Una sabiduría creativa para Panamá

Una sabiduría creativa para Panamá

El momento actual requerirá un sano egoísmo para luchar por sobrevivir a las graves crisis que nos amenazan económica, social, política y humanamente, pero a la vez grupos, movimientos, instituciones  sanos que ayuden a proteger y defender los derechos de los más indefensos y vulnerables que nos rodean, como de los que van a caer a mediano y largo plazo, dada la desaparición de las formas tradicionales de asegurar el sustento, la alimentación, la educación, la salud, la seguridad financiera y jurídica, así como la sostenibilidad medioambiental.

Jamás habíamos sido capaces de contemplar cuan grande era la interrelación de los sistemas y su impacto sobre la creación en el presente del futuro en medio de tanta incertidumbre. Somos una sociedad global.

Nuestros problemas como Nación, no son de un solo grupo, sector, o actor alguno, es de absolutamente todos.

El slogan de muchos es “que los problemas que vivimos como sociedad no son problema suyo y no le resuelven sus necesidades”.

En lo personal, prefiero decirle a las futuras generaciones cuando me pregunten ¿Qué estabas haciendo tú mientras todo se derrumbaba?  que estuve trabajando responsablemente, y despertando la conciencia de los demás acerca de las crisis que nos amenazaban, a decirles que me adormecí en el consumismo y la indiferencia ante el sufrimiento ajeno.

El sabio matemático de la antigüedad, Arquímedes decía “denme un punto de apoyo y moveré el mundo”, eso es lo importante en este momento crucial que vivimos como país: nuestro lugar para pararnos y aprovechar el impacto de nuestras contribuciones para mover el mundo.

Los medios de comunicación nos transmiten a diario todas las barbaridades que sufrimos como especie humana, desde la violencia hasta la obscenidad, insensateces por doquier.

Nuestra cultura vive dispuesta a hacer un chiste y un meme de toda clase de situaciones injustas e inverosímiles hasta llegar a la ridiculez misma, llevándome a sospechar únicamente de lo cerradas que son nuestras mentalidades y visiones y lo poco interesados que estamos los ciudadanos por enfrentar los verdaderos problemas que carcomen el hermoso espíritu del panameño y que ha constituido lo que somos a través de la historia.

No solo es un problema de la vital necesidad de liderazgos auténticos y comprometidos en servir sin aprovecharse, sino de sociedades y culturas dispuestas a superar el amiguismo, el nepotismo, la complicidad para delinquir y el juega vivo.

Cada acción por mínima que sea donde tomamos ventaja sobre los demás crea patrones que debilitan el tejido social, el capital humano y estos erosionan todo lo demás, llevándonos a los problemas por todos conocidos de desigualdad, corrupción, pobreza, etc. ¿Qué necesitamos hacer entonces? ¿Por dónde empezar? Primero, entendernos a nosotros mismos a nivel de ciudadanía como instrumentos óptimos de servicio, muchos solo sabemos exigir nuestros derechos ciudadanos, pero olvidamos nuestros deberes.

Esto implica no solo una contribución única por parte de todos sino, entender nuestra existencia como una vida de contribución que nos permita relacionarnos con más sensibilidad y actuar de manera más efectiva a lo largo de la vida.

Siempre he escuchado a los entendidos en la política que el pueblo panameño tiene su propia sabiduría. En medio de la era de la información, tal vez lo que urge para complementar tanto conocimiento, es el cultivo de la sabiduría y la sabiduría como forma de ser y actuar para resolver los asuntos cruciales que vive nuestra patria.

“Y, ¿qué es la sabiduría?”, estamos en una carrera entre la conciencia y la catástrofe; también estamos en una carrera entre la sagacidad y la catástrofe. 

La sabiduría es  una percepción y comprensión profundas y matizadas de uno mismo y de los problemas existenciales centrales de la vida, además de la habilidad práctica para responder de manera efectiva, útil y benevolente tanto a nivel individual y social.

Esto implica que cualquiera que se diga sabio, debe dejar a su vera los hechos que hablan de ella. Los panameños necesitamos aprender a cultivar más la sabiduría en lugar de la impulsividad reactiva propia del egoísmo y la sin razón.

Tenemos que revisar nuestras costumbres culturales para examinar su valor y utilidad, pero también sus propósitos. 

Los colectivos sociales, políticos y económicos así como los que representan las tradiciones culturales y religiosas, requieren una urgente renovación de sus ADN sociales para poder sobrevivir como organizaciones vivas de esta sociedad, por que por los frutos que están dando las raíces y el tronco parecen estar distantes de lo que dicen sus dogmas, valores y principios

En Panamá, nos encanta la parla incesante, opinamos como expertos en todos los temas e ingenuamente nos creemos dueños de la razón. Sino escuchen o vean los programas de opinión(de la asamblea y los gabinetes provinciales ya tenemos suficiente!) y a los líderes de opinión: hablan como dueños de la verdad, jamás se equivocan!

Esta forma de pensamiento conocida como absolutismo subjetivo, nos enfrenta, nos confronta, nos divide y separa, por tanto urge superarla. Necesitamos aprender a poner entre paréntesis nuestros pensamientos y abrir nuestra mente para recibir retroalimentación, para ser capaces de dialogar y superar los monólogos dialógicos, los cuales distan mucho de los diálogos fructíferos que es la producción de nuevas ideas por el mutuo intercambio de información y conciencias informadas.

Reconocer que tal vez nos equivocamos, que ignoramos más de lo que sabemos, es un primer gran paso para empezar a ver juntos nuestra compleja realidad, así uniendo visiones, perspectivas, interpretaciones, opiniones, experiencias y por supuesto conocimiento científico enriquecido por la ética y la moral  podemos dar un gran salto para crear a base de esta visión más completa de la realidad, el futuro del país.

Urge despertar y activarnos antes de que sea tarde. Enfocarnos en las amenazas recurrentes que vivimos, cultivando nuestro ingenio e innovación constantemente individual y socialmente(los círculos para la innovación social podrían implementarse en todos los grupos sociales deseosos de hacer su contribución, por ejemplo), decidirnos a enfrentar y contribuir en lugar de huir de las amenazas… Panamá necesita un nuevo marco mental para dar sentido a las actuales amenazas que se ciernen sobre nuestro contexto histórico, además necesitamos un nuevo propósito que nos una como Nación y un medio adecuado para alinear nuestra ejecución en la vida cotidiana.

La pluma invitada de ElCapitalFinanciero.com es:

Rodolfo Caballero
Profesor de ética y moral

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