Un reto que hay que afrontar

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Hace algunas semanas tuve la oportunidad de retornar, luego de muchos años, a dos ciudades de Centroamérica. Me refiero específicamente a San José de Costa Rica y a la ciudad de Guatemala, capital del país que lleva ese mismo nombre. Y tal como me ocurrió cuando las visité por primera vez me sorprendieron gratamente por la fortaleza de su economía y por su gente, que se caracteriza por su espíritu emprendedor y su ganas de trabajar.

Sin embargo, tal como me ocurrió la primera vez que visité San José y ciudad de Guatemala hubo cosas que me llamaron la atención porque se hacen de forma diferente a como acostumbramos en Panamá, superando por mucho los pobres resultados que tenemos en nuestra región metropolitana.

Lo primero y más evidente es que tanto en San José como en ciudad de Guatemala las autoridades municipales  ejercen un control real y efectivo sobre sus comunas. En ambos casos se adelantan programas de arborización para mejorar el microclima de la urbe. Ciertamente al estar ubicadas geográficamente al Norte de Panamá el clima de ambas cidades es más templado, sin embargo, el contar con un gran número de parques, plazas e isletas con abundantes árboles, muchos de ellos de gran tamaño, ha ayudado a reducir el calor y con ello a mejorar la sensación térmica de quienes transitan por esas ciudades en las que el tráfico y el transporte público es muy similar al nuestro.

Otro aspecto de la gestión municipal que llamó mi atención es el esfuerzo que ponen las autoridades para ordenar el comercio al por menor en las calles de ambas ciudades. De hecho, en San José de Costa Rica la Policía Municipal no se dedica a cuidar parques o a custodiar al alcalde y otras autoridades, como ocurre en la ciudad de Panamá, pues su labor es mantener el orden, perseguir la buhonería ilegal y garantizar que los comercios cumplan con la disposiciones alcaldícias.

Así, los policías municipales trabajan en la persecución del contrabando y otras prácticas comerciales ilegales que impactan negativamente en las recaudaciones fiscales de la comuna, evitan que los comerciantes legalmente establecidos enfrente la competencia desleal de quienes establecen puestos de venta sin cumplir con las normas legales vigentes y desarrollan una labor preventiva en lo referente a la seguridad pública.

En Guatemala, además de una ciudad en constante enbellecimiento, encontré una ciudadanía altamente demandante y un Ministerio Público verdaderamente dispuesto a perseguir el delito sin importar los criterios políticos que carecterizan el accionar de nuestra autoridades.

Y para muestra no uno, sino dos botones. A mi llegada a ciudad de Guatemala la noticia más importante fue la detención de un Fiscal de Drogas que fue detenido con $10.000 en su vehículo y no pudo justificar su procedencia. Un día después, las propias oficinas del Ministerio Público fueron objeto de una redada en la que más de 10 funcionarios de diversos niveles de jerarquía por suministrar información sobre los procesos judiciales que se adelantan contra diversas organizaciones criminales.

Guatemala, en resumen, es un país que enfrenta una crisis institucional, pero se trata de una crisis positiva.

Hitler Cigarruista
hcigarruista@capital.com.pa
Capital Financiero

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