Venezuela da impulso inesperado a los inversionistas de bonos

Venezuela da impulso inesperado a los inversionistas de bonos

 Contra todo pronóstico, el país ha cumplido con sus pagos de deuda

Venezuela Money Sign Concept

Violentos disturbios por los alimentos, una tasa de inflación histórica, una semana de trabajo de dos días y cortes de energía que duran horas: Venezuela está sumida en una de las peores crisis económicas de su historia.

Sin embargo, contra todos los pronósticos, el país ha seguido siendo un deudor obediente, pagando miles de millones de dólares de bonos en divisas aun cuando los hospitales carecen de dinero para comprar antibióticos.

La disciplinada dedicación a cumplir con sus obligaciones de deuda externa ha desafiado las predicciones de los analistas, lo cual ha contribuido a un repunte inesperado de los bonos venezolanos conforme los inversionistas reconsideran sus suposiciones de un inminente impago por parte del país.

A principios de este mes, Bank of America Merrill Lynch dijo que veía valor en ciertos bonos venezolanos pues el repunte este año de los precios del petróleo elevó los precios de la deuda de referencia con vencimiento en 2027 desde un mínimo histórico de $0,33 en febrero a $0,46.

Aunque la deuda venezolana se continúa cotizando a niveles de deuda distressed, o problemáticos, la medida sugiere que hay más confianza en mayores tasas de recuperación si hay una reestructuración de la deuda. El costo de asegurarse contra el impago también se ha reducido, aunque sigue siendo el más alto del mundo.

Sin embargo, dentro de Venezuela, la decisión de dar prioridad a los prestamistas extranjeros cuando hay una escasez crónica de los productos de la canasta básica ha desconcertado a los ciudadanos.

Si pagan la deuda primero, ¿cuándo van a traer comida?, dice Luisa Martínez fuera de un supermercado en Ocumare del Tuy. Su prioridad debería ser la comida para que la gente no se muera de hambre.

Venezuela, que es miembro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep), posee las mayores reservas de crudo del mundo. Pero su economía, que depende de los hidrocarburos para casi la totalidad de sus ingresos por exportaciones, ha sido paralizada por la mala gestión y los bajos precios del petróleo.

Conforme aumentaba la inflación y la economía se contraía el año pasado, los precios de los bonos a corto plazo alcanzaron nuevos niveles mínimos pues los inversionistas temían que no se les pagaría íntegramente.

Exotix, el especialista en mercados de frontera, estima que la deuda pendiente de Venezuela y Petróleos de Venezuela, S.A. (Pdvsa), la compañía petrolera estatal, es de poco menos de $62.000 millones. Las reservas de divisas son de tan sólo $12.000 millones.

El señor Maduro ha insistido que el país continuará cumpliendo con los pagos de deuda y ha anunciado planes para reducir las importaciones a casi la mitad este año con el propósito de preservar la moneda fuerte que se requiere para lograrlo.

Pero los abogados de la deuda soberana dicen que esto no puede ser simplemente el resultado de su creencia en la inviolabilidad del acuerdo entre acreedores y deudores. En lugar de ello, creen que un impago por parte de Venezuela podría provocar un desastre al estilo argentino, en el que los acreedores intentarían incautar bienes estatales como Citgo Petroleum Corporation, la filial de Pdvsa con sede en Estados Unidos (EE.UU.). Una larga batalla legal con los acreedores holdout también podría limitar el acceso de Venezuela a los mercados financieros, dijo Mitu Gulati, profesor de la Escuela de Derecho de la Universidad de Duke.

El sorpresivo apego venezolano a pagar la deuda ha hecho que sus bonos sean muy rentables para los inversionistas quienes los compraron a precios bajos.

Claudia Calich, administradora de fondos de M&G, que posee bonos venezolanos a corto plazo, dijo: Hasta el momento se trata de un milagro. Si continúan pagando, serán unos de los de mejor rendimiento. Si no, serán los de peor rendimiento.

El país ahora tiene un breve período durante el cual el destino de su crédito está en juego, pues se aproximan pagos de más de $4.000 millones que vencen en octubre y noviembre y que serán la siguiente prueba de su solvencia.

Quién sabe si los precios del petróleo seguirán subiendo, dijo Max Wolman, gerente de inversiones de Aberdeen Asset Manager, una empresa que también es propietaria de bonos venezolanos de corto plazo. Quizás Venezuela nos de una sorpresa a todos.

Elaine Moore y Andres Schipani
Financial Times

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