‘Un país educado es un país rico’, dice Adriana Angarita sobre el costo-beneficio de la educación superior

‘Un país educado es un país rico’, dice Adriana Angarita sobre el costo-beneficio de la educación superior
La educación superior, según Adriana Angarita, ayuda a mejorar la competitividad del país. | Pixabay

El Estado panameño invirtió en 2016 la suma anual estimada de $3,231.89 por cada estudiante que se matriculó en las universidades públicas del país, que en total sumaron 103,458 alumnos.

Según datos de la Contraloría General de la República, la inversión alcanzó los $334.3 millones solo en 2016, una cifra superior a la de 2015, cuando por cada alumno universitario el Gobierno pagó $2,804.54, con una matrícula de 102,813, que generó una inversión en educación superior pública de $288.3 millones.

Según el reciente estudio realizado por el Instituto de Investigación IDIA, de la Asociación de Universidades Privadas de Panamá: Diagnóstico: “Productividad e Impacto de las Universidades Particulares en Panamá”, la inversión aproximada del presupuesto del año 2016 de 15 universidades privadas fue de $82, 604,353.00.

Eso da un valor aproximado de $1,825.95 al año, si se estima que la población estudiantil que acudió a universidades privadas fue de 45,239 alumnos.

De acuerdo con Adriana Angarita, presidenta de la Asociación de Universidades Privadas de Panamá y rectora de la Universidad del Istmo está comprobado que entre más alto sea el nivel de formación y actualización de la población, se impacta directamente, no solo en el Producto Interno Bruto (PIB) del país sino en el empoderamiento de la gente.

“Si hacemos un comparativo de los $3.000 que cuesta al Estado un estudiante de universidad pública, logramos ver la priorización que los auxilios del Gobierno como becas y apoyos para la excelencia en la investigación de parte de la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología, podrían impactar positivamente a estudiantes panameños y especialmente a los indicadores de país, que tanto necesitamos cambiar”, agrega Angarita.

Al ser consultada sobre el costo-beneficio de la inversión en educación universitaria, Angarita afirma que la educación superior, sin duda, mejora la competitividad del país y ayuda a controlar aspectos, entre ellos la corrupción.

Un país educado es un país rico, pues un país rico no es el que tiene el PIB más alto sino el que no permite la corrupción ni prioriza lo individual frente a lo grupal”.

Cambio en la oferta universitaria

Otro aspecto que toma relevancia en educación superior es la formación en carreras que así lo demanden.

Angarita explica que se está trabajando en dos factores: la pertinencia y la empleabilidad.

Por un lado, tienen en cuenta la necesidad del sector productivo evidenciada en estudios entregados por el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral como en programas dentro de las empresas de pasantías, prácticas profesionales, investigación aplicada, así como trabajos conjuntos en validación de programas académicos.

Además, están cambiando la oferta acorde con las necesidades del país.

Como asociación, según Angartita, están presentes en debates de desarrollo de cada una de las regiones, con la firme intención de apoyar y trabajar juntos para lograr no sólo que el egresado supla la expectativa, sino que los jóvenes logren la empleabilidad.

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