incentivos a la producción se puedan ejecutar de forma rápida y en el tiempo que se requiere.

Después de mucho tiempo, existe un poco de esperanza entre los productores de que las cosas pueden mejorar, por lo que las autoridades deben redoblar los esfuerzos para que esa esperanza no se vuelva a traducir en una nueva pesadilla.

Y aunque el 2014 fue un  año difícil para los productores, debido a diferentes situaciones, como los fenómenos climáticos y un mal manejo de las importaciones, aún hay tiempo para poner en práctica las  primeras acciones que puedan permitir que al inicio del próximo año, se pueda decir que el 2015 fue el año de la reactivación agropecuaria.

Manuel Luna G.
mluna@capital.com.pa
Capital Financiero

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