Uno de cada cinco latinoamericano vive en pobreza

Urge mejorar la coordinación y atención a obstáculos de comportamiento, junto con políticas sociales y económicas efectivas

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La pobreza existe y persiste debido a limitaciones tanto dentro como fuera del hogar, desde la falta de motivación y destrezas adecuadas hasta la falta de servicios básicos como agua potable, sostiene el vicepresidente del Banco Mundial (BM) para América Latina y el Caribe, Jorge Familiar.

Así opina el representante del BM, tras darse a conocer el informe, Los Olvidados, pobreza crónica en América Latina y el Caribe, realizado bajo la dirección de Rene Vakis y codirigido por Jamele Rigolini y Leonardo Lucchetti.

La investigación analiza más de cerca a los pobres crónicos de la región, quiénes son y dónde están, y cómo las políticas y el modo de pensar tendrán que cambiar para poder asistirlos de manera más efectiva.

El estudio reveló que uno de cada cinco latinoamericanos (130 millones de personas) no han conocido nada distinto a la pobreza, subsistiendo con menos de $4 al día a lo largo de sus vidas. Estos son los pobres crónicos de la región, que han permanecido en ese estado a pesar de los avances sin precedentes contra la pobreza de América Latina y el Caribe desde comienzos del siglo, señala el organismo internacional.

Advierten los investigadores del BM que la situación de estos pobres se torna más precaria a medida que el auge económico que tanto contribuyó a reducir la pobreza comienza a menguar.

El Producto Interno Bruto (PIB) regional ha cedido desde un 6% en 2010 a 0,8% estimado para el año 2014 y esta contracción probablemente elimine uno de los principales motores detrás de la fuerte contracción en la pobreza: Un mercado de trabajo.

La encuesta de expectativas de empleos Manpower Global para el segundo trimestre del 2015, en un comparativo trimestral, registra que las perspectivas de contratación laboral en Latinoamérica con las únicas excepciones de Guatemala y Costa Rica, están en el campo positivo. Por su parte, el comparativo anual para América Latina, muestra positivo para Panamá y negativo para países como: Brasil, Perú, Costa Rica y México.

La buena noticia para los panameños, es que se mantiene entre las predicciones más optimistas entre los diez países de América Latina. Sin embargo, el beneficio del crecimiento económico aún no llega a todos los panameños, en particular a las comunidades indígenas.

Otro de los hallazgos del reporte es que el crecimiento no ha sido suficiente para sacar a los pobres de la pobreza y resalta que Panamá experimentó un crecimiento de 6% anual, y el 20% de la población permaneció en la pobreza entre los años 2004 y 2012. El reporte indica que los pobres crónicos en Panamá rondan el 20%, con cerca del 50% en las áreas urbanas.

Pobres crónicos

Y ¿quiénes son los pobres crónicos?, se cuestiona el informe del BM y entre los principales hallazgos se encuentran que Uruguay, Argentina y Chile exhiben las menores tasas de pobreza crónica, con cifras en torno al 10%.

Mientras que los países con mayor pobreza crónica están: Nicaragua, Honduras y Guatemala con tasas elevadas que superan el promedio regional de 21%, variando de 37% en Nicaragua a 50% en Guatemala.

Por regionales, el tema es tan rural como urbano, dice el BM. En países como Chile, Brasil, México, Colombia y República Dominicana, las áreas rurales, exhibieron un número mayor de pobres crónicos entre 2004 y 2012 que sus áreas rurales.

La directora senior para pobreza en el Grupo del BM, Ana Revenga, sostuvo que, además de enfocarse en acceso a servicios básicos y buenos puestos de trabajo, las políticas también deben tener en cuenta las verdaderas barreras sociales y aspiracionales que los pobres crónicos enfrentan en América Latina. A la vez, advirtió que si no se aborda este asunto, será muy fácil que los más vulnerables sean ignorados por las redes de protección social, independientemente de lo bien enfocados que estén estos programas.

La investigación del BM concluye que a futuro, los diseñadores de políticas de América Latina tendrán motivos para repensar el enfoque de sus programas de reducción de la pobreza, haciendo uso de este nuevo análisis para entender mejor quiénes son los pobres crónicos y dónde residen. Será imperativo mejorar la coordinación entre diferentes programas sociales y económicos, así como enfrentar el costo mental y emocional que la pobreza impone en los pobres y en su capacidad de mejorar sus vidas. Solo así se podrá forjar un mejor camino de escape de la pobreza para los 130 millones de pobres crónicos de América Latina. 

José Hilario Gómez
jgomez@capital.com.pa
Capital Financiero

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