Venta de combustible en menos manos

Venta de combustible en menos manos

Hitler Cigarruista
Ricardo Gonzalez J.

Capital

 

Abrir el mercado de combustibles a nuevos competidores, esa es la principal recomendación a la que arribó un estudio del Banco Mundial (BM) sobre el mercado panameño de hidrocarburos para que los consumidores puedan tener precios más bajos. Sin embargo, para la Unión Independiente de Gasolineras de Panamá (Unigas) esta meta es virtualmente imposible de alcanzar, toda vez que el 80% de las estaciones de expendio y de la infraestructura industrial de gran volumen está en manos de las pocas empresas transnacionales que operan en el país.
Luis Esposito Picardi, el mercado de estaciones de gasolina en el país ha experimentado un proceso de concentración, pasando de 464 estaciones de gasolina a 418 estaciones de gasolina, pero ocho de cada diez gasolineras están en manos de las propias empresas petroleras.
Hace unos diez años, la venta de combustible al detal estaba en manos de panameños, quienes alquilaban la estación y le pagaban una renta a las petroleras a las que también les compraban el combustible. Este esquema permitía que muchos pequeños empresarios se dedicaran a este negocio, con un retorno adecuado que les permitiera mantener su inversión, la cual además estaba regulada por el gobierno. Sin embargo, actualmente este negocio prácticamente está en manos de las petroleras, enfatizó.
El empresario destacó que adicionalmente, las petroleras cuentan con una flota de camiones cisternas, que le cobran $0,0270 por cada galón de gasolina que transportan hasta su estación, pero cuando tienen que utilizar camiones independientes las petroleras solo le pagan $0,01 ó $0,015 por galón, o sea, que ganan cuando los camiones son de ellos o cuando los alquilan.
Picardi agregó que estas empresas están utilizando la figura del subarrendador, con la cual  nombran a una persona que se encarga de venderle combustible a las estaciones y cobra un margen de ganancia por este supuesto trabajo independiente, lo que encarece el producto.
Otro de los aspectos de los que se quejó Picardi es que las petroleras dan márgenes a las estaciones a su discreción. Explicó  que actualmente no existe un procedimiento establecido para este margen y simplemente las petroleras deciden quienes se beneficiarán.
Citó como ejemplo que una estación puede recibir hasta $0,06 por galón, mientras que una que está a una cuadra solo recibe $0,02, aunque le compre la misma cantidad de combustible a la misma petrolera, lo que propicia una competencia desleal.
El ministro de Comercio e Industrias, Roberto Henríquez, rechazó las crítica sobre la falta de apertura del mercado panameño de hidrocarburos, advirtiendo que el mismo está suficientemente abierto para que ingrese a él cualquier empresa y aseguró que si empresas como Petrobras o British Petroleum no ingresan al país es seguramente porque no les interesa incursionar en un mercado tan pequeño como Panamá.
Y agregó que aún si estas empresas decidieran ingresar hoy al mercado panameño, el impacto de su presencia se sentiría dentro de dos o tres años, porque ellas deben desarrollar toda una infraestructura para poder operar ya que no pueden vender combustible en botellas de leche.
Sin embargo, Giovano Fletcher, presidente del Instituto Panameño de Derecho de Consumidores y Usuarios (Ipadecu), insistió en que Panamá debe revisar todo el sistema de importación, comercialización y venta de productos derivados del petróleo, fijando reglas verdaderamente competitivas y paralelamente establecer normas legales más fuertes en pos de penalizar con mayor gravedad las prácticas monopolísticas en este sector.
Estamos convencidos que hay que eliminar algunas de las muchas barreras a las entrada de este mercado, que ciertamente favorecen el desarrollo del poder sustancial sobre el mercado pertinente de hidrocarburos de Panamá, de unas pocas empresas, enfatizó Fletcher.
Pero para el analista en temas de hidrocarburos Harry Quinn, modificar el precio de paridad o eliminarlo no sería la solución, ya que se trata de una ecuación matemática, por lo que le puede cambiar el nombre, pero seguirá siendo el promedio de posting que marca el mercado.
Puedes acortar los días y en vez de 14 pueden ser siete, pero seguirá siendo fórmula y el riesgo se divide.  Además se tendría que seguir utilizando los índices referencia Brent y petróleo de Texas ó WTI, que son los únicos que existen a nivel mundial, precisó.
Explicó que si se elimina el precio de paridad, no habría sustento legal para el juego comercial de importación y venta y estaríamos  a merced de los precios cada día, es decir, que en la semana pueden cambiar los precios en las estaciones 7 veces si cambia el mercado.
Para Quinn, es necesario que Panamá cuente con reglas y leyes estrictas para regular el mercado, porque si un país no tiene normas y requisitos para la comercialización de hidrocarburos puede caer en las empresas de maletín,  compañías que no tienen reservas estratégicas y el país se puede quedar sin combustible en un momento dado.
El analista sostuvo que actualmente los precios del combustible en Panamá reflejan en un 95% el precio internacional y un 5% la porción local. El mercado local es el negocio más transparente que hay, ya que se puede desmenuzar cuánto ganó el distribuidor, el importador y el transportista, sostuvo.

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