Una nueva mirada al acetaminofén

Una nueva mirada al acetaminofén

Afecta como el cerebro procesa sentimientos fuertes

Aspirin in rows with a brown glass prescription laying on top.

Considere esta solución la próxima vez que tenga un dolor de cabeza: ¿Tomaría una medicina que no solo alivie el dolor, sino que también disminuye su felicidad?

Un estudio reciente sugiere que el acetaminofén que se encuentra en medicamentos como Dolex, Tylenol y otros es un amortiguador de propósitos múltiples que modera una variedad de sentimientos fuertes. Dolor agudo, la angustia del rechazo, indecisiones paralizantes junto con euforia y deleite parecen reducirse en intensidad con el fármaco.

Para la mayoría de la gente, este analgésico que se vende sin receta médica no requiere de mucha consideración: Tome la dosis correcta y el dolor desaparece. Pero puede que no sea así de simple.

En 2010, los psicólogos  Naomi Eisenberger y  Nathan DeWall descubrieron que un curso de tres semanas de acetaminofén alivia el dolor social, como sentimientos de exclusión o ridículo. La medicina también calmó la agonía de la indecisión, descubrió el doctor DeWall este año.

Sobre la base de esta investigación, un nuevo estudio publicado en junio en el Psychological Science, una publicación especializada en psicología, muestra que el acetaminofén no solo afecta cómo percibimos dolor físico y psicológico, sino la forma en la que el cerebro procesa sentimientos fuertes en general. Aunque el estudio fue pequeño y limitado a estudiantes universitarios, los investigadores lo diseñaron para cumplir con los altos estándares usados en pruebas farmacéuticas y fueron capaces de replicarlo.

Liderado por  Geoffrey Durso, candidato al programa de doctorado de la Universidad Estatal de Ohio, el estudio comparó las reacciones a 40 fotos. Algunas fueron común y corrientes, algunas agradables y otras sorprendentemente adversas, como imágenes de enfrentamientos en ciudades destruidas o niños malnutridos.

Una foto puede generar reacciones viscerales, o encantar y cautivar. La meta de los investigadores fue probar los efectos del analgésico en dichas reacciones. La mitad de los 85 participantes tomó 1.000 miligramos de acetaminofén, una dosis estándar extra fuerte. El resto tomó un placebo de apariencia parecida. Ni los participantes ni los investigadores supieron quién tomó qué. Luego de permitir que la medicina surtiera efecto, los investigadores pidieron a los participantes que calificaran 40 fotos usando una prueba estandarizada.

Comparado con el placebo, el acetaminofén moderó la intensidad de sus reacciones, dijo Durso. Y entre más intensa la emoción, mayor el efecto de moderación del acetaminofén. ¿En cuánto redujo el analgésico la intensidad de la reacción de los participantes? Para estímulos muy agradables, el acetaminofén moderó sus emociones en 20%, señaló Durso. Para fotos altamente desagradables, el efecto de moderación fue de 10%.

Si el acetaminofén amortigua todo tipo de experiencias emocionales, muchas de nuestras suposiciones sobre la distinción de la mente y el cuerpo y cómo tratar tipos diferentes de angustia puede estar equivocada. Desde hace tiempo se ha pensado que las emociones positivas son un sistema y las emociones negativas son otro, dijo  Baldwin Way, psicólogo de la Universidad Estatal de Ohio y uno de los autores del estudio.

Pero si el acetaminofén modera las emociones positivas y negativas, probablemente está funcionando a través del mismo sistema. 

Susan Pinker
Dow Jones

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