Universidades panameñas esperan acelerar procesos de acreditación

Universidades panameñas esperan acelerar procesos de acreditación
Las universidad panameña trabaja en sus procesos de acreditación y reacreditaciónl Archivo

Más de 25 millones de estudiantes universitarios en América Latina y el Caribe obligan a asumir con mayor urgencia el reto creciente por una mejor calidad educativa.

José Ramón Holguín Brito, presidente de la Asociación de Rectores del Caribe y las Américas (Arca) que celebró su encuentro en Panamá, explicó que esta red nació hace 13 años durante una reunión de rectores de la región y en la actualidad la presidencia la ejerce República Dominicana. 187 rectores integran la asociación.

La Universidad Metropolitana de Educación, Ciencia y Tecnología (Umecit) de Panamá es miembro del consejo directivo y se espera la incorporación del resto de las universidades panameñas a Arca.

Desde su fundación a la fecha, distintos temas han prevalecido en la agenda: la cooperación interinstitucional, la movilidad de los estudiantes, la tecnología y la vinculación de los rectores con las empresa tecnológicas globales, el financiamiento de la educación superior y el multilingüismo, entendiendo que es imposible hablar de ciencia sin dominar al menos el inglés, en el cual se generan las grandes publicaciones científicas.

En la reunión de Panamá se abordaron los temas de la acreditación y del ranking.

“La acreditación es un tema fundamental  porque los Estados han decidido tratar de supervisar la calidad de la educación y han creado agencias acreditadoras con una visión muy estatizadora”, observó Holguín Nieto.

Los gobiernos nacionales, reflexionó, intentan lograr que la calidad se imponga sobre la base de normas rígidas y la visión estatizadora es una gran dificultad.

Al respecto, una propuesta que mueve los consensos, es contar con una especie de agencia externa que se maneje con parámetros globales al momento de acreditar una institución como si se tratara de una agencia calificadora de riesgo.

José Alberto Nieto Rojas, rector de la Umecit, indicó que en Panamá existe una conciencia de mejorar la calidad universitaria “pero se requiere una política de Estado a 20 y 30 años que articule las distintas estrategias desde la primaria hasta la universidad y no cambien las reglas de juego”.

Adriana Angarita, rectora de la Universidad del Istmo y presidenta de la Asociación de Universidades Privadas de Panamá (Auppa), advirtió junto con el rector de la Umecit, que a la fecha, están demorados los procesos de reacreditación porque la reglamentación de la Ley 52 tardó tres años.

La Ley 52 crea el Sistema Nacional de Evaluación y Acreditación para el mejoramiento de la Calidad de la Educación Superior Universitaria en Panamá y derogó la Ley 30.

Por otra parte, Maricarmen de Benavides, secretaria ejecutiva de la Comisión Técnica de Desarrollo Académico de Panamá (Ctdap) y secretaria electa del Consejo Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria de Panamá (Coneaupa), todavía espera asumir el cargo.

La mejor manera de demostrar que Panamá es un país que puede exportar educación universitaria, afirmó Nieto Rojas, es mostrar que cumple con estándares de calidad internacional.

Angarita considera que debe existir una entidad autónoma que sea independiente y certifique los esfuerzos de las instituciones superiores por mejorar su calidad, ya que la Ctdap solo está integrada por las cinco universidades públicas.

Tanto el rector de Umecit como la presidenta de la Auppa, proponen contar con una Ley de Educación Superior que establezca un amplio marco jurídico que ampare al sistema superior e incluso impulsar un Viceministerio de Educación que responda a la actual realidad de la academia en Panamá.

La secretaria electa de Coneaupa expresó a Capital Financiero una vez tome posesión de su cargo, retomará los procesos de acreditación y reacreditación (seis años después de la acreditación), si bien tanto las universidades públicas como privadas han estado trabajando sus procesos.

Ranking propio

Holguín Brito, presidente de Arca, al referirse al tema de los rankings internacionales aplicados a la universidad latinoamericana, admitió que “han sido vistos con ojeriza por muchos rectores, porque nos están midiendo desde afuera y desde otra cultura”.

Desde esta perspectiva, también como organización, apoyan la idea de contar con una empresa externa pero que evalúe con las características culturales del continente.

Para Holguín es preciso poner a la universidad en el centro del debate: “Es un instrumento de desarrollo y un promotor social de relevancia. Cada estudiante que ingresa a la universidad eleva la calidad de vida de la familia”.

Con respecto al cuestionamiento desde el sector privado de la falta de formación para los cargos requeridos, aclaró que “la función de la universidad no es solo formar gente para el mercado laboral, es educar talento para la ciencia, la investigación, el desarrollo cultural y generar una visión más holística del mundo”.

Sin embargo, reconoce que en respuesta a esta exigencia, la región, desde hace ocho años,  ha introducido cambios curriculares para adecuar las capacidades a las demandas.

Violeta Villar Liste
Violeta.villar@capital.com.pa
Capital Financiero

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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