Valió la pena

Panama city

Un país con una imagen moderna, pacífica y una cálida acogida fue lo que proyectaron tanto los panameños como el presidente de la República de Panamá y su esposa, a los jefes de Estados americanos que se dieron cita en la celebración de la VII Cumbre de las Américas, lo cual provocó un gran impacto en la economía del país y un futuro prometedor en varios indicadores económicos, por lo cual se puede decir que el sacrificio de los organizadores del evento y del sector empresarial valió la pena.

Un ejemplo particular es el impacto incalculable que dejó esta actividad en el sector turismo en el país, especialmente en la capital donde la ocupación hotelera estuvo casi copada entre el 8 y 11 de abril de este año, fecha en la que se realizó esta histórica actividad, por los foros celebrados como eventos paralelos a la Cumbre.

Asimismo se beneficiaron de esta celebración los restaurantes, líneas aéreas, arrendadoras de automóviles, agencias de viajes, agencias de relaciones públicas, entre otras empresas que operan en Panamá, las cuales brindaron servicios de clase mundial, lo cual hace de la plaza panameña un país atractivo capaz de poder organizar eventos internacionales donde prevalezca la seguridad como ocurrió en la VII Cumbre de las Américas 2015, lo cual se consolida con su moderna  infraestructura, logística y su gente talentosa, quienes dieron la milla extra antes y durante el evento, lo cual no fue fácil, por lo cual hay que valorarlo.

Otros que fueron sacrificados, pero se mostraron solidarios por la importancia del evento fueron los empresarios locales, quienes tuvieron que cerrar sus oficinas, pero aseguran que, el que Panamá haya sido el país anfitrión de la cumbre los enorgullece, y más por los resultados obtenido.

Entre los hechos históricos ocurridos en la Cumbre figuran el encuentro que permitió los espacios para que los presidentes de Estados Unidos
(EE.UU.), Barack Obama y Raúl Castro de Cuba dieran un paso más en la ruta hacia el acercamiento entre ambos países y la normalización de sus relaciones diplomáticas.

Y qué decir de nuestra primera dama, quien nos representó como nunca antes se había visto en la historia de Panamá, por lo cual la felicito, al tiempo de exhórtala a que siga por el camino que va.

Karelia Asprilla
karelia.asprilla@capital.com.pa
Capital Financiero

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