Una recuperación económica larga no es necesariamente mejor

Una recuperación económica larga no es necesariamente mejor
Intuitivamente, esto tiene sentido cuando se considera cuán complicada se ha vuelto la geopolítica actualmente.| Cortesía

A principios de julio, la expansión económica actual de Estados Unidos (EU) se convertirá oficialmente en la más larga desde 1854, el año en que la Oficina Nacional de Investigación Económica comenzó a registrar los datos sobre los ciclos económicos. El desempleo se encuentra en su nivel mínimo en 49 años. Los precios de los activos están cercanos a sus niveles máximos históricos.

Y la Reserva Federal estadounidense (FED, por sus siglas en inglés) indicó una vez más la semana pasada que favorecía una reducción de las tasas debido a las “incertidumbres” en el panorama económico y la tenue inflación.

Intuitivamente, esto tiene sentido cuando se considera cuán complicada se ha vuelto la geopolítica actualmente y cuán bifurcada ha sido esta recuperación, que en su mayoría ha favorecido a las grandes compañías multinacionales y a las personas con muchos activos.

Pero también es asombrosa la rapidez con la que la FED ha pasado de ajustar la política monetaria a prepararse para flexibilizarla, y también es preocupante que el banco central partirá desde una base de tasas históricamente bajas conforme intenta navegar la próxima recesión, cuando sea que ocurra.

Y lo que es aún más preocupante es que este ciclo económico extrañamente largo no es singular. Un trabajo de investigación del Deutsche Bank analizó 34 expansiones económicas en EU en los últimos 165 años y reveló que los últimos cuatro ciclos económicos han sido más largos que el promedio. De hecho, representan cuatro de los seis ciclos más largos. Desde 1982, los ciclos más largos se han convertido en la nueva normalidad.

¿Por qué sucede esto? Los optimistas dirían que las recesiones menos frecuentes son el resultado de cambios estructurales positivos y mejores elecciones políticas que han hecho que la economía estadounidense sea menos propensa a las recesiones.

Un trabajo de investigación de Goldman Sachs publicado en enero apunta a una mejor gestión de inventario y de las cadenas de suministro (en gran parte como resultado de avances tecnológicos) y la disminución de proporción de la economía estadounidense que está vinculada a sectores más cíclicos, gracias en parte a la externalización de la manufactura.

Al mismo tiempo, el crecimiento de la industria del esquisto estadounidense ha reducido el riesgo y el impacto de las crisis de precios del petróleo, que en algún momento fueron grandes factores desencadenantes de crisis.

Otras explicaciones de la prolongación del ciclo económico destacan las formas en que ha evolucionado la economía mundial. Los avances tecnológicos y la globalización —en particular la reintegración de China al sistema de mercado y los mayores niveles de comercio transfronterizo— han aumentado la productividad y el crecimiento a la vez que han reducido la inflación.

Mientras tanto, el fin del sistema de tipo de cambio de Bretton Woods le dio al banco central estadounidense más libertad para extender los ciclos económicos, porque ya no tenía que preocuparse por mantener una relación fija entre el oro y el dólar.

El resultado fue menos recesiones, pero también un aumento de las deudas pública y privada, pues gobiernos de todo el mundo pudieron financiar más gasto deficitario, y las compañías aprovecharon las bajas tasas fijadas por los bancos centrales que podían enfocarse menos en la estabilidad de los precios, una vez que Paul Volcker controló la inflación en los años ochenta.

La deuda ha ocultado innumerables problemas en la economía estadounidense en los últimos años, desde la creciente desigualdad hasta el estancamiento de los salarios. También ayuda a mediar en las disputas entre varios grupos de intereses políticos.

Tanto republicanos como demócratas han adoptado en gran medida un enfoque de “los mercados saben qué es lo mejor” desde la década de 1980 porque les permitió evitar tomar decisiones impopulares sobre cómo dividir el pastel de la riqueza nacional.

¿Por qué elegir entre armas y mantequilla cuando simplemente podías desregular los mercados, liberar el sector financiero y esperar que el alza en los precios de los activos permitiera cambiar de rumbo?

Todo esto plantea la cuestión de si más tiempo es realmente mejor cuando se trata de ciclos económicos. Las recesiones son una parte natural y normal del capitalismo, no son algo que deba evitarse a toda costa.

De hecho, los economistas del Deutsche Bank alegan que la productividad sería mayor y el espíritu emprendedor estadounidense sería más fuerte si el ciclo económico de EU no se hubiera prolongado artificialmente mediante la política monetaria.

Pero cuanto más largo es el período de expansión, más difícil es terminar la fiesta, es decir, dejar de apoyar la expansión. Estoy de acuerdo con la intervención de los políticos después del colapso de Lehman Brothers en 2008 para evitar una crisis mayor; los costos humanos ya eran demasiado altos. Pero tampoco creo, como piensan algunos optimistas, que “esta vez es diferente”.

Los largos períodos de expansión invariablemente resultan en un apalancamiento excesivo, seguido por una corrección y, por lo general, una recesión. La deuda corporativa no financiera, que tiende a aumentar hasta que llega una recesión, ha superado los picos anteriores y pasó del 35% del Producto Interno Bruto (PIB) de EU en 1985 al 46% actualmente. Sin embargo, las tasas de impago de bonos corporativos han estado en niveles muy bajos durante una década y media.

Me preocupa lo que sucederá cuando los inversionistas y los comerciantes combinen estos dos hechos y comiencen a incluir en sus valoraciones de las acciones un aumento en los impagos. Todo esto me hace desear que los políticos estadounidenses hubieran optado por dosis más pequeñas y más frecuentes de sufrimiento en lugar de crear la expansión más larga de la historia.

La Casa Blanca quiere que la fiesta siga al menos hasta después de las elecciones de 2020. El presidente Donald Trump criticó al presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, en Twitter por “injustamente” prometer “más estímulo” y luego insinuó que podría destituir al presidente de la FED, Jay Powell, si no hacía lo mismo.

Las diatribas del señor Trump me recuerdan a mis hijos cuando les permito estar despiertos hasta muy tarde y comer demasiado helado. Quizás haya un aumento de la productividad tecnológica que convierta este ciclo de recuperación impulsado por el mercado en algo que distribuya la prosperidad de forma más amplia. Pero es más probable que haya serias consecuencias negativas por haber dejado que la fiesta durara demasiado tiempo.

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